20-05-2025, 05:19 AM
(Última modificación: 20-05-2025, 05:22 AM por Beto Matashita.)
Menudo problema en el que me había metido. Un ciego perdido en el bosque nunca era algo bueno. Sin embargo, decidí quedarme en silencio tratando de escuchar cualquier cosa que me sirviera para encontrar al señor Kelo. Pude escuchar el bullicio de hace un momento, pero también escuché hojas moviéndose justo antes de sentir cómo algo se clavaba a mi espalda. No era algo pequeño. ¿Acaso era el señor Kelo transformado de nuevo en pantera? Alguien escalaba por mi espalda, pero no parecía un animal salvaje, ya que un animal común hubiese mordido o arañado mis piernas.
De repente una voz femenina salió de donde estaba aquella criatura. Me llamo señor árbol y me comenzó a hablar de amor propio y acerca de sobarse los pies. ¿Qué cosa rara se había subido a mis hombros? Quedé tan impactado al no entender lo que estaba ocurriendo que no pude decir nada. Por lo menos no hasta que le escuché decir su nombre. ¿Berry? ¿LA Berry de la que me había hablado el señor Rick?
— Kukukukuku. Esto es increíble. Dios tiene formas muy curiosas de obrar. Amén —dije en voz alta—. Con que tu eres Berry. Lamentablemente no puedo verte, pero me encantaría saber a que se refieren cuando los aldeanos dicen que eres un gusto para la vista. Tu voz no parece agresiva, todo lo contrario parece amable.
— Muchas gracias por el ofrecimiento, pero no soy fumador, tampoco soy un árbol. Kukukuku. Puedes llamarme Beto. Soy un gigante criado por los aldeanos de esta isla —seguí diciéndole dejando a un lado el pensamiento acerca de la situación del señor Kelo—. Lamento tener que pedirte esto Berry. Pero debes dejar el bosque. Has alterado el orden natural y hasta los depredadores huyen hacia Pueblo Cobo. Los aldeanos han estado sufriendo. Probablemente no es algo que ocasiones voluntariamente, pero es una situación que no puede continuar.
De repente una voz femenina salió de donde estaba aquella criatura. Me llamo señor árbol y me comenzó a hablar de amor propio y acerca de sobarse los pies. ¿Qué cosa rara se había subido a mis hombros? Quedé tan impactado al no entender lo que estaba ocurriendo que no pude decir nada. Por lo menos no hasta que le escuché decir su nombre. ¿Berry? ¿LA Berry de la que me había hablado el señor Rick?
— Kukukukuku. Esto es increíble. Dios tiene formas muy curiosas de obrar. Amén —dije en voz alta—. Con que tu eres Berry. Lamentablemente no puedo verte, pero me encantaría saber a que se refieren cuando los aldeanos dicen que eres un gusto para la vista. Tu voz no parece agresiva, todo lo contrario parece amable.
— Muchas gracias por el ofrecimiento, pero no soy fumador, tampoco soy un árbol. Kukukuku. Puedes llamarme Beto. Soy un gigante criado por los aldeanos de esta isla —seguí diciéndole dejando a un lado el pensamiento acerca de la situación del señor Kelo—. Lamento tener que pedirte esto Berry. Pero debes dejar el bosque. Has alterado el orden natural y hasta los depredadores huyen hacia Pueblo Cobo. Los aldeanos han estado sufriendo. Probablemente no es algo que ocasiones voluntariamente, pero es una situación que no puede continuar.
resumen
inventario
karmas usados
nota
