28-06-2025, 07:58 PM
Vaya que estaba harta de los golpes, aunque la situación parecía haberse calmado tras el último impacto que le tuvo dolorida en el suelo durante bastante tiempo, de hecho no había sentido la conversación hasta que abrió los ojos y miró de reojo al tipo que había llegado e intentaba mediar con el señor árbol. Su cuerpo ardía por los latigazos de aquella rama seca y todo lo que pudo escuchar era un nombre uno que recordó sería el encargado de cuidar el bosque. La rabia invadió su mirada cuando se reincorporó y ante ser percibida como una amenaza la patada no tardó en descender sobre la cabeza del recién llegado a quien la zorra veía como un traidor a la naturaleza. — ¡Se supone que tu cuidarías el bosque! — espetó todavía confundida y aturdida sin atender razones, la adrenalina seguía en su cuerpo y apenas se había molestado en saludar la rabia que sentía solo se volvía una borrachera al ser combinada con el dolor de su cuerpo y su cabeza simplemente deseaba irse lo más pronto posible pero no creía poder confiar en ninguna de esas personas extrañas. Se preparó para luchar, para defender lo poco de naturaleza que quedaba, no importaba si eran tres contra una ella siempre daría todo hasta el final, pero entonces la pantalla se le fue a negro en un instante.
Cuando la bolsa de monedas cayó sobre su cabeza, la mink pareció tener un click, reconectando levemente con la realidad sin recordar la patada que acababa de lanzar al pobre hombre ni que era lo que estaba pasando. La confusión se le había ido pero esto más que ayudar solo pareció reiniciar su cerebro, contó las monedas en el interior de la bolsita y tras morder una moneda para darse cuenta de que no eran un truco la guardó entre sus pechos buscando en el desastre su gabardina y tras encontrarla cerca de donde se había caído el señor árbol se la colgó al hombro. — Bueno, supongo que es un buen pago, por lo que sea que haya venido a hacer. ¿Qué sucedió? Meh, supongo que no importa. Si otro día quieren divertirse ya saben a quien llamar. — se encogió de hombros mientras se dirigía a la parte frondosa del bosque no recordaba apenas que tenían en común el hombre barbudo, el señor árbol y la estatua de un mink tirada en aquel desastre, se rascó la cabeza sintiendo un pequeño globo inflado y chistó del dolor al tocar su cintura al parecer lo que fuera que había estado haciendo no era un trabajo muy reconfortante ya que su cuerpo dolía como si estuviera reviviendo de una guerra.
— Supongo que estábamos haciendo esa estatua rara con las ramas de este árbol y me caí, sí me habré dado muy duro en la cabeza. Perdona si te golpeé muy fuerte, no recuerdo mucho, ahora si me disculpan me iré a tomar una ducha al río si es que el huracán no lo movió de lugar. ¿Pasó un huracán no? — preguntó entre dudas pero caminando, como si hablase con los desconocidos y a la vez con su memoria, la zorra siguió su camino sin entender demasiado y habiendo olvidado la mayor parte de las cosas. Solo sabía que necesitaba descansar y alejarse de los sauces al menos por una temporada o dos.
Cuando la bolsa de monedas cayó sobre su cabeza, la mink pareció tener un click, reconectando levemente con la realidad sin recordar la patada que acababa de lanzar al pobre hombre ni que era lo que estaba pasando. La confusión se le había ido pero esto más que ayudar solo pareció reiniciar su cerebro, contó las monedas en el interior de la bolsita y tras morder una moneda para darse cuenta de que no eran un truco la guardó entre sus pechos buscando en el desastre su gabardina y tras encontrarla cerca de donde se había caído el señor árbol se la colgó al hombro. — Bueno, supongo que es un buen pago, por lo que sea que haya venido a hacer. ¿Qué sucedió? Meh, supongo que no importa. Si otro día quieren divertirse ya saben a quien llamar. — se encogió de hombros mientras se dirigía a la parte frondosa del bosque no recordaba apenas que tenían en común el hombre barbudo, el señor árbol y la estatua de un mink tirada en aquel desastre, se rascó la cabeza sintiendo un pequeño globo inflado y chistó del dolor al tocar su cintura al parecer lo que fuera que había estado haciendo no era un trabajo muy reconfortante ya que su cuerpo dolía como si estuviera reviviendo de una guerra.
— Supongo que estábamos haciendo esa estatua rara con las ramas de este árbol y me caí, sí me habré dado muy duro en la cabeza. Perdona si te golpeé muy fuerte, no recuerdo mucho, ahora si me disculpan me iré a tomar una ducha al río si es que el huracán no lo movió de lugar. ¿Pasó un huracán no? — preguntó entre dudas pero caminando, como si hablase con los desconocidos y a la vez con su memoria, la zorra siguió su camino sin entender demasiado y habiendo olvidado la mayor parte de las cosas. Solo sabía que necesitaba descansar y alejarse de los sauces al menos por una temporada o dos.
resumen
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