17-09-2023, 03:41 AM
(Última modificación: 17-09-2023, 11:16 AM por Kurowashi Sephiroth.)
Joe entendió que estaba molesto y me recordó que también le dijo que actuó mal de una manera más amable, frases que he de reconocer que no escuché, pues enseguida intente que dejase de hablar en mi nombre. Seguramente no le faltaba razón y debía tener más inteligencia emocional.
La novata se presentó amablemente a Joe y tiró una puya, dejando entrever que el accidente era cosa mía, a lo que respondí con una risa sarcástica, no me iba a molestar más en explicarle a esa cría otra vez las cosas.
Entre el accidente del mástil y que teníamos a una verdulera armando jaleo, nos estábamos convirtiendo en el centro de atención del astillero, algo que noté que incomodaba a la muchacha, pues empezaba a sonrojarse. Hubiese apostado mis ahorros a que volvería a gritar a la gente que solo estaban mirando el panorama, sin embargo, frunció el ceño y clavó su mirada en mí.
Se despidió diciendo que volvería en un rato, cosa que agradecí, así podría calmarme y centrarme en lo que ahora iba a ser una tarea algo más compleja, ya no iba a ser reforzar el mástil, ahora tendríamos que cambiarlo entero, por suerte le pedí al hombre que se asegurara de que los carpinteros le hiciesen un trinquete de repuesto por si sucedía algo antes de que pudiese reforzarlo.
El anciano aprovechó que Karlgrass, que era el nombre de la muchacha, abandonó el lugar para regresar. En ese momento me levanté, dejé de inspeccionar los daños y me dirigí hacia él con el semblante serio, para recordarle que estuvo mal lo que le hizo a la soldado, acababa de salvarle la vida y por muy impresionado que estuviese por el tamaño de esta y/o asustado por el incidente, no eran motivos suficientes para actuar como lo hizo ante la persona que acaba de salvarle la vida, le sugerí que se disculpase con ella según regresase.
Karlgrass regresó y como era de esperar, intentó volver a dejar caer que el accidente era cosa mía. - Como si me importara lo que opine una verdulera... susurré para que esta no lo oyese y no volviese a alterarse.
Joe le explicó que yo era el que daría las directrices y estaban allí para ayudarme.
- Necesito que tú y Karlgrass, a poder ser sin escándalos, acompañéis al anciano y recojáis el trinquete de repuesto, el cual debería estar acabado. Mientras yo me ocuparé de quitar la base del que se rompió. Le pedí sutilmente a Joe que necesitaba que controlase el carácter de la nueva ayudante, mientras sonreía.
La novata se presentó amablemente a Joe y tiró una puya, dejando entrever que el accidente era cosa mía, a lo que respondí con una risa sarcástica, no me iba a molestar más en explicarle a esa cría otra vez las cosas.
Entre el accidente del mástil y que teníamos a una verdulera armando jaleo, nos estábamos convirtiendo en el centro de atención del astillero, algo que noté que incomodaba a la muchacha, pues empezaba a sonrojarse. Hubiese apostado mis ahorros a que volvería a gritar a la gente que solo estaban mirando el panorama, sin embargo, frunció el ceño y clavó su mirada en mí.
Se despidió diciendo que volvería en un rato, cosa que agradecí, así podría calmarme y centrarme en lo que ahora iba a ser una tarea algo más compleja, ya no iba a ser reforzar el mástil, ahora tendríamos que cambiarlo entero, por suerte le pedí al hombre que se asegurara de que los carpinteros le hiciesen un trinquete de repuesto por si sucedía algo antes de que pudiese reforzarlo.
El anciano aprovechó que Karlgrass, que era el nombre de la muchacha, abandonó el lugar para regresar. En ese momento me levanté, dejé de inspeccionar los daños y me dirigí hacia él con el semblante serio, para recordarle que estuvo mal lo que le hizo a la soldado, acababa de salvarle la vida y por muy impresionado que estuviese por el tamaño de esta y/o asustado por el incidente, no eran motivos suficientes para actuar como lo hizo ante la persona que acaba de salvarle la vida, le sugerí que se disculpase con ella según regresase.
Karlgrass regresó y como era de esperar, intentó volver a dejar caer que el accidente era cosa mía. - Como si me importara lo que opine una verdulera... susurré para que esta no lo oyese y no volviese a alterarse.
Joe le explicó que yo era el que daría las directrices y estaban allí para ayudarme.
- Necesito que tú y Karlgrass, a poder ser sin escándalos, acompañéis al anciano y recojáis el trinquete de repuesto, el cual debería estar acabado. Mientras yo me ocuparé de quitar la base del que se rompió. Le pedí sutilmente a Joe que necesitaba que controlase el carácter de la nueva ayudante, mientras sonreía.
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