Pfft! Hahaha! ¿Una trampa dices? Si esa gente nos tiende una trampa, ni bien salgamos de aquí los busco y los hago pedazos yo mismo, ¿Se te grabó? - Respondí al murciélago sin alas que tenía por pareja en esta misión- Y no. Nunca me ha pasado antes. Siempre responden.
Aunque algo de razón debía de tener Kayx, porque sí que era raro ese silencio tan repentino. Apenas esta mañana habíamos reportado el ingreso con éxito a la isla y nada había estado raro. El operador atendió sin problemas... ¿Por qué justo ahora que estamos en el medio de una isla militarizada venían a hacerse los locos? No sé. Sí me importa saberlo, pero ahora mismo no lo sé y no puedo perder el tiempo parado en la mitad del patio del objetivo.
Mira, no sé qué pasa, pero sí sé que ahora mismo no podemos estar por aquí esperando a que atiendan- Mi rostro reflejaba molestia y preocupación, así como mi voz- Vamos a salir de peligro primero y luego veamos qué mierda pasa con el laboratorio, ¿sí?
Afiné la vista y empecé a buscar el camino de regreso que nos llevaría al acueducto donde habíamos dejado la pequeña barca en la que nos habíamos conseguido colar en la isla. Era una isla de mierda, una entrada de mierda, pero no todo era una mierda, porque Kayx también había tenido que oler toda esa porquería conmigo.
Mientras íbamos caminando hacia la entrada del acueducto, le comenté en susurros al Séptimo:
-Te admito que algo se me hace raro - Comenté rascándome la nuca- Puede que no sea nada, pero me da muy mala espina todo esto.
Tras eludir a una pareja de soldados rasos que pasaron haciendo la ronda, me acerqué a la tapa de alcantarillado y la saqué de su encastre, mientras con un movimiento de reverencia exajerada decía - Después de usted, Mousieur.
Una vez dentro del acueducto, cerré nuevamente la tapa de alcantarillado y pensé en que podía ser algún mecanismo de bloqueo de señal de los marines. Esa gente tiene tecnologías raras, así que no se sabe. Tal vez lo mejor sea salir del perímetro y una vez fuera de las murallas que limitan el cuartel, intentar nuevamente.
Aunque algo de razón debía de tener Kayx, porque sí que era raro ese silencio tan repentino. Apenas esta mañana habíamos reportado el ingreso con éxito a la isla y nada había estado raro. El operador atendió sin problemas... ¿Por qué justo ahora que estamos en el medio de una isla militarizada venían a hacerse los locos? No sé. Sí me importa saberlo, pero ahora mismo no lo sé y no puedo perder el tiempo parado en la mitad del patio del objetivo.
Mira, no sé qué pasa, pero sí sé que ahora mismo no podemos estar por aquí esperando a que atiendan- Mi rostro reflejaba molestia y preocupación, así como mi voz- Vamos a salir de peligro primero y luego veamos qué mierda pasa con el laboratorio, ¿sí?
Afiné la vista y empecé a buscar el camino de regreso que nos llevaría al acueducto donde habíamos dejado la pequeña barca en la que nos habíamos conseguido colar en la isla. Era una isla de mierda, una entrada de mierda, pero no todo era una mierda, porque Kayx también había tenido que oler toda esa porquería conmigo.
Mientras íbamos caminando hacia la entrada del acueducto, le comenté en susurros al Séptimo:
-Te admito que algo se me hace raro - Comenté rascándome la nuca- Puede que no sea nada, pero me da muy mala espina todo esto.
Tras eludir a una pareja de soldados rasos que pasaron haciendo la ronda, me acerqué a la tapa de alcantarillado y la saqué de su encastre, mientras con un movimiento de reverencia exajerada decía - Después de usted, Mousieur.
Una vez dentro del acueducto, cerré nuevamente la tapa de alcantarillado y pensé en que podía ser algún mecanismo de bloqueo de señal de los marines. Esa gente tiene tecnologías raras, así que no se sabe. Tal vez lo mejor sea salir del perímetro y una vez fuera de las murallas que limitan el cuartel, intentar nuevamente.
Resumen
