17-06-2025, 03:53 PM
El joven arquero estaba tratando de ayudar a la gente a volver en sí, recuperar la voluntad y las ganas de vivir. Muchos dirían que una ciudad donde no necesitabas trabajar era utopía, pero ese no era el caso, ese pueblo no vivía, simplemente estaba, eran simplemente cuerpos vivos que se movían por impulsos, no había vida, solo gente existiendo. Se perdió el ánimo, las emociones la esencia misma de la vida en comunidad, era como si fueran básicamente un grupo de plantas capaces de moverse. Ante la propuesta del pelirrojo el hombre clavó la pala en el suelo mientras decía que el lugar idóneo para ello, pues era el centro neurálgico del pueblo y su corazón, de forma que si los niños juegan y ríen allí, eso se expandirá por el pueblo como si inyectaras una medicina en el corazón para que lo bombee a todo el cuerpo.
El hombre mecnionó la verdad, jugar no era perder el tiempo, era una forma de recuperar el sentido, despertar el alma y darle vida a un corazón marchito por la rutina y el estrés de la adultez, siendo que nuestro niño interno era el encargado de mantener la alegría en nuestras vidas. Tras el hombre quien habló fue el otro marine, quien dijo que el joven arquero tenía conocimientos de algo que él jamás sintió, o que al menos la memoria le arrebató. Sus palabras dejaron en claro que el arquero necesitaba enseñarles los juegos y preparara el terreno. Una sonrisa se esbozaba en el rostro del arquero mientras escuchaba a ambos hombres hablando sobre cómo proceder.
El plan a seguir era que mientras Bertram se encargaba de preparar la plaza, el otro marine y el hombre reunirían los marines en la plaza para que empezaran a jugar y divertirse. Tras eso marcharon hacia la plaza, y mientras Bertram decía
-Yo me encargaré de todo, sacaremos a este pueblo de este trance.-
Mientras ellos dos se dedicaban a reunir a los niños, el joven arquero empezó a tomar objetos, cuerdas y todo tipo de cosas formando una especie de campo de juego, una pista de obstáculos y al final lo que parecía ser un campo de tiro, lentamente iba formando distintos retos para los niños, buscando entretenerlos y, al mismo tiempo, enseñarles ciertas habilidades útiles a lo largo de su vida como coordinación, paciencia y observación entre otras.
El hombre mecnionó la verdad, jugar no era perder el tiempo, era una forma de recuperar el sentido, despertar el alma y darle vida a un corazón marchito por la rutina y el estrés de la adultez, siendo que nuestro niño interno era el encargado de mantener la alegría en nuestras vidas. Tras el hombre quien habló fue el otro marine, quien dijo que el joven arquero tenía conocimientos de algo que él jamás sintió, o que al menos la memoria le arrebató. Sus palabras dejaron en claro que el arquero necesitaba enseñarles los juegos y preparara el terreno. Una sonrisa se esbozaba en el rostro del arquero mientras escuchaba a ambos hombres hablando sobre cómo proceder.
El plan a seguir era que mientras Bertram se encargaba de preparar la plaza, el otro marine y el hombre reunirían los marines en la plaza para que empezaran a jugar y divertirse. Tras eso marcharon hacia la plaza, y mientras Bertram decía
-Yo me encargaré de todo, sacaremos a este pueblo de este trance.-
Mientras ellos dos se dedicaban a reunir a los niños, el joven arquero empezó a tomar objetos, cuerdas y todo tipo de cosas formando una especie de campo de juego, una pista de obstáculos y al final lo que parecía ser un campo de tiro, lentamente iba formando distintos retos para los niños, buscando entretenerlos y, al mismo tiempo, enseñarles ciertas habilidades útiles a lo largo de su vida como coordinación, paciencia y observación entre otras.
