29-07-2025, 02:54 AM
La estancia en la isla Gyojin había sido curiosa para Sasha, se había planteado muchas cosas y pensado cómo hacer otras. Pero no pudo evitar empezar la mañana como más de una vez había hecho: quedándose estirada en su cama mirando el techo mientras pensaba, el tiempo estaba pasando volando y había cosas que quería hacer y no había puesto en práctica todavía, así que la semioni levantó la mano y tras moverla para verla por la palma y el reverso susurró — Neutron Stars Out — automáticamente su mano se quedó quieta junto a todo su cuerpo, no puedo evitar el chasquido mal hecho que salió de su boca. Aquello iba a costar mucho. La rubia intentó mover su mano sin éxito, por lo que cambió a centrarse en sus dedos que tampoco se movieron. La joven bajó la mano destensando su cuerpo y pudiendo moverlo con naturalidad. Entonces empezó a pensar en todas las técnicas que había aprendido hasta ahora – algunas más útiles que otras – hasta que recordó las tres primeras técnicas que aprendió cuando era joven, no las había usado nunca y ya las veía un juego de niños ahora que estaban en el nuevo mundo ¿Pero cómo las podría olvidar? Sasha miró su nuevo kanabo ¿No creía, no? Enseguida desechó la idea, solo era tan fácil como darse cuenta que desde hacía tanto tiempo no las usaba que prácticamente las había olvidado e incorporado en otras técnicas, así que sin preocuparse más del tema por fin se levantó poniéndose sus gafas molonas y buscando algo nuevo que hacer ese día.
El tiempo había pasado rápido y tras dos años, por fin se marchaban de la isla gyojin, con un barco mejorado y un nuevo estilo para la semioni, ahora con el pelo corto y la coleta a un lado . Regatear por la cocina de Garnet había sido fácil y el pelirrojo se merecía tenerla tras todo lo que había hecho por ella. Así que con las manos en el timón y una nueva burbuja que recubría el barco subieron hasta llegar al otro lado de la Red Line. Había sido un caos, pero gracias al nuevo log pose y a las paradas para poder llenar la despensa habían conseguido llegar a Punk Hazard, donde parecía que algún graciosillo no les quería dejar pasar. La rubia infló los mofletes y pisó el cartel de prohibido el paso — ¿Qué no se puede pasar? ¡A mí solo me mandan Triana y Tobías! Y a veces Garnet. Seguro que es un farol y en realidad no hay nada — fue lo único que comentó la joven antes de volver al barco. Los demás Alas Negras parecía que sí que querían ir así que ella los dejó hacer, no veía el sitio tan peligroso y ella prefería quedarse para seguir entrenando aquello que había empezado en la isla Gyojin.
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