[Presente Absoluto - Aventura T2] La bandera de la justicia.
#4
No podía creer que para Max la situación fuera aburrida, que tan a la ligera se pudiera decir esa palabra con un arma en la mano. Capaz que la experiencia le había quitado los rasgos de humanidad. No hay nada de aburrido en patrullar; no es una acción lúdica que uno busque para ser mejor, es simplemente una orden. Había que estar y punto, ni aburrido, ni divertido. Orientado y vertical por las calles, nada más.

No era quien para juzgarlo. No es que me molestara lo que dijo, simplemente no me interesaba divertirme en esa ocasión. La vida nocturna del pueblo no era una prioridad para mí, ni la de allí ni la de ningún sitio. No soy un hombre de la noche. Más bien me gusta el día, donde el sol puede acariciarme. Allí me siento cálido, acogido, más completo que en la soledad de la luz de luna, que nada aporta más que modificar las crestas del mar.

Parecía que Ryu quería decirnos algo a los dos, no solo a Max. Llamarlo "novato" con esa oración seca y sin intención de picardía me sonó que había un trasfondo más espeso que solo patrullar. Allí comprendí entonces que tampoco era una misión de acompañar. Tanto Max como yo estábamos equivocados. No había que disfrutar ni simplemente estar, había que trabajar.
Pero trabajar desde la atención, la planificación, y no el pasatiempo que parecía ser lo que queríamos nosotros dos. Max seguía sin verlo, tal vez por desinterés, o simplemente no le gustaba subordinarse a un rango igual.

Ryu estaba al centro, yo a la izquierda. Jamás me gustó caminar a ese lado del mundo. Desde la derecha nace la opresión; solo basta con ver cómo funciona el mundo Un tornillo contra la tabla, los hombres sobre las tablas. No tuve tiempo de pensar aquello en la fría noche. No tuve siquiera la oportunidad de maniobrar a la izquierda cuando mi cuerpo fue impulsado al piso luego de que la vidriera de un comercio estallara.

No fue necesario pensar si fue un problema de mantenimiento, ya que tras el humo y la furia del ruido, que pareció presentarse luego de la caída de nosotros tres, vinieron imágenes erguidas y victoriosas que se escabullían por el ventanal, que ahora estaba en el pavimento hecho añicos.
Estábamos lo suficientemente cerca como para no ser atacados cuerpo a cuerpo, pero sí para reconocerlos.

Ryu, nuestro pelirrojo experimentado, los reconoció. El más grande y pintoresco era un tal Fernández, un tipo enmascarado, grande, con guantes en las manos que delataban su estilo de combate. Puño a puño. El lenguaje del bajo, de las calles. Quien estuvo abajo sabe dar un puñetazo. Todas las fachas de aquel gigante eran folkloricas no solo de un luchador de asfalto, sino de uno de ring. Un profesional.

Henry por otro lado, al menos todas aquellas caras descriptas por Ryu cargaban el peso de un nombre, era un tipo curioso, más delicado, sofisticado, pero con un aura más opaca, más a tener en cuenta, más asesina.

Tuve miedo. Lo suficiente para utilizar lo que me quedaba de equilibrio para levantarme de donde estaba, a la derecha de mis compañeros y al frente de aquellos ladrones, que por los bolsos que llevaban, habían resultado victoriosos.

El pelirrojo los amenazó. Yo no dije nada, solo esperé, no órdenes, sino gestos. En la batalla no hay tiempo para hablar. Y aquellos demoraban mucho, blasfemando. Yo no era el mismo desde la última vez que mis compañeros me vieron luchar. Sabía lo que era estar roto, pero tambien doblar y adaptarme. Tenía más sonrisas enterradas que enemigos, sin duda y eso también era experiencia. Estaba listo para actuar. Acaricié los pliegues de Grau, tomé un gran trago de aire y exclamé como nunca lo había hecho.

-¡Yo los protegeré!

No eran palabras al azar, pero tampoco intencionadas o razonadas, no buscaban un destino mas que mis propios oídos. Eran palabras que nacían desde mis entrañas. Tal vez esta sea la estúpida investidura de un Marine, del que da la vida por los demás. No solo me sentía cómodo diciéndolo, sino que me sentía confiado, feliz. Aunque las dos grietas frente a mí me generaran un temor que activó mi adrenalina, no me paralizó. Me excitó.


Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 523 - 50 = 473
Energia: 597 + 0 = 597
Espiritu: 123 + 0 = 123


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RE: [Presente Absoluto - Aventura T2] La bandera de la justicia. - por Caelum Drift - 27-05-2025, 01:35 PM

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