30-05-2025, 09:42 PM
— Kapapapa. Que mal compañero tienes. Haberte encomendado detenerme ha sido una decisión estúpida. La ignorancia se paga caro. Kapapapa —dijo Luisito tras escuchar a Ryu dejándole todo al pobre de Caelum.
Mientras Luisito reía un boomerang de bordes afilados salió de la mano del marine peliblanco. Un lanzamiento lo suficientemente rapido como para que Luisito no pudiera reaccinar a él. El boomerang impacto en la frente del enmascarado, cortando ligeramente su mascara y su piel en el acto, para finalmente regresar a la mano de su dueño, sin disminuir su velocidad.
— ¿Que mierdas ha sido eso? —dijo Luisito con una voz claramente molesta—. ¿Acaso sabes lo que significa atreverte a dañar la máscara de un luchador?
Mientras Luisito hablaba Max se encontraba dando el reporte. La llamada habia sido atendida por el mismisimo Sargento Ryker.
— ¡¿Que cojones?! ¿Acaso Kageyama es estupido? Él y yo hemos estado siguiendo el rastro de Henry desde hace mucho tiempo. Él sabe que es incapaz de ganarle en una pelea a ese sádico. Maldita sea —dijo el sargento protestando desde el otro lado del Den Den Mushi—. Ustedes aguanten lo más que puedan. Enviare refuerzos a su ubicación. Yo me dirigiré al puerto a apoyar a Kageyama. No podemos dejar que escapen de nuevo. Cambio y fuera.
Tras cortar la llamada, Max guardó su Den Den Mushi en el bolsillo derecho de su pantalón. Y se quedó observando atentamente a Luisito a la vez que tomaba su arco y una de sus flechas preparandosé para usar su particular arma en cualquier momento.
Un segundo estruendo se hizo sentir, pero esta vez no fue una explosión, sino un vidriera rompiendose tras un disparo. El estruendo provino de un local de antiguedades que se encontraba a unos metros detras de Luisito. De aquel local fueron saliendo uno a uno, veinte personas enmascaradas con pasamontañas, armados con pistolas y cargando bolsos repletos de quien sabe cuantas cosas robadas. Eran evidentemente ladrones, los cuales al ver al luchador y a los marines se acercaron a ellos..
— Jefezote, hemos terminado con lo que nos encargó el capitán Henry. Estamos listos para irnos. Aunque parece que está ocupado —dijo uno de aquellos ladronzuelos.
— Si, no quiero tener que llenarme las manos de escoria. Maten a estos malditos marines. A por ellos —dijo Luisito señalando a los marines.
Aquella horda de hombres armados dejo los bolsos en el suelo y comenzaron a correr hacia los marines, con claras intenciones hacer daño y de matar. Ahora eran 21 vs 2. ¿Qué harán aquellos pobres soldados por sus vidas?
Mientras Luisito reía un boomerang de bordes afilados salió de la mano del marine peliblanco. Un lanzamiento lo suficientemente rapido como para que Luisito no pudiera reaccinar a él. El boomerang impacto en la frente del enmascarado, cortando ligeramente su mascara y su piel en el acto, para finalmente regresar a la mano de su dueño, sin disminuir su velocidad.
— ¿Que mierdas ha sido eso? —dijo Luisito con una voz claramente molesta—. ¿Acaso sabes lo que significa atreverte a dañar la máscara de un luchador?
Mientras Luisito hablaba Max se encontraba dando el reporte. La llamada habia sido atendida por el mismisimo Sargento Ryker.
— ¡¿Que cojones?! ¿Acaso Kageyama es estupido? Él y yo hemos estado siguiendo el rastro de Henry desde hace mucho tiempo. Él sabe que es incapaz de ganarle en una pelea a ese sádico. Maldita sea —dijo el sargento protestando desde el otro lado del Den Den Mushi—. Ustedes aguanten lo más que puedan. Enviare refuerzos a su ubicación. Yo me dirigiré al puerto a apoyar a Kageyama. No podemos dejar que escapen de nuevo. Cambio y fuera.
Tras cortar la llamada, Max guardó su Den Den Mushi en el bolsillo derecho de su pantalón. Y se quedó observando atentamente a Luisito a la vez que tomaba su arco y una de sus flechas preparandosé para usar su particular arma en cualquier momento.
Un segundo estruendo se hizo sentir, pero esta vez no fue una explosión, sino un vidriera rompiendose tras un disparo. El estruendo provino de un local de antiguedades que se encontraba a unos metros detras de Luisito. De aquel local fueron saliendo uno a uno, veinte personas enmascaradas con pasamontañas, armados con pistolas y cargando bolsos repletos de quien sabe cuantas cosas robadas. Eran evidentemente ladrones, los cuales al ver al luchador y a los marines se acercaron a ellos..
— Jefezote, hemos terminado con lo que nos encargó el capitán Henry. Estamos listos para irnos. Aunque parece que está ocupado —dijo uno de aquellos ladronzuelos.
— Si, no quiero tener que llenarme las manos de escoria. Maten a estos malditos marines. A por ellos —dijo Luisito señalando a los marines.
Aquella horda de hombres armados dejo los bolsos en el suelo y comenzaron a correr hacia los marines, con claras intenciones hacer daño y de matar. Ahora eran 21 vs 2. ¿Qué harán aquellos pobres soldados por sus vidas?
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![[Imagen: nax1Pwb.jpeg]](https://i.imgur.com/nax1Pwb.jpeg)
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