19-04-2025, 04:24 AM
Con algo más de esperanza, y el espíritu recargado miré los ojos de Tenoch, lo cual era lo único que podía ver a través de su máscara. ¿También estaba llorando? Pero al parecer no había que tener prejuicios por ello. Suponía que tenía razón, era un guerrero, un samurai. Pero no por ello no tenía que tener sentimientos. Hacía mucho que quería llorar, pero tras la captura y ejecución de mi anterior tripulación había guardado muchos de mis sentimientos.
Ya aprendí con Ershot, aquel gyogin que me estuvo enseñando un poco de Gyogin karate en Kuen a hacer que mis sentimientos fluyeran como el agua de un río, que si se estancaban podría desbordarme. Mi gesto se calmó y sonreí gentilmente. Al parecer Tenoch también compartía esa idea, y a mi parecer tenían razón, la mente es clave también en una pelea. -Claro, ambos somos guerreros, yo soy un samurai… y tú no se lo que eres pero tienes fuerza y coraje, tienes tus ideales claros y un orgullo que proteger~gero. -Aún no había hecho pasado un año desde el día que conocí a Tenoch, pero el tenía razón, ya era más que un simple amigo para mí, era como ese hermano mayor que nunca tuve lo cual me llenaba de felicidad, volver a encontrar a alguien en este amplio mar, con quien poder navegar. -Pero si alguna vez tengo que llorar por algo, lo haré contigo~gero.
Realmente lo sentía, tras este día, no solo me había hecho más fuerte, sino que también mi relación con mi hermano mayor con alas también lo había hecho, y esta vez no iba a dejar que nadie me arrebatara a mi familia otra vez.
Con los ánimos y moral recargada comencé a seguirle de nuevo al barco, cuando sin pensármelo dos veces salté sobre su espalda, envolví su cintura con mis piernas y apoyé mi única mano en su hombro, haciendo que me lleve al caballito. -Estoy cansado y no quiero quedarme atrás y perderme~gero. -Traté de excusarme, aún sabiendo que seguramente al luchador enmascarado no le importaría, ya que más que por estar cansado o por miedo a extraviarme, había sido un acto por la felicidad que sentía y el aprecio hacia mi amigo y hermano.
-Estoy deseando ver la cara del demonio humenante cuando use ese haki innato del que hablas… -Apoyé mi cabeza sobre su hombro izquierdo, entrecerrando un poco los ojos. Abracé fuerte su pecho para no soltarme. Estaba seguro que el sería el primero en verme convertirme en el samurai más fuerte. Poco a poco fui cerrando los ojos sin quedarme del todo dormido pero si en una completa paz, mientras el me cargaba de vuelta a nuestra embarcación. -Ojalá fueras un caballo de verdad, sería más cómodo llevarme si lo fueses~gero. -Pronuncié finalmente en voz baja, casi como si fuera un suspiro de una rana medio dormida.
Ya aprendí con Ershot, aquel gyogin que me estuvo enseñando un poco de Gyogin karate en Kuen a hacer que mis sentimientos fluyeran como el agua de un río, que si se estancaban podría desbordarme. Mi gesto se calmó y sonreí gentilmente. Al parecer Tenoch también compartía esa idea, y a mi parecer tenían razón, la mente es clave también en una pelea. -Claro, ambos somos guerreros, yo soy un samurai… y tú no se lo que eres pero tienes fuerza y coraje, tienes tus ideales claros y un orgullo que proteger~gero. -Aún no había hecho pasado un año desde el día que conocí a Tenoch, pero el tenía razón, ya era más que un simple amigo para mí, era como ese hermano mayor que nunca tuve lo cual me llenaba de felicidad, volver a encontrar a alguien en este amplio mar, con quien poder navegar. -Pero si alguna vez tengo que llorar por algo, lo haré contigo~gero.
Realmente lo sentía, tras este día, no solo me había hecho más fuerte, sino que también mi relación con mi hermano mayor con alas también lo había hecho, y esta vez no iba a dejar que nadie me arrebatara a mi familia otra vez.
Con los ánimos y moral recargada comencé a seguirle de nuevo al barco, cuando sin pensármelo dos veces salté sobre su espalda, envolví su cintura con mis piernas y apoyé mi única mano en su hombro, haciendo que me lleve al caballito. -Estoy cansado y no quiero quedarme atrás y perderme~gero. -Traté de excusarme, aún sabiendo que seguramente al luchador enmascarado no le importaría, ya que más que por estar cansado o por miedo a extraviarme, había sido un acto por la felicidad que sentía y el aprecio hacia mi amigo y hermano.
-Estoy deseando ver la cara del demonio humenante cuando use ese haki innato del que hablas… -Apoyé mi cabeza sobre su hombro izquierdo, entrecerrando un poco los ojos. Abracé fuerte su pecho para no soltarme. Estaba seguro que el sería el primero en verme convertirme en el samurai más fuerte. Poco a poco fui cerrando los ojos sin quedarme del todo dormido pero si en una completa paz, mientras el me cargaba de vuelta a nuestra embarcación. -Ojalá fueras un caballo de verdad, sería más cómodo llevarme si lo fueses~gero. -Pronuncié finalmente en voz baja, casi como si fuera un suspiro de una rana medio dormida.
Resumen
Belico
Off
