15-06-2025, 08:07 PM
El arquero estaba recién llegado al lugar, no sabía totalmente el contexto de la situación ni siquiera el origen de la misma. Bien podría estar ayudando a la gente del lugar o haciendo que el culpable de todo intentara librarse de su sentimiento de culpa sin siquiera saberlo. Tampoco estaba seguro de que el hombre que tenía frente y que parecía ser el que conocía la fuente del problema realmente pretendía solventarla o siquiera si realmente sabía como resolverla y no estaba simplemente improvisando todo sobre la marcha. Podría parecer que el pelirrojo era alguien ingenuo que no tomaba en cuenta el hecho de que los planes no siempre salían bien o que varios elementos fuera del control de los presentes podrían hacer que los planes se desviaran o incluso fracasaran.
Por mucho que el sujeto que le dio la máscara al arquero dijera que el lugar estaba dormido a excepción de los niños y él, el pelirrojo sospechaba que había algo raro en el lugar, por lo que sabía el joven recluta nada común podría causar que todo un pueblo se quedara en un estado como ese, en el que los adultos no querían hacer nada, como si estuvieran en un sueño eterno. El joven arquero no era de llevar su mano al arma directamente ni sacar conclusiones sin reunir información ni basarse únicamente en lo que le dicen otros. El marine que se encontraba en la zona y no se quedó atrás a cuidar la retaguardia y estar ahí para avisar en caso de que ellos también terminaran por sucumbir a lo que fuera que causara todo eso, siendo causa de una especie de esporas o aroma que emanaba de un bulto en concreto.
Bertram observaba como la ciudad estaba completamente parada, escuchándose únicamente risas y voces pequeñas, provenientes de los más jóvenes y soñadores del lugar, aquellos cuya imaginación era la culpable de que poseyeran una reserva casi infinita de energía, como si no tuvieran que descansar en absoluto. El hombre trató de sacar del trance al dueño de una de las casas, buscando por todos los medios y desesperadamente recuperar a su gente, pero la única respuesta que obtuvo fue silencio, sus desesperados gritos de auxilio no fueron respondidos.
Ahora se necesitaba algo para sacar a toda esa gente de esa falsa seguridad, un sueño utópico en el que no trabajaban, no se esforzaban, no vivían, y según el hombre se requería de lo que nunca se perdió para ello, siendo claramente eso los niños, pero algo le decía al joven pelirrojo que no era simplemente reunir a los niños, era más bien hacer que los niños les recordaran lo que era vivir y para ello necesitaban una única cosa, su risa, la fuente más contagiosa de alegría. Y al parecer el marine que se encontraba junto al arquero también pensó en lo mismo por lo que el joven arquero sonrió y dijo
-Ciertamente no es solamente reunir a los niños, necesitamos sus risas y su alegría, esa jovial sensación les recordará lo que es realmente vivir, que el mundo ofrece mucho más que un falso sueño realizado.-
Ahora quedaba iniciar la búsqueda de niños y el reunirlos, pero necesitaban reunirlos en un lugar donde todo el pueblo pudiera escucharlos y también encontrar una forma de que los niños se divirtieran a lo que el arquero dijo
-Necesitamos reunirlos en el punto de la ciudad donde podamos jugar libremente y que sus risas y su alegría llegue a la mayor parte del pueblo posible, conozco algunos juegos que podrían ser de utilidad de cuando era pequeño, tal vez podríamos usarlo para que los niños salven a sus padres.-
Por mucho que el sujeto que le dio la máscara al arquero dijera que el lugar estaba dormido a excepción de los niños y él, el pelirrojo sospechaba que había algo raro en el lugar, por lo que sabía el joven recluta nada común podría causar que todo un pueblo se quedara en un estado como ese, en el que los adultos no querían hacer nada, como si estuvieran en un sueño eterno. El joven arquero no era de llevar su mano al arma directamente ni sacar conclusiones sin reunir información ni basarse únicamente en lo que le dicen otros. El marine que se encontraba en la zona y no se quedó atrás a cuidar la retaguardia y estar ahí para avisar en caso de que ellos también terminaran por sucumbir a lo que fuera que causara todo eso, siendo causa de una especie de esporas o aroma que emanaba de un bulto en concreto.
Bertram observaba como la ciudad estaba completamente parada, escuchándose únicamente risas y voces pequeñas, provenientes de los más jóvenes y soñadores del lugar, aquellos cuya imaginación era la culpable de que poseyeran una reserva casi infinita de energía, como si no tuvieran que descansar en absoluto. El hombre trató de sacar del trance al dueño de una de las casas, buscando por todos los medios y desesperadamente recuperar a su gente, pero la única respuesta que obtuvo fue silencio, sus desesperados gritos de auxilio no fueron respondidos.
Ahora se necesitaba algo para sacar a toda esa gente de esa falsa seguridad, un sueño utópico en el que no trabajaban, no se esforzaban, no vivían, y según el hombre se requería de lo que nunca se perdió para ello, siendo claramente eso los niños, pero algo le decía al joven pelirrojo que no era simplemente reunir a los niños, era más bien hacer que los niños les recordaran lo que era vivir y para ello necesitaban una única cosa, su risa, la fuente más contagiosa de alegría. Y al parecer el marine que se encontraba junto al arquero también pensó en lo mismo por lo que el joven arquero sonrió y dijo
-Ciertamente no es solamente reunir a los niños, necesitamos sus risas y su alegría, esa jovial sensación les recordará lo que es realmente vivir, que el mundo ofrece mucho más que un falso sueño realizado.-
Ahora quedaba iniciar la búsqueda de niños y el reunirlos, pero necesitaban reunirlos en un lugar donde todo el pueblo pudiera escucharlos y también encontrar una forma de que los niños se divirtieran a lo que el arquero dijo
-Necesitamos reunirlos en el punto de la ciudad donde podamos jugar libremente y que sus risas y su alegría llegue a la mayor parte del pueblo posible, conozco algunos juegos que podrían ser de utilidad de cuando era pequeño, tal vez podríamos usarlo para que los niños salven a sus padres.-
