30-04-2025, 04:22 PM
OST
Por fin. Por fin estaban preparados y listos para partir. Tras mucho esfuerzo sufrimiento e incertidumbre, iban a poder abandonar aquel lugar de mala muerte, que además estaba controlado de manera más férrea que en cualquier otro lugar que hubiesen visitado anteriormente por el enemigo que tenían que derrotar para voltear el sistema en pos de un mundo más igualitario. Fue entonces, cuando Panda dijo unas palabras que no auguraban nada bueno, y que, Kisuke pensó que no tendría que escuchar más en un tiempo. Problemas. El antiguo pescador chasqueó la lengua con desagrado. Estaba claro que no iban a poder tener un respiro, al menos de momento.
-Me cago en la puta, ¿que coño...?
Pero no llegó a terminar esa frase, porque justo cuando iba a pronunciar el resto, una helada garra oprimió su corazón y una presencia abrumadora aplastó su mente de manera brutal. Conocía aquella sensación, la había sentido varias veces ya desde que entrasen en el Grand Line. Panda era usuario de aquel terrible e intimidatorio poder, y también él, el pequeño cazador enmascarado del kanabo, aquel que les destrozó en Chisi y se llevó a su compañero y hermano de armas, Zorak, junto con el espadachín albino que le había arrebatado a Yamigiri. Pudo ver como la mole de Comi se quedaba tieso como una estaca, presa seguramente del inconmensurable poder que había aparecido. Un sudor frío recorría su propia espalda, pero podía moverse, por lo que, anticipando cualquier eventualidad, activó de nuevo su haki de armamento y se llevó una mano derecha a la empuñadura de su katana, mirando alrededor de él, hasta que vio el Barco de los Alas Negras.
"¿Quién coño es esa tía?"
Con su aguda vista, pudo ver a una mujer de cabello rosado y un parche en el ojo, había sometido agarrando por la mejilla a la pobre Sasha, pero por la distancia y el ruido no era capaz de escuchar lo que decía y no era capaz de comprender por qué había atacado a la muchacha, navegante de los piratas Alas Negras. En ese momento observó a Panda, que estaba sin inmutarse ante aquella presión que ejercía aquella mujer, impertérrito ante esa oleada de poder masivo. Parecía que tener ese poder era clave para poder aguantarlo, así que le preguntaría al mink si podría enseñárselo, porque no quería estar a merced de los usuarios de aquella habilidad. Una vez más haciendo gala de su buena vista, pudo ver como su compañero sacaba un den den mushi blanco y supuso lo que estaba tratando de hacer. Seguramente estaba contactando con alguien de los Alas Negras, ya que tenía un fuerte lazo con aquella tripulación y estaban siendo atacados. Temiendo que cometiese alguna locura, se fijó en la burbuja del coating y vio que vibraba peligrosamente ante el poder que emanaba de la mujer de pelo rosado, pudiendo explotar en cualquier momento si no se tenía cuidado.
-Panda, no hagas locuras, mira como vibra la burbuja... ¿sabes lo que significaría si recibe daños? Y mira al gorrino, si no puede ni moverse...
Entendía como se sentía y él también quería ayudar a la joven pirata, había sido muy amable con ellos, pero había demasiados factores en contra de hacer aquello. Para empezar él mismo no estaba en condiciones, seguía perdiendo sangre y el dolor era muy fuerte en ese momento, sin mencionar el estado actual del coating, que amenazaba con explotar, y, por último, que desconocían el poder de aquella mujer, que por lo demostrado con esa presencia avasalladora, no debía ser poco. Una vez más estaban entre la espada y la pared, como siempre. Pero él era el navegante, y tenía que velar porque el barco y sus ocupantes llegasen al siguiente puerto. Zorak estaba incapacitado, Comi parecía disecado e incapaz de moverse, él mismo estaba herido. Su mano derecha que agarraba con fuerza la empuñadura temblando, por el poder de la mujer de pelo rosado así como porque estaban atacando a los amigos de Panda y no podía hacer nada por ellos, salvo morir, seguramente. Su respiración más pesada que nunca hasta el momento y la humedad que notaba en el costado denotaban que necesitaba inmediatamente cuidados médicos. Tenían que salir de allí cuanto antes.
-Me cago en la puta, ¿que coño...?
Pero no llegó a terminar esa frase, porque justo cuando iba a pronunciar el resto, una helada garra oprimió su corazón y una presencia abrumadora aplastó su mente de manera brutal. Conocía aquella sensación, la había sentido varias veces ya desde que entrasen en el Grand Line. Panda era usuario de aquel terrible e intimidatorio poder, y también él, el pequeño cazador enmascarado del kanabo, aquel que les destrozó en Chisi y se llevó a su compañero y hermano de armas, Zorak, junto con el espadachín albino que le había arrebatado a Yamigiri. Pudo ver como la mole de Comi se quedaba tieso como una estaca, presa seguramente del inconmensurable poder que había aparecido. Un sudor frío recorría su propia espalda, pero podía moverse, por lo que, anticipando cualquier eventualidad, activó de nuevo su haki de armamento y se llevó una mano derecha a la empuñadura de su katana, mirando alrededor de él, hasta que vio el Barco de los Alas Negras.
"¿Quién coño es esa tía?"
Con su aguda vista, pudo ver a una mujer de cabello rosado y un parche en el ojo, había sometido agarrando por la mejilla a la pobre Sasha, pero por la distancia y el ruido no era capaz de escuchar lo que decía y no era capaz de comprender por qué había atacado a la muchacha, navegante de los piratas Alas Negras. En ese momento observó a Panda, que estaba sin inmutarse ante aquella presión que ejercía aquella mujer, impertérrito ante esa oleada de poder masivo. Parecía que tener ese poder era clave para poder aguantarlo, así que le preguntaría al mink si podría enseñárselo, porque no quería estar a merced de los usuarios de aquella habilidad. Una vez más haciendo gala de su buena vista, pudo ver como su compañero sacaba un den den mushi blanco y supuso lo que estaba tratando de hacer. Seguramente estaba contactando con alguien de los Alas Negras, ya que tenía un fuerte lazo con aquella tripulación y estaban siendo atacados. Temiendo que cometiese alguna locura, se fijó en la burbuja del coating y vio que vibraba peligrosamente ante el poder que emanaba de la mujer de pelo rosado, pudiendo explotar en cualquier momento si no se tenía cuidado.
-Panda, no hagas locuras, mira como vibra la burbuja... ¿sabes lo que significaría si recibe daños? Y mira al gorrino, si no puede ni moverse...
Entendía como se sentía y él también quería ayudar a la joven pirata, había sido muy amable con ellos, pero había demasiados factores en contra de hacer aquello. Para empezar él mismo no estaba en condiciones, seguía perdiendo sangre y el dolor era muy fuerte en ese momento, sin mencionar el estado actual del coating, que amenazaba con explotar, y, por último, que desconocían el poder de aquella mujer, que por lo demostrado con esa presencia avasalladora, no debía ser poco. Una vez más estaban entre la espada y la pared, como siempre. Pero él era el navegante, y tenía que velar porque el barco y sus ocupantes llegasen al siguiente puerto. Zorak estaba incapacitado, Comi parecía disecado e incapaz de moverse, él mismo estaba herido. Su mano derecha que agarraba con fuerza la empuñadura temblando, por el poder de la mujer de pelo rosado así como porque estaban atacando a los amigos de Panda y no podía hacer nada por ellos, salvo morir, seguramente. Su respiración más pesada que nunca hasta el momento y la humedad que notaba en el costado denotaban que necesitaba inmediatamente cuidados médicos. Tenían que salir de allí cuanto antes.
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