20-05-2025, 06:48 AM
Los del laboratorio no habían tenido mejor idea que mandarme a hacer un trabajo con el octavo, yo sabía perfectamente quien era, como se llamaba, como lucia, etc. pero el señor, por alguna razón que desconozco habia decidido ignorarme, sinceramente me tenia sin cuidado, ya que mi desprecio no era para con él, sino para con los jefes. Bueno si sentía un poco de desprecio hacia el en este preciso instante, porque si bien nos logramos adentrar a la instalación de la marina donde nos mandaron a hacer este trabajo, Don perfecto no habia tenido mejor idea que poner al ciego de faro, pero soy un faro apagado y reí en mi mente, maldita sea que bueno soy contando chistes pense.
Un golpe lejano de un anillo contra la madera fue la señal que corto mi carcajada interna, Don yo si se me infiltrar habia cumplido el objetivo, sabia que tenia que encender una señal, esto era un chiste en si mismo, mandar al ciego a prender algo, dios, si el Octavo no fuera quien fue, ya le abría cortado la garganta.
Fue en ese instante que me pude percatar de cómo se abría una ventana, gire mi cabeza hacia ese lugar y aguce el oído y la dulce voz de mi compañero llego a mis tímpanos quienes transformaron sus alaridos en palabras, “Siix, quii miiirdi ispiris, ti vii i mitir”, deja escapar un suspiro en una clara señal de exasperación, no me molestaban sus palabras, hacerme enojar era bastante dificil, pero si me daba risa como se queria hacer el super correcto.
Meti mi mano en el bolsillo y saque una pequeña linterna, la toque y encontre el interruptor, antes de prenderla, volvi a escuchar al “guardia” roncar, pobre imbecil, mañana le van a dar una reprimenda buena. Al ver que no habia nadie, dios que bueno soy con las ironias, encendí 2 veces la linterna sumamente rapido, sabia de las habilidades de Don yo sí puedo ver.
Susurre para mí de una manera que nadie pudiera escucharme. – Bueno mi querido compañero, mitad gato mitad idiota y ademas atolondrado ahora ¿Si ves?.
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