[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko
#14
Un yonko.
Eso anunció el nuevo vicealmirante Joe Joestar, recién llegado a escena justo después de Sohem y de mí. Esto lo cambiaba todo. Por un segundo, no estaba seguro de si sentía miedo, indiferencia o casi un reto por delante de nosotros. Sin embargo, Joe rompió el hielo bromeando sobre la gigantesca recompensa del pirata ante nosotros y eso fue lo suficiente para sacarme de mi trance combativo y que lo mirara con camaradería para acto seguido acercarme a él. — Amigo mío. — dije extendiendo mi mano con un gesto poderoso, esperando que mi antiguo amigo el Marine respondiera a mi saludo. — Espero que no acabe igual, al menos. — dije con cierto aire desenfadado — Y espero que no te cobres la cicatriz esta vez. — dije guiñándole un ojo -el bueno- para acto seguido hacer hueco a Sohem en la conversación. Acto seguido comenzaron a acudir todos los miembros de la renovada división de mi viejo amigo. El primero fue un Gyojin que, tras frenarse a una distancia prudencial, se cuadró y saludó con rectitud. Acto seguido, otro emergió de unas arenas que se fueron mezclando sobre un Patriota y se dirigió a su superior con suma familiaridad -o con ninguna profesionalidad- hablando entre otras cosas, sobre los fallos de las máquinas que ya conocíamos. La siguiente de la división 17 en llegar fue un fénix. Un usuario de la dichosa fruta mitológica del fénix. No pude reconocer al usuario hasta que, tras hablar con Joe, se dirigió a nosotros cuestionando si nos habíamos visto antes. Fue ahí, con su voz y nombre que recordé a la enorme semioni musculosa que conocí en la hoguera con Joe y Sephiroth. Era un usuario y de qué fruta. — Vamos, no me jodas... — pensé mientras asumía el poder de la división — Joe, que parece terriblemente fuerte y cambiado, un usuario de logia y otro de una fruta mitológica… son un grupo de monstruos. — pensaba mientras observaba a lo lejos que aparecía Shoto. El joven birkaniano, como siempre, apareció con sus buenos modales y una ristra de ideas y conjeturas que bien podrían ser de la mejor utilidad en la batalla. Mientras intentaba explicar el plan al grupo, disocié cerrando los ojos y ampliando mi Haki de observación a toda la potencia que pude. A fin de cuentas, en los Marines las órdenes las daría Joe, y mientras Sohem estuviera ahí yo solo era el doble de riesgo. Extendí mi visión a medio kilómetro para descubrir que una última figura se acercaba a nosotros. Una que sobrepasaba a todo el grupo en poder. Giré mi cuerpo hacia el punto donde lo sentí y acto seguido, un joven albino como yo, de una estatura similar, emergió de un vendaval. — Otro puto Logia… pero… es un puto almirante. — reaccioné al ver su vestimenta característica del rango propio de la Marina.

Tras dar una serie de órdenes a sus hombres, el joven almirante se dirigió a nosotros. Primero saludándome a mí y después al jefe, de quien tuvo el detalle de mencionar no conocer el apellido. Apellido que, siendo honestos con la verdad, ni yo conocía. Sohem se presentó como Burnedead y no necesitaba saber que si hasta ahora no lo había oído de su boca, seguramente fuera un embuste, mas no tenía manera de saberlo con certeza. — Entiende usted bien, almirante. Si es que nuestra fuerza es suficiente para “reforzar” la defensa contra un Yonko. — dije mientras me posicionaba de nuevo del lado de Sohem y Shoto, como un equipo que se alinea para realizar una jugada. El almirante anunció que el barco que se avecinaba era “El Bravo” el barco de Odki Murray, un Yonko, y tras ofrecer el precio que quisiéramos, no necesitaba mucho más que saber. Sabía que cumplirían y… quería volver a pelear junto a Joe. Fue entonces que el temible Yonko estuvo a la distancia necesaria para entrar en el radio de detección de mi Kenbunshoku. La sensación fue similar a cuando aquella mujer me miró en el mercado. Una presión en el pecho que parecía haber sido atravesado por un cuchillo sin afilar. La desazón en el corazón de un enemigo al que sabía que no podíamos vencer ni todos juntos dado su poder. Sin embargo, por alguna razón que no terminaba de comprender, incluso con el miedo apretándome el corazón y haciendo tensar mis carrillos, sonreí de forma bravucona y me giré hacia el mar. — Jefe. — dije llamando a la atención de Sohem mientras daba un par de pasos hacia el mar — Si voy a morir, lo haré cazando. Y si la presa es grande, será una muerte digna. — anuncié al enmascarado mientras apretaba la saya de Saba y sonreía como un lobo que visualiza a su presa. Quizá el tiempo con Sohem me había enloquecido y tras tanto a su lado había distorsionado la realidad, pero de alguna manera sentía que era la única opción lógica: pelear o morir. Cuando el Almirante, en un acto lógico de defensa, ordenó a los Patriotas posicionarse y defendernos para acto seguido usar una técnica de su fruta, entendí que la ofensiva comenzaba. 


El joven de pelo cano lanzó un poderoso torrente de aire hacia el mar que impactó contra el barco, frenándolo en seco mientras mantenía con sus manos al frente este torrente de vendabal huracanado. Ordenó que alguien lanzara fuego para aumentar la potencia del ataque, ya que suponía que si el fuego impactaba contra aquel vendaval, se amplificaría. Supose que pasaría lo mismo con el hielo si lo emitiera en esa dirección. — El fuego es más efectivo ahora… Es mejor desatar el infierno. — murmuré maldiciendo mi poder y viendo como Sohem me ordenaba escudar a todos ahora, especialmente a Shoto para, acto seguido, lanzar una doble versión de una de sus técnicas. La bola de fuego se fundió con el vendaval creando un vórtice de fuego que de verdad desató el infierno que auguré. — El infierno… — de alguna manera mi mente realizó una conexión extraña y mi proceso mental me llevó del infierno al rojo y del rojo al aparato que le afané a la joven Sasha. Un dial. Ya había visto a Sohem usarlo y, si podía almacenar técnicas como el fuego, podría ser una manera de aportar a esto. — ¿Es rojo, no? Tiene sentido... — dije mientras sacaba rápidamente el dial del bolsillo del abrigo y lo ubicaba hacia el torrente de aire del almirante para acto seguido pulsar el botón que lo activaba. El pulsador desató un poderoso impacto de viento que sonó como un disparo cargado de un cañón que casi me mueve del sitio si no llego a estar bien posicionado. Este pulso se incorporó al torrente de aire ígneo del almirante y viajó hasta El Bravo. — Juraría que el rojo era fuego. — pensaba con circunstancia mientras disimulaba con cara de póker. — No va a colar que lo hiciera un mago. —


Las órdens de Sohem resonaron en mí y supe que era el momento desatar todo mi poder e ingenio con mi fruta. Cuando el fuego que auguraba de mi jefe finalizara, congelaría hasta el océano si era necesario para que ese monstruo no tocara tierra, pero por ahora, aumenté mi tamaño, dejando que mi piel fuera tornada en blanca asumiendo el manto del lobo blanco que llenó mi cuerpo de pelo blanquecino y materializando mi aura helada a mi alrededor para, tras guardar el dial gastado en mi bolsillo, exhalar lenta y profusamente una neblina que se extendió cincuenta metros a la redonda desde mi posición, cubriéndonos a todos de una fina piel de hielo que protegería a todos de los daños. — Diseñé esto para que nadie a mi lado sufra daños. — dije tras extender mi aliento a todos los presentes, siguiendo las órdenes de mi jefe. — Y mi técnica va a cumplir su cometido, o será mi último aliento. — 

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RE: [EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko - por Viktor - 25-04-2025, 12:28 AM

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