22-05-2025, 09:51 PM
El mundo me dio un par de vueltas cuando cayó todo el peso de Kelo sobre mi pierna. Sentí las garras hundirse en la carne como un cepo. El golpe de su codo (o el roce, porque entre el polvo y la adrenalina apenas distinguí) el impacto me sacudió el cuádriceps con un espasmo que me obligó a ceder la postura. No llegué a derrumbarme por completo.. pero mi visión de nuevo se volvió borrosa durante un segundos antes de que me volviera a recomponer.
Alcé la vista. Delante de mí, Kelo ya no era solo un espadachín con fuego: la piel se había tornado oscura, moteada, como carbón vivo; las alas llameantes se replegaron mientras apagaba la llamarada y exhibía unas garras largas, negras.... ¿Ahora es un perro? ¿O es un gato? no lo se, no soy bueno para estas cosas.
Hubo un silencio cuando habló de garras.
Me incorporé despacio, sin tirar de la pierna atrapada para no desgarrarla. Su agarre firme dejaba claro que pretendía controlar mi movilidad. El cuádriceps ardía, no sabía si por el codazo o por la presión de sus dedos. Lo miré de arriba abajo: la forma híbrida lo hacía más ancho, más peligroso. Pero también más frontal; cuanto más se endurece un tronco, antes chasquea cuando la brisa cambia de dirección.... agarré mi collar con la mano libre y dejé que el metal helado disipara la bruma que todavía se encontraba tambaleándose en mi cráneo. Respiré hondo. Sentí la sangre latir en la oreja mordida por el cabezazo, la nariz palpitante donde aún quedaban restos de polvo.... ese sentimiento.. esa sensación... era pura música acelerada, una oda improvisada que tiraba de mis músculos igual que la noche tira de las fogatas.
Ladeé la cabeza, mostrando los colmillos en una sonrisa que mezclaba dolor con la alegría que sentí Y hablé. -Bora então, Redsmoke... garra contra garra, mas com ritmo.... Vamos ver quem dança melhor agora.- Respiré hondo, llenando mis pulmones de aire fresco y húmedo que traía consigo el olor del musgo y la madera. Mis orejas se alzaron con atención plena, captando el más mínimo sonido. Y justo antes de lanzarme hacia adelante, decidí aprovechar mi ventaja más clara: mi tamaño.
Tenía la pierna atrapada, si. ¿Pero que mas da?. Traté de flexionar mi otra rodillas y salté a la pata coja, girando en el aire intentando que la fricción fuera capaz de soltarme de su agarre, al mismo tiempo que le intenté golpear la cara con el talon.
-Eu Atlas. Atlas Gomes Lupus. O prazer é todo meu.
Alcé la vista. Delante de mí, Kelo ya no era solo un espadachín con fuego: la piel se había tornado oscura, moteada, como carbón vivo; las alas llameantes se replegaron mientras apagaba la llamarada y exhibía unas garras largas, negras.... ¿Ahora es un perro? ¿O es un gato? no lo se, no soy bueno para estas cosas.
Hubo un silencio cuando habló de garras.
Me incorporé despacio, sin tirar de la pierna atrapada para no desgarrarla. Su agarre firme dejaba claro que pretendía controlar mi movilidad. El cuádriceps ardía, no sabía si por el codazo o por la presión de sus dedos. Lo miré de arriba abajo: la forma híbrida lo hacía más ancho, más peligroso. Pero también más frontal; cuanto más se endurece un tronco, antes chasquea cuando la brisa cambia de dirección.... agarré mi collar con la mano libre y dejé que el metal helado disipara la bruma que todavía se encontraba tambaleándose en mi cráneo. Respiré hondo. Sentí la sangre latir en la oreja mordida por el cabezazo, la nariz palpitante donde aún quedaban restos de polvo.... ese sentimiento.. esa sensación... era pura música acelerada, una oda improvisada que tiraba de mis músculos igual que la noche tira de las fogatas.
Ladeé la cabeza, mostrando los colmillos en una sonrisa que mezclaba dolor con la alegría que sentí Y hablé. -Bora então, Redsmoke... garra contra garra, mas com ritmo.... Vamos ver quem dança melhor agora.- Respiré hondo, llenando mis pulmones de aire fresco y húmedo que traía consigo el olor del musgo y la madera. Mis orejas se alzaron con atención plena, captando el más mínimo sonido. Y justo antes de lanzarme hacia adelante, decidí aprovechar mi ventaja más clara: mi tamaño.
Tenía la pierna atrapada, si. ¿Pero que mas da?. Traté de flexionar mi otra rodillas y salté a la pata coja, girando en el aire intentando que la fricción fuera capaz de soltarme de su agarre, al mismo tiempo que le intenté golpear la cara con el talon.
-Eu Atlas. Atlas Gomes Lupus. O prazer é todo meu.
Caseta
