23-05-2025, 12:11 AM
— No hay que tener vergüenza, hueles como uno, bueno como uno triturado a lo mejor por los golpes de otros árboles. Pero señor árbol suena mejor que Beto, es como si me llamase Anabel, ese nombre no tiene chispa. Pero Berry... lo escuchas y sabes que es importante. — respondió tras las preguntas del señor árbol aunque este era muy malo caminando, pese a decirle en una ocasión que girase antes de caminar el señor árbol movió sus raíces en otra dirección. Lo que faltaba, ¡Además de ciego sordo! Se resignó mientras estiraba sus brazos, no le gustaba que le ignorasen al dirigir pero lo del señor árbol era involuntario si tuviera ojos funcionales seguramente no sería tan complicado además tener las raíces separadas de la tierra le habría afectado un poco la orientación, nada que regarlo un poco no ayudase. — Soy más de un árbol o un buen trozo de piel como refugio, no sabía que los árboles necesitaban una cabaña, creí que las odiaban al estar hechas de ustedes. ¡Bwahahaha! Parece que esa chica quiere imitarme, hasta casi me copia el nombre, pero somos diferentes los minks venimos de Zou y le prometo que tenemos unas cuantas diferencias... — Berry aulló con orgullo, no tenía nada en contra de las cruzas de minks e incluso su tribu había sido discriminada por minks como ella, pero no pudo negar en distinguirse de esa tal Betty más que nada por precaución, los minks tenían cierto temita con las noches de luna llena y ciertas precauciones a tomarse si se quería vivir con una.
— ¿Comida gratis? ¡Ñam! Entiendo, este era tu plan todo el tiempo, no se preocupe señor árbol le demostraré mi amor por el bosque con mis patadas. — la zorra se sacudió mientras lanzaba su gabardina a la cabeza del señor árbol, pelear en ropa interior siempre era más cómodo para su pelaje y además hoy estaba de estreno con ese conjunto fucsia, lástima que el señor árbol no pudiese verle para darle algún halago. — Bien, aquí voy señor árbol, no creo que a su cuerpo de madera le afecte alguno de mis golpes... ¡Hora de mis patadas Berrylosas! — flexionó sus piernas antes de salir disparada en contra del oído del señor árbol, rotando su cuerpo para golpear con la diestra y luego la izquierda, clavó su garra en el lóbulo y comenzó a escalar en busca de llegar al cabello espinoso. Se sentía como un mosquito luchando contra un coloso, por lo cual debería pelear como uno y no pensar como habitualmente lo hacía. ¿Acaso pensaba alguna vez?
— ¿Comida gratis? ¡Ñam! Entiendo, este era tu plan todo el tiempo, no se preocupe señor árbol le demostraré mi amor por el bosque con mis patadas. — la zorra se sacudió mientras lanzaba su gabardina a la cabeza del señor árbol, pelear en ropa interior siempre era más cómodo para su pelaje y además hoy estaba de estreno con ese conjunto fucsia, lástima que el señor árbol no pudiese verle para darle algún halago. — Bien, aquí voy señor árbol, no creo que a su cuerpo de madera le afecte alguno de mis golpes... ¡Hora de mis patadas Berrylosas! — flexionó sus piernas antes de salir disparada en contra del oído del señor árbol, rotando su cuerpo para golpear con la diestra y luego la izquierda, clavó su garra en el lóbulo y comenzó a escalar en busca de llegar al cabello espinoso. Se sentía como un mosquito luchando contra un coloso, por lo cual debería pelear como uno y no pensar como habitualmente lo hacía. ¿Acaso pensaba alguna vez?
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