[Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo.
#24
Inventario



Tenía que admitir que el perrete tenía unas pelotas de acero.

El rugido en su garganta, la forma en que sus músculos se tensaban desde la base del cuello hasta los talones, la rabia en su mirada. Esa que empuja a pelear no por destruir, sino por sentir. Por bailar. Por reconocerse en el cuerpo del otro. Y entonces se lanzó. Vi cómo giraba, cómo el mundo se le daba la vuelta, cómo sus piernas surcaban el aire como cuchillas en espiral. Una danza salvaje.

Pero no me moví.

Apreté los pies contra el suelo, encajandolos en la tierra como raíces. Dejé que el aire me agitara el pelaje negro, y esperé. Justo cuando su pierna bajó en arco, descendente y brutal, me incliné hacia atrás. Con lentitud medida. Como si mi cuerpo flotara, como si el tiempo se plegara un segundo por mí. El golpe pasó silbando a escasos centímetros, cortando el aire con hambre.

Y en ese preciso instante, ladeé la cabeza. Quedamos frente a frente. Yo inclinado hacia atrás, su pierna aún cruzando el aire sobre mí, los ojos fijos en los míos. Había fuego en los suyos. No del que quema. Del que invita a quedarse.

Una sonrisa se me dibujó sola. Apenas un gesto ladeado, pero sincero. Satisfecho.

—Eso ha estado cerca, Mandinga. —susurré con voz baja, sin perderle la mirada— Pero todavia te falta un poco para alcanzarme.

Le guiñé un ojo, sin burla, solo respeto. Respeto del bueno. Del que no se dice, del que se siente.

El viento cargó nuestros olores, nuestras respiraciones entrecortadas, el eco del musgo pisoteado. Estábamos vivos. Más vivos que nunca. Dos fieras danzando en el borde de la línea. Dos rivales que aún no lo sabían todo lo que la vida les tenía preparado.

Y entonces… lo escuché.

Un chasquido seco, lejano pero claro. Sutil como un trueno.

Mi sonrisa se apagó un poco.

Giré la cabeza muy despacio, aún encorvado, los ojos entrecerrados.

—Mierda…¡¡Beto!!

El sonido había sido exacto. No era un disparo. No era una rama quebrándose.

Un puto latigazo.

Y si era él, tenía que ser su olor a especias lo que flotaba en el aire…

Volví a girarme hacia Atlas rápido. 

—¿Soy el único que ha escuchado eso?

—Es igual... No puedo perderte dé vista... Me preocupa mi amigo... Espero que no le suceda nada malo. 

—"No te preocupes Beto amigo, ya voy".


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RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - por RedSmoke Kelo - 30-05-2025, 12:09 AM

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