22-04-2025, 11:56 AM
La criatura parecía aceptar a Gideon y dejó que esta operara a su gusto, el animal sólo quería disfrutar de la presencia de su pequeñín. La espadachina rebosaba de ternura al ver aquella estampa. Miró con más precisión la cadena y el cáncamo del suelo al cual estaba sujeta, se percató entonces de que había un agujero por el que entraba una llave, quizás no sería tan fuerte como parecía. Si asestaba un buen golpe podría con ella, sólo tenía que hacerlo con todas sus fuerzas. A pesar de la esperanza que sentía al ver que sería capaz de liberar a la criatura, sus ojos se movían con rapidez, al igual que su corazón, el cuál ansiaba vengarse de sus captores. ¿Cómo había gente tan horrible en aquel mundo? Fuera podía escuchar movimientos, incluso a Kevin gritar y tuvo que contenerse por no salir impulsivamente de la habitación en su rescate. Su amigo estaría bien, ella estaba segura de aquella afirmación.
Con esos pensamientos en mente se posicionó con ambas manos en la empuñadura de su katana y realizó un movimiento veloz descendente. Liberaría a la criatura le costase lo que le costase.
— ¡Luces, DenDen, Acción! —gritó con fuerza, mientras escuchó a Kevin afirmar que se merecían los golpes por lo que le habían hecho a la criatura. Eran un gran dúo sin duda.
Gideon sonrió al ver que la cadena se rompía bajo su tajo.
— Illo, ya eres libre, podrás vivir con tu pequeñín con tranquilidad, de eso nos encargamos mi compañero y yo —acarició la cabeza de la criatura más grande, la cual se había acostumbrado perfectamente a su presencia. Su pecho estaba lleno de orgullo y de satisfacción, qué feliz le hacían los animales, pero sobre todo, qué feliz le hacía poder ayudarlos. En la otra habitación Kevin parecía estar asestando el último golpe, al grito de “¡Y-y esto por h-hacer enfadar a mi amiga!”. Era el mejor y Gideon estaba orgullosísima de él, pues pese a que era un poco asustón, siempre daba lo mejor por la gente a la que quería.
La skypiean decidió esperarle en la habitación, mientras envainaba su katana, pues el plan era seguir avanzando y estaba segura de que no le quedaría demasiado. De hecho podía escucharle cómo se disculpaba, lo cual le sacó una sonrisa burlona. ¡Cómo era este Kevin! Esperaba que nunca cambiara, tenía un corazón demasiado puro para este mundo lleno de abusones.
Fue entonces cuando el trajeado entró preguntando si todo andaba bien y afirmando que por su lado sí.
— He escuchado un poco tu trifulca, por aquí todo correcto, amigo mío. Mira ahora este pequeñín y su madre son libres. Tendremos que ayudarles a salir de aquí luego si no saben cómo hacerlo —mencionó—. Pero mientras tanto tenemos que seguir nuestro camino, ¿no es así, illo?
Detrás del animal había otra puerta así que Gideon no se lo pensó más y decidió abrirla, esta vez sin planificación, iban a la aventura más que nunca. ¿Qué les depararía? ¿Otra sala con más animales? ¿Quizás más abusones que buscaran pegarle una paliza? Debían estar muy atentos.
Con esos pensamientos en mente se posicionó con ambas manos en la empuñadura de su katana y realizó un movimiento veloz descendente. Liberaría a la criatura le costase lo que le costase.
— ¡Luces, DenDen, Acción! —gritó con fuerza, mientras escuchó a Kevin afirmar que se merecían los golpes por lo que le habían hecho a la criatura. Eran un gran dúo sin duda.
Gideon sonrió al ver que la cadena se rompía bajo su tajo.
— Illo, ya eres libre, podrás vivir con tu pequeñín con tranquilidad, de eso nos encargamos mi compañero y yo —acarició la cabeza de la criatura más grande, la cual se había acostumbrado perfectamente a su presencia. Su pecho estaba lleno de orgullo y de satisfacción, qué feliz le hacían los animales, pero sobre todo, qué feliz le hacía poder ayudarlos. En la otra habitación Kevin parecía estar asestando el último golpe, al grito de “¡Y-y esto por h-hacer enfadar a mi amiga!”. Era el mejor y Gideon estaba orgullosísima de él, pues pese a que era un poco asustón, siempre daba lo mejor por la gente a la que quería.
La skypiean decidió esperarle en la habitación, mientras envainaba su katana, pues el plan era seguir avanzando y estaba segura de que no le quedaría demasiado. De hecho podía escucharle cómo se disculpaba, lo cual le sacó una sonrisa burlona. ¡Cómo era este Kevin! Esperaba que nunca cambiara, tenía un corazón demasiado puro para este mundo lleno de abusones.
Fue entonces cuando el trajeado entró preguntando si todo andaba bien y afirmando que por su lado sí.
— He escuchado un poco tu trifulca, por aquí todo correcto, amigo mío. Mira ahora este pequeñín y su madre son libres. Tendremos que ayudarles a salir de aquí luego si no saben cómo hacerlo —mencionó—. Pero mientras tanto tenemos que seguir nuestro camino, ¿no es así, illo?
Detrás del animal había otra puerta así que Gideon no se lo pensó más y decidió abrirla, esta vez sin planificación, iban a la aventura más que nunca. ¿Qué les depararía? ¿Otra sala con más animales? ¿Quizás más abusones que buscaran pegarle una paliza? Debían estar muy atentos.
RESUMEN
KARMAS
BÉLICO
INVENTARIO
GASTOS
OFF
