Habíamos sobrevivido por los pelos a aquella hecatombe que se había sucedido en lo que se te conoce como el Archipiélago Sabaody. No lo recomiendo visitar la verdad. Puro conflictos. Estuvimos como dos meses en aquel sitio y nadie había comprado ni un regalo para mí, aparte que ya faltando 20 días les dije para comprarme una torta de cumpleaños y con todo el despelote que hubo justo ese día, mira que ni una panadería conseguimos. Lo que sí conseguimos fue putazos, patadas y nuevos enemigos. Esa mierda no faltaba.
Korg había logrado sacarnos de allí en Una Pieza, cosa que le agradeceré por siempre al pequeño con corazón de león. Tomé en mi mano el colmillo de Goopaw y lo froté, pensativo sobre qué rumbo tomaría mi vida a partir de ahora, con tanto camino a mis espaldas, así como la reciente derrota que había sufrido a manos del héroe de la marina.
Ben había estado remendando al humeante Ashura, cuando el tipo se despertó todo salvaje lanzando espadazos y preguntando dónde estábamos.
Tranquilo, Demonio. Estamos bien, al menos de momento-Gin. Korg nos sacó de aquel Archipiélago y por lo que entiendo, vamos a la tierra de los Gyojinses- Dije al capitán, dándole un pequeño toque en el hombro con mi puño en tono de camaradería- El oso loco de antes dijo que allá abajo es un nido de comunistas,-Dije entrechocando los puños- así que más te vale recuperarte al completo, porque estoy seguro que te vas a querer pegar con más de-- ¿¡qué mierda es eso!?
El enmascarado había comenzado a gritar y donde antes había un muchacho enmascarado con alas, ahora había una creación sacada de las más descabelladas historias mitológicas: El tipo tenía patas de caballo y otro par de alas, y andaba aleteando como desquiciado sin parar. El chico estaba en pánico. No podía permitir que su desesperación terminara por hacer estallar la delicada burbuja que nos separaba del océano sobre nuestras cabezas. Corrí como pude ante la criatura mitad caballo, mitad águila, mitad amigo y alzando ambas manos con las palmas extendidas solo atiné a decirle.
Calma, carajito. No te muevas-Gin. ¡No vayas a tocar la burbuja por error!-Trataba de hacerle calmarse un poco para que al menos escuchara a razones- Vaya. Parece que ya sabemos qué tipo de fruta te comiste. Rahahahaha. Por lo que veo eres como un caballo raro-Gin ¿Cómo te sientes?
Mientras decía eso, no pude evitar ver a la ranita Keropi revolcarse de risa en el suelo mientras pataleaba y aullaba agarrándose la panza con su única mano. No pude evitar soltar un *Pfff* y reir también, aunque con menos burlas que el pequeño anfibio.
Korg había logrado sacarnos de allí en Una Pieza, cosa que le agradeceré por siempre al pequeño con corazón de león. Tomé en mi mano el colmillo de Goopaw y lo froté, pensativo sobre qué rumbo tomaría mi vida a partir de ahora, con tanto camino a mis espaldas, así como la reciente derrota que había sufrido a manos del héroe de la marina.
Ben había estado remendando al humeante Ashura, cuando el tipo se despertó todo salvaje lanzando espadazos y preguntando dónde estábamos.
Tranquilo, Demonio. Estamos bien, al menos de momento-Gin. Korg nos sacó de aquel Archipiélago y por lo que entiendo, vamos a la tierra de los Gyojinses- Dije al capitán, dándole un pequeño toque en el hombro con mi puño en tono de camaradería- El oso loco de antes dijo que allá abajo es un nido de comunistas,-Dije entrechocando los puños- así que más te vale recuperarte al completo, porque estoy seguro que te vas a querer pegar con más de-- ¿¡qué mierda es eso!?
El enmascarado había comenzado a gritar y donde antes había un muchacho enmascarado con alas, ahora había una creación sacada de las más descabelladas historias mitológicas: El tipo tenía patas de caballo y otro par de alas, y andaba aleteando como desquiciado sin parar. El chico estaba en pánico. No podía permitir que su desesperación terminara por hacer estallar la delicada burbuja que nos separaba del océano sobre nuestras cabezas. Corrí como pude ante la criatura mitad caballo, mitad águila, mitad amigo y alzando ambas manos con las palmas extendidas solo atiné a decirle.
Calma, carajito. No te muevas-Gin. ¡No vayas a tocar la burbuja por error!-Trataba de hacerle calmarse un poco para que al menos escuchara a razones- Vaya. Parece que ya sabemos qué tipo de fruta te comiste. Rahahahaha. Por lo que veo eres como un caballo raro-Gin ¿Cómo te sientes?
Mientras decía eso, no pude evitar ver a la ranita Keropi revolcarse de risa en el suelo mientras pataleaba y aullaba agarrándose la panza con su única mano. No pude evitar soltar un *Pfff* y reir también, aunque con menos burlas que el pequeño anfibio.
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