04-04-2025, 07:41 PM
Kevin decidió tomar la iniciativa y colocarse delante, afirmando que así Gideon podría proteger al pequeñín si eran atacados. El joven se preparó para abrir la puerta, sujetando aún así con la mano libre su martillo por si se encontraban de frente con problemas. Gideon había seguido el ejemplo de su amigo, se había colocado tras la criaturita y había dejado reposando su mano sobre el mango de Blockbuster. Al abrir la puerta lo único que vieron fue un pasillo estrecho, por lo que decidieron seguir adelante. El trajeado admiraba cada rincón de la mansión, por poco interesante que fuese.
— Desde luego que esto ha tenido que costar un dineral… ese jarrón que has tocado antes parecía tela de caro, illo —respondió la espadachina mientras le seguía con cautela.
Estuvieron caminando un rato, hasta que dieron con unas escaleras, a Gideon le pareció que era igual que la anterior y, como tampoco había otro camino que tomar, decidió sn pensarlo que había que subir. En ese momento el animalillo salió corriendo y Kevin expresó preocupación, no quería perder al chiquitín.
— Corre, parece que está oliendo algo —el pequeño animal iba olisqueando la zona y correteando como si de ello dependiera su vida.
Al subir las escaleras dieron con otras tres puertas, esta vez con dibujos distintos y de una de ellas, la del castillo de hielo, se escuchaban gruñidos, gritos y golpes. Algo parecía querer salir de allí y Kevin se asustó. Gideon apretó con más fuerza su katana, buscando con la mirada a su compañero peludo. Su amigo trajeado ya había empezado a decir que no eligieran aquella puerta por el peligro que podía albergar, cuando el chiquitín se acercó gimoteando y acarició aquella misma puerta.
Gideon miraba a la pequeña criatura y veía que claramente era el olor que había buscado el que salía de aquella puerta. Así que muy probablemente algún familiar del chiquitín estaría detrás de ella. Kevin pareció leerle el pensamiento, o al menos compartirlo, a la skypiean y le propuso abrirla. Pues no podían dejar sufrir al animal que escuchaban golpear la puerta y probablemente sería uno de los progenitores de la criatura. Rápidamente Kevin ideó un plan y Gideon tan solo asintió ante sus palabras. Era genial trabajar en equipo con su amigo, pues no necesitaba tanto de las palabras como con otras personas y eso la hacía sentir mucho más cómoda.
— Ven aquí pequeñín, apártate un momentín, illo, yo ya estoy preparada.
Gideon se colocó preparada para sacar la espada en caso de que fuese necesario, siempre pensando en desenvainarla por la parte sin filo, pues nunca se perdonaría dañar a un animal aunque este quisiera matarla. Eso no era parte de su naturaleza.
Vio cómo Kevin abría la puerta y agarró con fuera a Blockbuster, mientras le pedía al universo que acertaran y no corriesen peligro. Sus párpados iban a mil por hora.
— Desde luego que esto ha tenido que costar un dineral… ese jarrón que has tocado antes parecía tela de caro, illo —respondió la espadachina mientras le seguía con cautela.
Estuvieron caminando un rato, hasta que dieron con unas escaleras, a Gideon le pareció que era igual que la anterior y, como tampoco había otro camino que tomar, decidió sn pensarlo que había que subir. En ese momento el animalillo salió corriendo y Kevin expresó preocupación, no quería perder al chiquitín.
— Corre, parece que está oliendo algo —el pequeño animal iba olisqueando la zona y correteando como si de ello dependiera su vida.
Al subir las escaleras dieron con otras tres puertas, esta vez con dibujos distintos y de una de ellas, la del castillo de hielo, se escuchaban gruñidos, gritos y golpes. Algo parecía querer salir de allí y Kevin se asustó. Gideon apretó con más fuerza su katana, buscando con la mirada a su compañero peludo. Su amigo trajeado ya había empezado a decir que no eligieran aquella puerta por el peligro que podía albergar, cuando el chiquitín se acercó gimoteando y acarició aquella misma puerta.
Gideon miraba a la pequeña criatura y veía que claramente era el olor que había buscado el que salía de aquella puerta. Así que muy probablemente algún familiar del chiquitín estaría detrás de ella. Kevin pareció leerle el pensamiento, o al menos compartirlo, a la skypiean y le propuso abrirla. Pues no podían dejar sufrir al animal que escuchaban golpear la puerta y probablemente sería uno de los progenitores de la criatura. Rápidamente Kevin ideó un plan y Gideon tan solo asintió ante sus palabras. Era genial trabajar en equipo con su amigo, pues no necesitaba tanto de las palabras como con otras personas y eso la hacía sentir mucho más cómoda.
— Ven aquí pequeñín, apártate un momentín, illo, yo ya estoy preparada.
Gideon se colocó preparada para sacar la espada en caso de que fuese necesario, siempre pensando en desenvainarla por la parte sin filo, pues nunca se perdonaría dañar a un animal aunque este quisiera matarla. Eso no era parte de su naturaleza.
Vio cómo Kevin abría la puerta y agarró con fuera a Blockbuster, mientras le pedía al universo que acertaran y no corriesen peligro. Sus párpados iban a mil por hora.
RESUMEN
KARMAS
GASTOS
INVENTARIO
OFF

