25-04-2025, 08:04 PM
Tras rebelarse contra quien nos íbamos a enfrentar y con los tambores de guerra sonando, apareció un joven de pelo albino, con una casaca militar llena de marcas de batalla y tintada de rojo sangre, se le veía más pálido que de costumbre, muy probablemente por las heridas recibidas. Se presentó como el almirante Gukuro, seguido de una orden militar a los patriotas, los cuales obedecieron sin ningún tipo de contradicción y se colocaron en una posición defensiva. Justo inmediatamente después hizo un extraño movimiento usando los poderes de una fruta del diablo, parece ser que nuestro almirante tenía un poder relacionado con el viento. - Así que esta persona es la que mando a Comilón por los aires y le hizo estamparse contra el manglar... - Pensé. La técnica del almirante disparó un chorro gigante por cada uno de los lados de sus extremidades... - Qué locura, literalmente si maneja bien ese poder nadie se le podría acercar. - Mi jefe, por otro lado, siguió por primera vez una "orden" mi cabeza se ladeó mostrando duda. - Sohem recibiendo órdenes, pero en que mundo vivimos... - Lanzó inmediatamente una técnica similar al lanzamiento de una bola de fuego ígneo generada en sus manos. La bola de fuego salió despedía haciendo una rosca efectiva, entrando en una combinación perfecta con aquel torrente de aire.
Nuestro gran lobo albino decidió también realizar un combo para apoyar a lo anterior, saco un dispositivo similar al mío, un dial, en este caso de rechazo por la forma que tiene. - Mi madre tenía uno de estos en casa... Que bien me hubiera venido... - Lo importante no estaba en el uso del artilugio, sino más bien en su técnica usada en forma de hielo. De repente todo el malecón empezó a cubrirse como de una fría brisa de invierno, pero no a lo que veníamos acostumbrados días atrás, sino más bien con un manto de tranquilidad, de repente note como se formaba una segunda piel en mí, áspera como la nieve, pero en cierta manera algo más cristalina, como si fueran microcristales. - ¡Qué barbaridad! ¡Bien hecho chicos!. - Alabando la acción combinada de aquellas bestias.
Dejando de lado el que nadie me ha hecho caso como de costumbre y cuestionando mi capacidad para manejar aquellas máquinas, decidí echarme un paso para atrás. Hasta que de repente vi como aquella marine alada y el gyogin se acercaban para curar de forma rápida al almirante, las heridas del esfuerzo empezaron a borbotear sangre a caudales. - Sé que nadie te ha pedido ayuda.. y uno de estos botiquines era para ayudar a Comi.. Pero creo que el almirante necesita toda la ayuda del mundo. - Me quedé pensando mientras hacía gestos de izquierda a derecha con mi cabeza.
Me acerqué con cierta rapidez, sorteando un par de obstáculos, hasta donde estaban los tres para proporcionar mis manos como médico. En un primer vistazo vi que su cuerpo estaba lleno de cortes los cuales estaban provocando hemorragias graves que si no se paraban podían acabar con la vida de aquel joven en cuestión de segundos, fue entonces como aquella semioni hizo algún tipo de técnica curativa a través de las llamas, lo más curioso de ello es que aquellas llamas no afectaban a la piel cristalina que había lanzado Vik y no te quemaban. Estaba literalmente obnubilado por aquel tipo de poder. Vi que Fuguwu estaba tratando las heridas de su espalda manchada de arriba abajo de sangre cuando vi una de las heridas más importantes, la de su cuello. - Oye Doc., me da igual su uniforme y su jerarquía, las llamas de tu amiga dan un rubor especial en esta batalla y tu tratamiento es adecuado.. Pero te dejas la más importante. - Me acerque por detrás del almirante sorteando a Karl y A Fuguwu y me posicione de tal forma que podía ver y trata tar la herida en la garganta. - Almirante no se preocupe, puede que esto le moleste un poco, pero le ayudara... - Abrí mi gabardina en busca de uno de los dos botiquines que portaba encima de mí. Rebusque una de las células antihemorrágicas, la abrí en toda su totalidad. Me agaché un momento para poder hacer el trabajo de primeros auxilios de una manera óptima. La célula está preparada para poder mezclar varias pomadas, antihemorrágicas, con antibiótico y sobre todo y lo más importante para este momento, un líquido calmante que al entrar en contacto con la piel disminuye la sensación de dolor en un porcentaje bastante alto.
Una vez preparado todo aquello me volví a poner de pie, mis pensamientos me comían mentalmente, ya que era la primera vez en mucho tiempo que utilizaba mis dotes médicas más que las de ingeniero. Coloqué con extremo cuidado la célula con toda la mezcla de pomadas y líquidos para que el almirante pudiera soportar la herida de su cuelo. Pero hubo algo que antes no sé si por mis pensamientos intrusivos o mi disociación no caí en que llevaba un aparato electrónico. - Eso es lo que controla a los patriotas, fijo que eso es lo que usa el almirante para poder manejarlos, pero qué sentido tiene que esté lanzando un chorro de aire con ambas manos al mismo tiempo que quiere manejar la visual directa con el barco de Odki al mismo tiempo que quiere controlar no unas diez máquinas voladoras, al mismo tiempo que le están curando tres personas. - Literalmente no le va a dar la cabeza para hacer caso a todo lo de su alrededor.
Mientras le curaba la herida, manteniendo mis manos sobre su cuello, simplemente le hice un comentario al joven almirante. - No es necesario que me responda. - Por favor no estampe las máquinas contra barbarroja...
Nuestro gran lobo albino decidió también realizar un combo para apoyar a lo anterior, saco un dispositivo similar al mío, un dial, en este caso de rechazo por la forma que tiene. - Mi madre tenía uno de estos en casa... Que bien me hubiera venido... - Lo importante no estaba en el uso del artilugio, sino más bien en su técnica usada en forma de hielo. De repente todo el malecón empezó a cubrirse como de una fría brisa de invierno, pero no a lo que veníamos acostumbrados días atrás, sino más bien con un manto de tranquilidad, de repente note como se formaba una segunda piel en mí, áspera como la nieve, pero en cierta manera algo más cristalina, como si fueran microcristales. - ¡Qué barbaridad! ¡Bien hecho chicos!. - Alabando la acción combinada de aquellas bestias.
Dejando de lado el que nadie me ha hecho caso como de costumbre y cuestionando mi capacidad para manejar aquellas máquinas, decidí echarme un paso para atrás. Hasta que de repente vi como aquella marine alada y el gyogin se acercaban para curar de forma rápida al almirante, las heridas del esfuerzo empezaron a borbotear sangre a caudales. - Sé que nadie te ha pedido ayuda.. y uno de estos botiquines era para ayudar a Comi.. Pero creo que el almirante necesita toda la ayuda del mundo. - Me quedé pensando mientras hacía gestos de izquierda a derecha con mi cabeza.
Me acerqué con cierta rapidez, sorteando un par de obstáculos, hasta donde estaban los tres para proporcionar mis manos como médico. En un primer vistazo vi que su cuerpo estaba lleno de cortes los cuales estaban provocando hemorragias graves que si no se paraban podían acabar con la vida de aquel joven en cuestión de segundos, fue entonces como aquella semioni hizo algún tipo de técnica curativa a través de las llamas, lo más curioso de ello es que aquellas llamas no afectaban a la piel cristalina que había lanzado Vik y no te quemaban. Estaba literalmente obnubilado por aquel tipo de poder. Vi que Fuguwu estaba tratando las heridas de su espalda manchada de arriba abajo de sangre cuando vi una de las heridas más importantes, la de su cuello. - Oye Doc., me da igual su uniforme y su jerarquía, las llamas de tu amiga dan un rubor especial en esta batalla y tu tratamiento es adecuado.. Pero te dejas la más importante. - Me acerque por detrás del almirante sorteando a Karl y A Fuguwu y me posicione de tal forma que podía ver y trata tar la herida en la garganta. - Almirante no se preocupe, puede que esto le moleste un poco, pero le ayudara... - Abrí mi gabardina en busca de uno de los dos botiquines que portaba encima de mí. Rebusque una de las células antihemorrágicas, la abrí en toda su totalidad. Me agaché un momento para poder hacer el trabajo de primeros auxilios de una manera óptima. La célula está preparada para poder mezclar varias pomadas, antihemorrágicas, con antibiótico y sobre todo y lo más importante para este momento, un líquido calmante que al entrar en contacto con la piel disminuye la sensación de dolor en un porcentaje bastante alto.
Una vez preparado todo aquello me volví a poner de pie, mis pensamientos me comían mentalmente, ya que era la primera vez en mucho tiempo que utilizaba mis dotes médicas más que las de ingeniero. Coloqué con extremo cuidado la célula con toda la mezcla de pomadas y líquidos para que el almirante pudiera soportar la herida de su cuelo. Pero hubo algo que antes no sé si por mis pensamientos intrusivos o mi disociación no caí en que llevaba un aparato electrónico. - Eso es lo que controla a los patriotas, fijo que eso es lo que usa el almirante para poder manejarlos, pero qué sentido tiene que esté lanzando un chorro de aire con ambas manos al mismo tiempo que quiere manejar la visual directa con el barco de Odki al mismo tiempo que quiere controlar no unas diez máquinas voladoras, al mismo tiempo que le están curando tres personas. - Literalmente no le va a dar la cabeza para hacer caso a todo lo de su alrededor.
Mientras le curaba la herida, manteniendo mis manos sobre su cuello, simplemente le hice un comentario al joven almirante. - No es necesario que me responda. - Por favor no estampe las máquinas contra barbarroja...
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