08-05-2025, 11:08 AM
Con esa pandilla de adictos a la dopamina y a la testosterona noqueados, Kevin fue a ver a Gideon y a las desdichadas criaturas para comprobar que todo estuviera bien por su parte. Para sorpresa de nadie - y aún menos para la de Kevin -, la cazadora - de piratas, no de animales - había conseguido liberar con éxito a la madre del cachorro, haciendo hincapié la pelimorada que al fin podían disfrutar de libertad. El pluriempleado esbozó una tierna sonrisa, observando emocionado por ver como el dúo animal se revolvían entre ellos, pudiéndose imaginar lo mucho que se querían y lo mucho que se habían extrañado los unos a los otros.- A-al fin seréis libres, graciosas criaturas... - Pensó Kevin, cuando el más chiquitín de los dos, tras bajar de los brazos de su progenitora y restregarse por las piernas de Gideon, corrió hacia el fan número uno de la Seguridad Social, haciendo lo mismo que con la skypiean.- V-vaya, ¡m-mira Gideon! -parece que alguien al final me ha cogido cariño... He he.... - Titubeó, con cierta sorpresa, al recibir el cariño y el amor de un ser vivo. Por si fuera poco, el más grande de los animales también decidió unirse a la ronda de agradecimientos de forma que, cuando estuvo al lado de Kevin, le dio tremendo lametazo desde la nuca hasta la parte alta de su cabeza, dejándole el pelo, cuanto menos, encrespado.- He he he... ¡M-me haces cosquillas! - Exclamó el oficinista, a la par que miraba luego a Gideon, maravillado por la capacidad empática y el tacto que tenía con los animales. Era increíble como esta misma criatura, que antes estaba al borde de la locura y de la destrucción, ahora mismo rezumaba docilidad por cada uno de los poros de su piel. No estaba mal de vez en cuando un poco de paz entre la tormenta.
Sin embargo, aún no podían cantar victoria pues, tal y como Gideon aclaraba, aún tenían que terminar su misión, el verdadero motivo por el que habían ido hasta la mansión del hermano de Mariah.- S-sí, ¡t-tenemos que seguir! - Exclamó Kevin, siguiendo los pasos de Gideon, que se dirigía hacia la puerta ubicada al fondo de la sala.- C-cuidaos amigos míos, ¡l-luego volveremos! - Se giró hacia el dúo animal, antes de salir por la puerta, cerrando esta al ser el último en salir de la habitación. Al salir del habitáculo, pudo observar como, a su izquierda, volvían a aparecer una escaleras que llevaban a un piso superior, causando que Kevin suspirara una vez más.- ¿O-otro piso más? L-la de arquitectos y obreros que tuvieron que trabajar en la construcción de esta c-casa... - Comentó el intento de empresario, cada vez más fascinado por la gran cantidad de capital que se tuvo que invertir en una mansión de esas magnitudes. El hermano de Mariah debía tener muchísimo dinero en su poder, eso sin lugar a dudas. En ese momento, a Kevin le surgió una pregunta, una curiosidad.- ¿Q-qué hace Mariah entonces vendiendo p-perfumes en un mercadillo, teniendo su h-hermano una casa así..? - Se cuestionaba, llevándose su diestra hacia su barbilla. Con lo que les había contado Dan, el hermano de Mariah parecía ser muy protector con ella, si ese era el caso, ¿por qué no la colmaba de todas las riquezas que poseía? ¿Habría renegado Mariah a vivir a la sombra de su hermano y labrarse su propio camino? ¿O habría algo de mentira en las palabras de Dan? Fuera cual fuera el motivo, Kevin ahora estaba intrigado por esta situación familiar, no veía nada igual desde que hace unos años leyó el escándalo de los Breadtoja. Puro culebrón.
Al seguir observando la zona a la que habían salido Kevin, al mirar hacia ambos lados de la pared, pudo fijarse en que en cada flanco estaban las mismas puertas que se habían encontrado en la antesala.- ¡M-mira Gideon! - Llamó la atención de Gideon, señalando la puerta con el símbolo de la torre.- P-parece que escogiéramos lo que e-escogiéramos acabaríamos lle-llegando aquí. - Aventuró Kevin dirigiéndose, ahora sí, hacia las escaleras.- A-a ver que nos deparan estas es-escaleras... - Esperaba fuertemente que no se encontraran con demasiadas dificultades y retos allí arriba.
Tras terminar de ascender por los cada vez más eternos escalones, al llegar pudieron ver otras dos puertas en el piso de arriba. Era increíble la cantidad de puertas que tenía la mansión.- S-seguro que el hermano de Mariah es f-fan de "Comedia Naranja"... - Recordó aquel programa, que tenía lugar en el País de Kano y consistente en numerosas pruebas, a cada cuál más extravagante. Orientándose hacia la izquierda, podía observar en la respectiva puerta a una serpiente descendiendo de una rama mientras que, en la de la derecha, la silueta de un camaleón con cara de pocos amigos sacando la lengua.- M-mira, ¡q-qué gracioso! - Señaló hacia la puerta del camaleón.- S-siendo dos, no sería mala i-idea separarnos e ir cada uno h-hacia una... - Empezó a maquinar el cerebrito de Kevin.- P-pero si nos separamos, s-sería echar por tierra nuestro tra-trabajo en equipo si hay que re-recurrir a la violencia... - Añadió al otro lado de la balanza, dejando casi claro hacia cuál se decantaba más Kevin.- A-así que yo diría de ir por la de la de-derecha, ¿q-qué te parece, Gideon? - Terminó por preguntar a la skypiean. Hasta ahora, los dos habían tenido buen criterio para escoger las puertas. Esperaba que por ahora, siguieran con esa suerte.
Sin embargo, aún no podían cantar victoria pues, tal y como Gideon aclaraba, aún tenían que terminar su misión, el verdadero motivo por el que habían ido hasta la mansión del hermano de Mariah.- S-sí, ¡t-tenemos que seguir! - Exclamó Kevin, siguiendo los pasos de Gideon, que se dirigía hacia la puerta ubicada al fondo de la sala.- C-cuidaos amigos míos, ¡l-luego volveremos! - Se giró hacia el dúo animal, antes de salir por la puerta, cerrando esta al ser el último en salir de la habitación. Al salir del habitáculo, pudo observar como, a su izquierda, volvían a aparecer una escaleras que llevaban a un piso superior, causando que Kevin suspirara una vez más.- ¿O-otro piso más? L-la de arquitectos y obreros que tuvieron que trabajar en la construcción de esta c-casa... - Comentó el intento de empresario, cada vez más fascinado por la gran cantidad de capital que se tuvo que invertir en una mansión de esas magnitudes. El hermano de Mariah debía tener muchísimo dinero en su poder, eso sin lugar a dudas. En ese momento, a Kevin le surgió una pregunta, una curiosidad.- ¿Q-qué hace Mariah entonces vendiendo p-perfumes en un mercadillo, teniendo su h-hermano una casa así..? - Se cuestionaba, llevándose su diestra hacia su barbilla. Con lo que les había contado Dan, el hermano de Mariah parecía ser muy protector con ella, si ese era el caso, ¿por qué no la colmaba de todas las riquezas que poseía? ¿Habría renegado Mariah a vivir a la sombra de su hermano y labrarse su propio camino? ¿O habría algo de mentira en las palabras de Dan? Fuera cual fuera el motivo, Kevin ahora estaba intrigado por esta situación familiar, no veía nada igual desde que hace unos años leyó el escándalo de los Breadtoja. Puro culebrón.
Al seguir observando la zona a la que habían salido Kevin, al mirar hacia ambos lados de la pared, pudo fijarse en que en cada flanco estaban las mismas puertas que se habían encontrado en la antesala.- ¡M-mira Gideon! - Llamó la atención de Gideon, señalando la puerta con el símbolo de la torre.- P-parece que escogiéramos lo que e-escogiéramos acabaríamos lle-llegando aquí. - Aventuró Kevin dirigiéndose, ahora sí, hacia las escaleras.- A-a ver que nos deparan estas es-escaleras... - Esperaba fuertemente que no se encontraran con demasiadas dificultades y retos allí arriba.
Tras terminar de ascender por los cada vez más eternos escalones, al llegar pudieron ver otras dos puertas en el piso de arriba. Era increíble la cantidad de puertas que tenía la mansión.- S-seguro que el hermano de Mariah es f-fan de "Comedia Naranja"... - Recordó aquel programa, que tenía lugar en el País de Kano y consistente en numerosas pruebas, a cada cuál más extravagante. Orientándose hacia la izquierda, podía observar en la respectiva puerta a una serpiente descendiendo de una rama mientras que, en la de la derecha, la silueta de un camaleón con cara de pocos amigos sacando la lengua.- M-mira, ¡q-qué gracioso! - Señaló hacia la puerta del camaleón.- S-siendo dos, no sería mala i-idea separarnos e ir cada uno h-hacia una... - Empezó a maquinar el cerebrito de Kevin.- P-pero si nos separamos, s-sería echar por tierra nuestro tra-trabajo en equipo si hay que re-recurrir a la violencia... - Añadió al otro lado de la balanza, dejando casi claro hacia cuál se decantaba más Kevin.- A-así que yo diría de ir por la de la de-derecha, ¿q-qué te parece, Gideon? - Terminó por preguntar a la skypiean. Hasta ahora, los dos habían tenido buen criterio para escoger las puertas. Esperaba que por ahora, siguieran con esa suerte.
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