06-06-2025, 02:09 PM
— Maldito. Lo has hecho otra vez ¿eh? —dijo Luisito mientras veía como su presa peliblanca volvía a escaparse de sus manos, o en este caso, de su cabeza. El villano enmascarado no podía comprender ni de cerca lo que estaba pasando. Dudo por un momento si acaso estaba alucinando o si estaba drogado, pero descartó la idea rápidamente pues era algo que había dejado para más tarde.
De nuevo, el boomerang del peliblanco impactó en el cuerpo de Luisito y regresó a la mano de su dueño. Pero era como la picada de una mosca. No tenía la misma fuerza que el último ataque. Ninguno de los dos marines tenían potencia de fuego suficiente para enfrentarse a la cruel realidad del mar. Eran unos enclenques a los ojos del civil recién bautizado pirata.
Luisito pensó por un momento cuál sería la mejor manera de acabar con aquellos dos marines. Si se tardaba más de la cuenta Henry seguramente saldría al mar y lo dejaría atrás. La respuesta a la que llegó era simple: si no podía hacerle daño al peliblanco se lo haría al de anteojos. Tomando un simple impulso Luisito acortó la distancia con Max y cuando estaba frente a este le propinó un gran golpe a la parte baja del mentón.
Max no pudo reaccionar al golpe y casi se muerde la lengua del golpe. Su cabeza retumbó pero pudo resistir el daño sin caer. El entrenamiento al que habían sido sometidos los había hecho más fuertes, más resistentes, no tan inútiles. Aún así no pudo hacer mucho, su cabeza daba vueltas.
— Te mataré a ti primero cuatro ojos. Veamos si puedes resistir un round más. Kapapapapa —dijo Luisito mientras con su cuerpo le daba la espalda a Caelum. No valía la pena darle atención a alguien que solo huye e incapaz de causar un daño decente. Mientras hablaba, el enmascarado preparaba su siguiente golpe.
De nuevo, el boomerang del peliblanco impactó en el cuerpo de Luisito y regresó a la mano de su dueño. Pero era como la picada de una mosca. No tenía la misma fuerza que el último ataque. Ninguno de los dos marines tenían potencia de fuego suficiente para enfrentarse a la cruel realidad del mar. Eran unos enclenques a los ojos del civil recién bautizado pirata.
Luisito pensó por un momento cuál sería la mejor manera de acabar con aquellos dos marines. Si se tardaba más de la cuenta Henry seguramente saldría al mar y lo dejaría atrás. La respuesta a la que llegó era simple: si no podía hacerle daño al peliblanco se lo haría al de anteojos. Tomando un simple impulso Luisito acortó la distancia con Max y cuando estaba frente a este le propinó un gran golpe a la parte baja del mentón.
Max no pudo reaccionar al golpe y casi se muerde la lengua del golpe. Su cabeza retumbó pero pudo resistir el daño sin caer. El entrenamiento al que habían sido sometidos los había hecho más fuertes, más resistentes, no tan inútiles. Aún así no pudo hacer mucho, su cabeza daba vueltas.
— Te mataré a ti primero cuatro ojos. Veamos si puedes resistir un round más. Kapapapapa —dijo Luisito mientras con su cuerpo le daba la espalda a Caelum. No valía la pena darle atención a alguien que solo huye e incapaz de causar un daño decente. Mientras hablaba, el enmascarado preparaba su siguiente golpe.
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