Dentro de la mansión:
El mink cánido se apiadó del hombre encadenado, asegurándole que su libertad sería restaurada, el hombre reflexiono sobre sus antiguos actos, de hecho llevaba haciéndolo desde el momento en el que Redsmoke Kelo le colocase su máscara en el callejón, eso sumado al cautiverio y palizas que había sufrido le habían hecho comprender que se sentía al ser un esclavo, aceptó la ayuda del mink mientras los lunaria invadían la entrada de la mansión y tras respirar pesadamente se apartó del mink con bastante lentitud, estaba claro que aún le costaba caminar, fue lentamente a la esquina izquierda de la habitación si se miraba a la celda central, alzó la mano cuando llegó hasta la pared y agarró uno de los porta antorchas que estaban anclados a la pared, tirando de el y haciendo que un ruido como de piezas moviéndose precediesen a que una parte de la pared se abriera, el hombre enmascarado se giro hacia el mink cuando este pregunto sobre la fuerza de Muzán.
"Muzán es el demonio mismo en la tierra, jamás le he visto perder una pelea, ni siquiera lo llegan a tocar."
Hizo una seña al mink para que lo siguiera dentro de la habitación tapiada, al entrar en esta, el mink pudo ver en el centro a un humano de uno metro setenta atado de pies y manos al techo y suelo respectivamente, este tenía rastas y vestimentas estilo pirata, aunque su espalda, la cual daba al mink, tenía la camisa rota y la espalda llena de latigazos.
"Mira en el manojo de llaves, tiene que haber una con una con forma de "M" esa es la que abre las cadenas de la sala de torturas"
El sonido de cuerpos cayendo y cristales rompiéndose llenaban el ambiente, nuestro mink protagonista, pudo oler en el aire el aroma inconfundible de la sangre, así como la voz de varios de los lunaria que habían marchado hacia nada en busca de su libertad gritar un nombre con la voz impregnada de pavor "Muzán esta aquí"
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En el exterior:
Aprovechando el disparo de Djangus, su hermano Kelo se abalanzó contra Gyu asestándole un potente corte que dejo al chico sin respiración y con los ojos bien abiertos, antes de poder recuperarla llegó otro golpe en el cuello que le hizo retorcerse mientras caía al suelo, a lo que la compañera del lunaria acompaño con una patada y una media luna que acabaron con la vida del chico mientras hacía sonar su cuello con el crujido de huesos rompiéndose, pero no había acabado ahí, poco tardó en aprisionar a la albina tras propinarle un golpe en la pierna, aferrándose al cuello de la humana privándola de oxígeno y agarrando sus brazos, dejándola apenas sin opciones, la chica buscaba una salida mentalmente pero parecía que su suerte había llegado hasta aquí, pues la escultural mink instó a los treinta lunaria a revelarse por si mismos o a verla como una diosa, cosa que decidieron hacer ambas, agarraron sus herramientas para cosechar el huerto y se lanzaron a golpear a la chica por debajo del pecho, para intentar no dañar a su nueva diosa y libertadora, pero un lunaria salió corriendo de la casa con el pavor pintado en el rostro.
"MUZÁN ESTA AQUÍ!!"
OST
El grito vino acompañado de un lunaria de unos seis metros que salía despedido rompiendo la ventana que estaba pegada a donde hacia escasos minutos colgaban las llaves que ahora estaba usando Atlas para liberar esclavos, el lunaria voló hasta chocar con la valla, casi sin tiempo de reacción comenzó lo que parecía una lluvia literal de lunarias, aunque algunos se podía deducir por el sonido de las paredes, no llegaban a salir fuera de la mansión, pero lo que si llegaba fuera de la mansión era el ruido de sangre manchando las paredes de la misma, incluso Berry fue capaz de oler y comprobar que ese sonido era producido por sangre. Los lunaria que golpeaban a la joven pararon en seco, tan pálidos que parecía que hubieran visto un fantasma, pero lo que habían visto era mas bien un demonio, uno que salía con paso tranquilo de la mansión, con un traje blanco ahora manchado del color carmesí de la sangre, miro a Kelo nada mas salir por la puerta, sonriendo al verle, casi como si quisiera recordarle las ultimas palabras que le dedico cuando aquel anciano se interpuso entre su presa y el, con la mirada del depredador que se sabe superior a su presa, incluso llegando a ignorar el estado en el que se encontraban sus subordinados, uno muerto y la otra apunto de asfixiarse, el solo tenía ojos para ese lunaria que decidió revelarse, ese lunaria que podría darle por lo que había visto en el periódico 30.000.000 de berryes.
El mink cánido se apiadó del hombre encadenado, asegurándole que su libertad sería restaurada, el hombre reflexiono sobre sus antiguos actos, de hecho llevaba haciéndolo desde el momento en el que Redsmoke Kelo le colocase su máscara en el callejón, eso sumado al cautiverio y palizas que había sufrido le habían hecho comprender que se sentía al ser un esclavo, aceptó la ayuda del mink mientras los lunaria invadían la entrada de la mansión y tras respirar pesadamente se apartó del mink con bastante lentitud, estaba claro que aún le costaba caminar, fue lentamente a la esquina izquierda de la habitación si se miraba a la celda central, alzó la mano cuando llegó hasta la pared y agarró uno de los porta antorchas que estaban anclados a la pared, tirando de el y haciendo que un ruido como de piezas moviéndose precediesen a que una parte de la pared se abriera, el hombre enmascarado se giro hacia el mink cuando este pregunto sobre la fuerza de Muzán.
"Muzán es el demonio mismo en la tierra, jamás le he visto perder una pelea, ni siquiera lo llegan a tocar."
Hizo una seña al mink para que lo siguiera dentro de la habitación tapiada, al entrar en esta, el mink pudo ver en el centro a un humano de uno metro setenta atado de pies y manos al techo y suelo respectivamente, este tenía rastas y vestimentas estilo pirata, aunque su espalda, la cual daba al mink, tenía la camisa rota y la espalda llena de latigazos.
"Mira en el manojo de llaves, tiene que haber una con una con forma de "M" esa es la que abre las cadenas de la sala de torturas"
El sonido de cuerpos cayendo y cristales rompiéndose llenaban el ambiente, nuestro mink protagonista, pudo oler en el aire el aroma inconfundible de la sangre, así como la voz de varios de los lunaria que habían marchado hacia nada en busca de su libertad gritar un nombre con la voz impregnada de pavor "Muzán esta aquí"
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En el exterior:
Aprovechando el disparo de Djangus, su hermano Kelo se abalanzó contra Gyu asestándole un potente corte que dejo al chico sin respiración y con los ojos bien abiertos, antes de poder recuperarla llegó otro golpe en el cuello que le hizo retorcerse mientras caía al suelo, a lo que la compañera del lunaria acompaño con una patada y una media luna que acabaron con la vida del chico mientras hacía sonar su cuello con el crujido de huesos rompiéndose, pero no había acabado ahí, poco tardó en aprisionar a la albina tras propinarle un golpe en la pierna, aferrándose al cuello de la humana privándola de oxígeno y agarrando sus brazos, dejándola apenas sin opciones, la chica buscaba una salida mentalmente pero parecía que su suerte había llegado hasta aquí, pues la escultural mink instó a los treinta lunaria a revelarse por si mismos o a verla como una diosa, cosa que decidieron hacer ambas, agarraron sus herramientas para cosechar el huerto y se lanzaron a golpear a la chica por debajo del pecho, para intentar no dañar a su nueva diosa y libertadora, pero un lunaria salió corriendo de la casa con el pavor pintado en el rostro.
"MUZÁN ESTA AQUÍ!!"
OST
El grito vino acompañado de un lunaria de unos seis metros que salía despedido rompiendo la ventana que estaba pegada a donde hacia escasos minutos colgaban las llaves que ahora estaba usando Atlas para liberar esclavos, el lunaria voló hasta chocar con la valla, casi sin tiempo de reacción comenzó lo que parecía una lluvia literal de lunarias, aunque algunos se podía deducir por el sonido de las paredes, no llegaban a salir fuera de la mansión, pero lo que si llegaba fuera de la mansión era el ruido de sangre manchando las paredes de la misma, incluso Berry fue capaz de oler y comprobar que ese sonido era producido por sangre. Los lunaria que golpeaban a la joven pararon en seco, tan pálidos que parecía que hubieran visto un fantasma, pero lo que habían visto era mas bien un demonio, uno que salía con paso tranquilo de la mansión, con un traje blanco ahora manchado del color carmesí de la sangre, miro a Kelo nada mas salir por la puerta, sonriendo al verle, casi como si quisiera recordarle las ultimas palabras que le dedico cuando aquel anciano se interpuso entre su presa y el, con la mirada del depredador que se sabe superior a su presa, incluso llegando a ignorar el estado en el que se encontraban sus subordinados, uno muerto y la otra apunto de asfixiarse, el solo tenía ojos para ese lunaria que decidió revelarse, ese lunaria que podría darle por lo que había visto en el periódico 30.000.000 de berryes.
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