[personajeinvalido=1607]
El jefe fue claro en su orden: Ve a la explosión. Y eso haría.
Cuando me disponía a salir del manglar 45, donde había derrotado a Sasha, el jefe se comunicó de manera inmediata conmigo citándome en el lugar de la explosión. O sabía algo que yo no, o simplemente tenía una presa lo suficientemente jugosa para que requerir de mi presencia. En cualquiera de los dos casos el destino estaba fijado. Corrí todo lo que mis piernas pudieron permitirme mientras sostenía con la zurda mis espadas en el cinturón y con la diestra braceaba enérgicamente para acelerar todo lo posible y llegar al manglar 33, de donde provenía la gigantesca explosión. Tras cerrar unos instantes mis ojos, permitiendo que mi vista espiritual se intensificara, expandí mis sentidos a todo lo que mi espíritu permitiera, tratando de escudriñar las marabuntas de gente que corrían y huían en dirección opuesta a la que yo me dirigía. Trataba de dilucidar donde estaba el jefe para reunirme con él. Estaba claro que fuera lo que fuera que amenazara el archipiélago, era de una magnitud de poder que no podíamos imaginar. Nunca había pensado que hubiera alguien a lo largo de los mares y océanos capaz de producir tal capacidad destructiva y eso me asustaba y motivaba a partes iguales.
Acercándome al manglar, pude identificar entre las pocas presencias que quedaban en la zona el aura de Sohem. No era difícil identificar un aura a la cual estaba tan acostumbrado, además de que no es difícil distinguir un león de una hormiga. Cuando llegué al lugar, para mi sorpresa, no había nadie más que él y un montón de Patriotas enfocándose en el mar. Frené mi marcha para finalizar caminando con presteza y seguí dirigiéndome a él. Estaba comenzando a calentarse y lo sentía. Conocía esa sensación de que se iba a desatar el infierno sobre la tierra cuando mi jefe dejaba que el vapor de su akuma no mi emanara de su cuerpo. Sin embargo, ni yo era capaz de percibir con claridad lo que se acercaba, más allá de que era un enorme barco. Un gigantesco navío como ninguno que yo hubiera podido ver, acercándose a una velocidad constante hacia nosotros. No sé si fue el momento, la pelea con Sasha que reactivó mis instintos o, si simplemente necesitaba sacar al lobo, pero la imagen de Sohem a punto de romper a hervir me motivó. Por una parte, hacía tiempo sentía que algo con él no andaba bien y me hacía desconfiar, pero, por otra parte, sentía esa terrible afinidad bélica con él que parecía no haber sentido con nadie nunca.
Mantuve el paso firme y lento mientras sacaba a Saba del cinturón, aún enfundada, y la sostuve con la zurda mientras me colocaba al lado de Sohem, por su siniestra, y colocaba mi diestra sobre su hombro con camaradería. — Ahí viene el premio gordo. — dije mientras flexionaba ligeramente mis rodillas y clavaba mi vista en el horizonte donde el enorme navío se ubicaba. — Estoy contigo, jefe. — espeté esperando órdenes y dispuesto a luchar contra lo que viniera en el barco. Era consciente de que quizá esta pelea nos sobrepasara, pero, estaba decidido a pelear junto a Sohem fuera cual fuera el resultado.
Si luchamos, lo hacemos juntos. Y si perdemos… lo haremos juntos.
El jefe fue claro en su orden: Ve a la explosión. Y eso haría.
Cuando me disponía a salir del manglar 45, donde había derrotado a Sasha, el jefe se comunicó de manera inmediata conmigo citándome en el lugar de la explosión. O sabía algo que yo no, o simplemente tenía una presa lo suficientemente jugosa para que requerir de mi presencia. En cualquiera de los dos casos el destino estaba fijado. Corrí todo lo que mis piernas pudieron permitirme mientras sostenía con la zurda mis espadas en el cinturón y con la diestra braceaba enérgicamente para acelerar todo lo posible y llegar al manglar 33, de donde provenía la gigantesca explosión. Tras cerrar unos instantes mis ojos, permitiendo que mi vista espiritual se intensificara, expandí mis sentidos a todo lo que mi espíritu permitiera, tratando de escudriñar las marabuntas de gente que corrían y huían en dirección opuesta a la que yo me dirigía. Trataba de dilucidar donde estaba el jefe para reunirme con él. Estaba claro que fuera lo que fuera que amenazara el archipiélago, era de una magnitud de poder que no podíamos imaginar. Nunca había pensado que hubiera alguien a lo largo de los mares y océanos capaz de producir tal capacidad destructiva y eso me asustaba y motivaba a partes iguales.
Acercándome al manglar, pude identificar entre las pocas presencias que quedaban en la zona el aura de Sohem. No era difícil identificar un aura a la cual estaba tan acostumbrado, además de que no es difícil distinguir un león de una hormiga. Cuando llegué al lugar, para mi sorpresa, no había nadie más que él y un montón de Patriotas enfocándose en el mar. Frené mi marcha para finalizar caminando con presteza y seguí dirigiéndome a él. Estaba comenzando a calentarse y lo sentía. Conocía esa sensación de que se iba a desatar el infierno sobre la tierra cuando mi jefe dejaba que el vapor de su akuma no mi emanara de su cuerpo. Sin embargo, ni yo era capaz de percibir con claridad lo que se acercaba, más allá de que era un enorme barco. Un gigantesco navío como ninguno que yo hubiera podido ver, acercándose a una velocidad constante hacia nosotros. No sé si fue el momento, la pelea con Sasha que reactivó mis instintos o, si simplemente necesitaba sacar al lobo, pero la imagen de Sohem a punto de romper a hervir me motivó. Por una parte, hacía tiempo sentía que algo con él no andaba bien y me hacía desconfiar, pero, por otra parte, sentía esa terrible afinidad bélica con él que parecía no haber sentido con nadie nunca.
Mantuve el paso firme y lento mientras sacaba a Saba del cinturón, aún enfundada, y la sostuve con la zurda mientras me colocaba al lado de Sohem, por su siniestra, y colocaba mi diestra sobre su hombro con camaradería. — Ahí viene el premio gordo. — dije mientras flexionaba ligeramente mis rodillas y clavaba mi vista en el horizonte donde el enorme navío se ubicaba. — Estoy contigo, jefe. — espeté esperando órdenes y dispuesto a luchar contra lo que viniera en el barco. Era consciente de que quizá esta pelea nos sobrepasara, pero, estaba decidido a pelear junto a Sohem fuera cual fuera el resultado.
Si luchamos, lo hacemos juntos. Y si perdemos… lo haremos juntos.
Resumen
Inventario
Info bélica
Karmas
Gasto y daños

![[Imagen: W7KwXzn.png]](https://imgur.com/W7KwXzn.png)
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