[Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo.
#29
Inventario





La patada de Atlas me alcanzó de lleno en la mejilla. Me pilló completamente distraído, con la mirada puesta en la lejanía, justo después de oír ese crujido tan reconocible. No era madera ni hueso. Era... Beto. Reconocí el sonido de su látigo incluso antes de oír el eco.

Mi cuerpo giró por el impacto y rodé por el musgo húmedo. Me incorporé con calma, frotándome el rostro mientras escupía un poco de sangre al suelo. Levanté la mirada hacia Atlas, que se mantenía en posición, atento, respirando fuerte.

—Buen golpe, Atlas... —le dije entre jadeos, frotándome la mandíbula—. Tienes fuego, hermano. Pero voy a tener que posponer esta danza. Si a Beto le pasa algo y yo no estoy para ayudarle no me lo perdonaría jamás.

Él asintió sin palabras, como si entendiera lo que significaba ese nombre para mí.

Inspiré profundo. Mi pecho se expandió como si fuera a rugir… pero lo que vino no fue un grito ni una explosión, sino un silencio denso, solemne. Mi cuerpo comenzó a crujir, los huesos reformándose, mi figura encogiéndose con potencia contenida. La piel se oscureció del todo, perdiendo cualquier rasgo humano. Mi rostro se alargó en un hocico depredador, mis manos se convirtieron en patas, mis uñas en garras afiladas, y la trenza blanca cayó hacia un costado, ondeando como una estela de plata.

Mi fuego Lunarian se apagó por completo. En su lugar, sólo quedaba una silueta negra, una pantera colosal que respiraba con un ritmo firme, controlado. Mis ojos, sin embargo, seguían brillando. Fijos en el horizonte. Donde sabía que él estaba.

Escuché a Atlas detrás de mí, y sin mirarlo, murmuré con voz rasposa, como una sombra que habla:

—Vamos a por mi hermano, agarrate fuerte. 

Entonces di un giro suave, felino, y sin previo aviso, pasé por debajo de sus piernas, por su espalda. Sentí cómo sus rodillas se flexionaban, el instinto tomando el control, y cuando se dio cuenta, ya estaba montado sobre mi lomo. No dije nada más. No hacía falta. Una pantera de siete metros con un mink de otros siete cabalgando sobre su espalda… Una imagen que ni el mismo infierno habría podido imaginar mejor.

Clavé las garras en la tierra y salí disparado hacia la zona deforestada, donde había oído el crujido. Atravesé el claro con la velocidad de una sombra viva, el viento cortándome el rostro, la maleza doblándose a mi paso. Cada zancada nos acercaba más a él.

A Beto.

Y a quien se hubiera atrevido a ponerle un dedo encima.


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RE: [Presente relativo-Entrenamiento]Un perro guía andaluz pero que ni Guía ni dice Illo. - por RedSmoke Kelo - 10-06-2025, 12:31 AM

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