El pobre diablo temblaba de miedo.
La visión de sus compañeros masacrados en un instante. El augurio de una muerte trágica y desastrosa debía inundar su mente como un barco asediado por un batallón. Sin embargo, tenía otros planes para él. En un momento de supervivencia, el hombre se zafó de mi agarre y comenzó a moverse hacia la única salida que vio. Conforme me acercaba lento y amenazante hacia él, el pequeño hombre daba pasos atrás intentando huir de su destino. Tras un par de pasos erráticos, tropezó con uno de los cuerpos de sus compañeros y cayó de espaldas. Se levantó rápido como un rayo y, todavía mirando hacia mí, comenzó a correr en dirección opuesta.
- No me hagas correr... - mascullé con un tono que se asemejaba más a un gruñido mientras comenzaba a aumentar mi velocidad.
El hombre corrió durante unos minutos, atravesando maleza, ramas y árboles, intentando perderme entre el bosque. Lástima que su sentido de la orientación era tan pésimo como su idea. Era muy consciente de que hacia el punto que iba, no había salida, sino un desfiladero enorme con vistas al mar. Cuando el pirata llegó al borde, frenó en seco. Mirando al suelo, maldijo por dentro su suerte y su sino. No faltó un par de segundos para que lo alcanzara. Atravesé la última línea de árboles que nos separaban lentamente y me acerqué de manera súbita, agarrándolo más firmemente del cuello, impidiendo así que hablara y apenas pudiera respirar.
- Voy a preguntar, vas a escuchar y a responder. Y si no, voy a empujar. - sentencié mirándolo fijamente - ¿Dónde está Viktor Saber? - cuestioné separando cada palabra con una pequeña pausa, en un vano intento de hacer más fácil comprender la pregunta. Entonces aflojé mi agarre para escuchar la respuesta del pirata. - No... no lo sé, no podría decirt... - corté su respuesta antes de acabar. - Esa no es la respuesta correcta y lo sabes. Segundo intento. - repliqué mientras aflojaba de nuevo mi presa en su cuello, mientras sus ojos comenzaban a enrojecerse por la falta de oxígeno y la presión. Ante la certeza de su muerte, el pirata optó por hablar. - Nos dijo que esperáramos, que iría a Shells Town y al volver partiríamos del East Blue para siempre. -
- Voy a preguntar, vas a escuchar y a responder. Y si no, voy a empujar. - sentencié mirándolo fijamente - ¿Dónde está Viktor Saber? - cuestioné separando cada palabra con una pequeña pausa, en un vano intento de hacer más fácil comprender la pregunta. Entonces aflojé mi agarre para escuchar la respuesta del pirata. - No... no lo sé, no podría decirt... - corté su respuesta antes de acabar. - Esa no es la respuesta correcta y lo sabes. Segundo intento. - repliqué mientras aflojaba de nuevo mi presa en su cuello, mientras sus ojos comenzaban a enrojecerse por la falta de oxígeno y la presión. Ante la certeza de su muerte, el pirata optó por hablar. - Nos dijo que esperáramos, que iría a Shells Town y al volver partiríamos del East Blue para siempre. -
- Shells Town... Te creo. - Contesté con un tono más amable mirando hacia el campamento donde estaban, sin soltar, su cuello. La cara del pirata denotó alivio. Volví a mirarlo fijamente y su tono se tornó en terror. - Gracias por tu sinceridad. -
Justo después, con un pequeño gesto, arrojé al pirata por el precipicio. Ni siquiera me quedé mirando a ver su caída y muerte. Hasta ese punto hemos llegado. Era hora de volver al bote o el hombre que me trajo partiría. Siguiente objetivo, Shells Town. La muerte te acecha, Viktor.
