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#1
Por fin un poco de paz. Por fin un poco de tranquilidad. Aunque, ¿por cuanto tiempo? Estas últimas semanas han sido un completo caos. Alegrías, tristezas, perdidas, esperanzas... Ya no sé ni como sentirme. Pensaba que no iba a poder aguantar más pero, aquí estoy, aquí sigo, sin agachar la cabeza, poniéndome de pie una vez más.

La operación en el archipiélago Sabaody no terminó como se esperaba que terminase, pero, si que acabó mejor de lo que podía haber acabado, y ya es decir. Por lo que a mí respecta, cumplí mi misión y encargo que se me dio: Capturar a Rapax Gin, un miembro de la banda pirata Mushoku, el cual tenía una fruta destructiva de tal magnitud como para que la Marina no le dejase avanzar más allá y dejarle a sus anchas. No fue un problema para mí, lo derroté fácilmente, y sin usar mi fruta del diablo. No sé si se estaba conteniendo, si era pacifico, o si realmente aún no había despertado todo su potencial, pero desde luego, y estaba más que claro, que la Marina tenía razón. Y ahora anda suelto, otra vez, tuve que dejar su cuerpo abandonado en el campo de batalla por otras obligaciones mayores. Me pregunto donde estará ahora, ya no solo el, si no todos sus compañeros, los cuales, uno de ellos, Korg según su cartel de recompensa, acabó con la vida de James. No sé que fue lo que pasó, pero estaba convencido de que no tuvo que ser fácil. James sería un completo descerebrado para algunas cosas y ordenes que se le llegaban a ordenar, pero, por otro lado, si el enemigo era un criminal, no dudaba ¿Quizás podría haberlo impedido? ¿Tanto yo, o alguno de los demás? No lo sé, y no creo que tenga respuesta ahora ni nunca. Lo pasado, pasado está, aunque no olvido lo que hicieron, tanto a James, como a Sephiroth.

Pero, la muerte de Ryze fue la que más me tocó en lo personal de las dos. Llevaba más tiempo con ella, la conocía mejor que a James. Era dulce, amable, compañera y solidaria. Incluso le costaba pelear muchas veces, pues su naturaleza pacifista estaba por encima, aunque si la cosa se ponía mal, no dudaba tampoco. Estaba muy acostumbrado a verla siempre en el hombro de Karl, siendo muchas veces la conciencia de la propia semioni, apaciguandola y calmándola cuando tocaba. Eran inseparables, y ahora, esas ratas de los Alas Negras, acabaron con su vida, más concretamente, Kenzo "The Kid" Fugiwara, un chaval dentro de una banda pirata la cual ya llevan un puñado de asesinatos, entre ellos dos marines (al menos que yo sepa), y encima, uno de ellos un Zoodiacool. Ahora me arrepiento de aquella tarde en esa taberna de Momoiro, donde conversé con Triana Tempesta y su compañera paleta, Jolyne Jones. No estaba en buena posición siendo territorio enemigo revolucionario pero, si llego a saber esto, no las hubiera dejado escapar de allí. Parece ser que, aún con su capitán en Impel Down van a seguir su camino y haciendo de las suyas. Y eso me parece perfecto. No pienso dejarles escapar la próxima vez que tan solo vea a alguno de ellos. Pienso destruir completamente su banda.

Pero, el tiempo pasa muy lento en Marineford. Más cuando debemos quedarnos aquí fortaleciéndonos para avanzar a lo que llaman, "el nuevo mundo". Y, aunque pueda ser más o menos aburrido o incluso tedioso por el tiempo, lo comprendo perfectamente. He podido ver con mis ojos lo que es capaz de hacer uno de los que están considerados como piratas más peligrosos de los mares, y tan solo era una pizca de su monstruosa fuerza. Gracias a mi fruta, y por supuesto, a mi amigo cazador, Viktor, pude aguantar un golpe de aquel demonio. Estaba vivo de milagro, y pudimos salir de allí sanos y salvos, es lo importante. Es por eso que debía hacerme más fuerte, dominar aún más mi fruta del diablo, la cual, por suerte, poco a poco la controlo mejor. Estaba demasiado acostumbrado a ser una serpiente ágil y rápida, no un mastodonte de casi veinticinco metros de altura y que pesa toneladas. Pero las cosas como son, esta fruta me hacía más fuerte.
También el uso de los Hakis, el cual gracias a Fuguwu pudimos aprender que hay un siguiente nivel, tanto en el haki de observación como en el de armamento. Estaba claro que se me daba mejor el primero de todos, no me costó mucho poder aprender gracias al entrenamiento de nuestro compañero gyojin. Estando donde estamos, el peligro era casi nulo, por lo que era difícil de poder ponerlo en practica muchas veces, así que les pedí a toda la División que, cuando tuvieran la ocasión, me atacaran por sorpresa y así poder ir entrenándolo. Era algo raro de ver a veces, sobre todo a ojos de los demás marines, pero era más que eficiente para poder dominarlo poco a poco. Por otra parte, el haki de armamento también iba a un paso más allá. En este, Karl fue una vez más mi tutora, y por supuesto, cumplió perfectamente a la hora de enseñarme. Entrenamientos duros, difíciles e intensos, como nos gusta a ambos. El siguiente nivel hacía que mi cuerpo se endureciera mucho más, llegando así a poder defenderme mejor, pero también a tener una mejor ofensiva, y no solo el poder golpear a los usuarios de frutas Logia, si no también de manera normal, haciendo que mis golpes fueran más duros. Así pudimos perfeccionar el haki de armamento, que, la verdad, juntándolo con el poder de mi fruta del diablo, me sentía totalmente un acorazado, un buque. Era como, un bastión. Así que proseguí en mejorarlo todo lo que podía, poco a poco, hasta que mi piel fuera totalmente inquebrantable e inamovible. Lo estaba consiguiéndolo, me sentía más fuerte. Pero no todo era fuerza física y estar preparado para la pelea. También me centré en mejorar mi conocimiento, no solo saber de cocina. Así que me puse a estudiar allí medicina, para que cuando fuera la ocasión, estar preparado para al menos unos auxilios básicos, mínimo eso, pero por supuesto, ir a más con ello, hasta donde pudiera. Me sentía totalmente un erudito cuando estudiaba en la biblioteca de Marineford, rodeado de médicos muy aptos y cualificados, y aquello daba sus frutos; aprendí rápido y muy bien sobre ello, aunque, me interesaba mucho más siempre por la rama de medicina. El poder crearlas tu con tus propias manos era algo increíble, hasta el punto de poder jugar con lo inmoral. Pero, esto es asunto para mucho más adelante en el tiempo. Por el momento, con el conocimiento que estaba adquiriendo estaba más que satisfecho.

Pero por supuesto, independientemente de todo esto, mi pasión era la que era: la cocina, los fogones, la gastronomía. Era algo que nunca iba a irse de mi propio ser. Llevaba mucho tiempo sin poder hacer platos y recetas, desde aquel día que iba a preparar un festín en Momoiro, donde necesitaba ingredientes de calidad, y Gol D. Ick interrumpió totalmente mis intenciones. De vez en cuando, me dejaba caer por los comedores de las instalaciones de Marineford, ayudando a los cocineros y novatos de cocina. Algunos veían mal que, alguien con el cargo de Vicealmirante estuviera ahí, haciendo platos de comida, sirviéndolos incluso a los demás, pero a mí eso me daba igual. Cuando me ponía el delantal y entraba dentro de una cocina, el resto de cosas se me olvidaban, y me dedicaba a lo que más me gusta. El ver como los demás estaban tan contentos y como disfrutaban cada uno de los platos de comida era algo que no podía explicar, me llenaba como persona.
Uno de los días que estuve ayudando, los cocineros y aprendices estaban bastante nerviosos. No paraban quietos, intentando dejar todo en el mayor orden posible, todo limpio, todo impecable, mientras algunos de ellos exclamaban "¡No tardará en llegar, más rápido!", no estaba entendiendo bien lo que pasaba allí, así que cogí por banda a uno de los aprendices más jóvenes que había por allí y le pregunté que quien tenía que venir - ¿¡Acaso no lo sabe, Vicealmirante Joestar!? ¡Hoy viene Ameg Gho, uno de los mejores cocineros que tiene la Marina! ¡Sus recetas son legendarias y cualquier bocado es digno de los dioses! - Dijo muy entusiasmado. Yo no tenía ni idea de quien era pero, no iba a desaprovechar la ocasión de conocerlo y aprender algo de el - Hmmm, entiendo, si que tiene que ser importante... ¡Así que os ayudaré a tenerlo todo preparado! - Choqué ambas palmas de mi mano y las froté - ¡Dime en que puedo ayudar! - Finalice mostrando interés en todo este asunto. El joven me encargó que colocase y ordenase las cosas de las estanterías más altas, mientras el apañaba lo que había más abajo. Aquello era un baile de prisas y perfección, todos querían que estuviera perfecto para la llegada del gran chef. Pasaron unos cuarenta minutos y todo estaba ya listo y preparado. Todos los trabajadores se colocaron en fila, mirando hacia la puerta esperando la llegada de aquel tipo, yo no fui menos y me situé entre todos los demás, como uno más, cuando de pronto, el joven al que ayudé, tiró de mi delantal desde la derecha con su mano - Vicealmirante Joestar, usted debería de estar más adelante, para darle la bienvenida a Ameg Gho, por su alto cargo - Dijo en un tono bajo - ¿Yo? Pero apenas le conozco, no sé ni de donde viene ni que logros tiene ni nada... - Dije algo preocupado - ¡Da igual! ¡Solamente dele la bienvenida y le da paso a que empiece a enseñarnos! - Exclamó con nerviosismo - Esta bien esta bien... Si insistes lo haré... - Dije dando un paso al frente, situándome así por delante del resto. Cuando de repente, por la puerta entraron 3 personas, siendo la del medio la más destacada, un hombre bastante musculado, con ropas de la Marina pero no las normales y comunes de siempre, era algo más "fresquitas", y su lado, dos soldados de la marina, esta vez si, con su uniforme normal, uno a cada lado.

apariencia Ameg Gho


El tenia que ser Ameg Gho, pero, la verdad, su apariencia no es que fuera muy cercana a lo que un maestro chef se refiere. Pero no hay que juzgar por las apariencias. Mi mentor Kofu no era precisamente el más elegante y refinado ser humano, pero cuando se trataba de hacer comida no había quien le ganase.

Extendí mi mano derecha, con la mano abierta - ¡Bienvenido señor Ameg Gho, es un honor recibirle en esta cocina y que nos enseñe sus mejores platos! Soy el Vicealmirante Joe Joestar, un placer - Dije en un tono amable y agradable - Se se, ya se quien ser tu. Tu ser héroe de Cabos gemelos. Tu salir mucho en periódicos ¿ah? Ahora además tu ser hijo adoptivo de Tucrow - Dijo de una manera totalmente despreocupada, como si no le importase nada, mientras se acercaba para darme la mano - Ahora yo no saber que tu gustar el mundo de la cocina, estoy sorprendido - Terminó mientras soltaba mi mano y me miraba de reojo, adelantándome y sin darme tiempo a poder responderle.

- ¡HOLA TODOS AMIGOS! ¡ES UN PLACER ESTAR AQUÍ PARA YO PODER ENSEÑAROS COMO COCINAR RICO Y BIEN! - Gritó a todos los demás, con los brazos en alto mientras de su bolsillo sacó un delantal perfectamente doblado, para extenderlo y colocárselo a la vez que caminaba detrás de la mesa principal de la cocina - Yo no tener mucho tiempo. Se que yo estar en base más importante de Marina pero me reclaman de muchos sitios ¿si? Lamento que vaya a ser corto, pero yo enseñar receta definitiva - Mis sentidos se centraron totalmente en el. Mis oídos en escuchar cada una de las palabras de Ameg. Mis ojos en no perder de vista cualquier cosa que hiciera con las manos, aunque si para ello tuviera que usar mi propio Haki. Mi olfato preparado para poder captar cualquier tipo de olor de los ingredientes que usase y combinase. Solamente tuve que contener mi cuerpo en quedarme estático y quieto, para no moverme de allí y hacer lo que el hiciera a la vez, pues seria un gesto bastante feo.

Ameg miró todo lo que había preparado en la mesa, desde ingredientes hasta utensilios, mientras se frotaba la barbilla pensativo - Vale vale, tener todo lo que necesito, me gusta lo que veo, buen trabajo y gracias - Dijo mientras se crujía los dedos de las manos y respiraba hondo - ¡CHOW TAIM BEIBEEEEEE! - Gritó de manera muy ridícula y comenzó a cocinar.

- Primero de todo yo hacer la masa. Vamos a hacer un tipo de pan distinto pero rico en proteína vegetal - Agarró harina de trigo, levadura, agua, aceite de oliva y sal. Mezcló todo en un bol y comenzó a removerlo - Si alguno quiere puede añadir queso, hace que el pan esté cremoso y con sabor diferente - Asentí con la cabeza mientras le escuchaba. No necesitaba lápiz y papel, daba gracias que tuviera una memoria eidética para estas cosas - Cuando tengamos todo mezclado hacer una bola. Dejar reposar un par de horas a temperatura ambiente... - Ameg nos miró a todos, lentamente - ... pero yo no tener tanto tiempo así que ya venir preparado - De repente, dio una palmada con las manos - ¡NADLOR, AHORA! - Por la puerta corriendo, entró un muchacho muy joven con un bol tapado con plástico y una bola - Yo traer ya masa preparada para clase, yo siempre paso por delante - Dijo mientras el crio le entregaba el ingrediente y volvía a irse corriendo por donde había venido, esto parecía un circo, pero me gustaba.

Ameg se acercó a las neveras para abrir una de ellas y observar lo que había dentro - Mmmmm, perfecto, carne fresca y primera calidad - Agarró dos pechugas de pollo y dos paletillas de cordero y las llevó a la mesa - Ahora parte importante de la receta, la carne, la chicha como decir algunos - Agarró un cuchillo y empezó a trocear todas las piezas, quitando huesos, partes dura, y la mayor grasa posible, aunque siempre dejando un poco - Grasa ser buena, sobre todo en cordero, pero no dejar demasiada, si no uno se pone tocinete, hay que cuidarse - Dijo mientras cortaba concentrado cuando de repente, nos miró a todos - Pondremos ambas carnes, pollo y cordero, o también conocido como carne mixto. Hay gente que solo poner una de las dos, pero esa gente estar mal de la cabeza, mejor las dos, mas sabroso y rico - Dijo con bastante mala leche, mientras terminaba de cortar las carnes en finas y perfectas láminas.

A continuación, encendió un par de fogones, agarró dos sartenes grande, y en cada una puso un par de gotas de aceite y la carne, separándolas - Ahora cocinar bien carne, que quede tostada pero no quemada, hay que saber encontrar punto perfecto para que sigan estando jugosas y tiernas. Esto hacerse mejor con maquina especial pero aquí no tener. Yo tener que hablar con almirante de flota para que os ponga aquí esas maquinas y cocinar más fácil, si si - Dijo mientras miraba al techo de la cocina, casi con orgullo - ¡AH! Mientras carne hacerse ahora toca lo más fácil - volvió a la nevera, esta vez a la de verduras y vegetales, agarrando lechuga, cebolla, tomate y lombarda - No olvidar poner un poco de verde y campo, así hacer plato equilibrado con todo, rico y sano - Comenzó a trocear la lechuga en juliana, la cebolla en aros perfectos, la lombarda cruda de manera irregular, y por último el tomate, un poco en rodajas y otro poco en trozos pequeños. Cuando de repente, nos miró a todos casi con una mirada asesina - ... Tomate poder ponerse, estar rico. Pero tomate romper pan de pita que nos ha costado mucho hacer ¡SIN TOMATE! - Y procedió a tirar el tomate a la basura, algo que no me gustó en absoluto, pues está desperdiciando un alimento, pero me contuve y dejé pasarlo esta vez por la ocasión.

A continuación, dejó todas las verduras cortadas encima de la tabla de madera, y pasó a sacar la bola de masa del bol que trajo aquel muchacho. Nos miró a todos - Ahora mirar como hacer bien la forma de pan de pita, mucho ojo - Dijo mientras hábilmente con sus manos, arrancó un poco de masa y comenzó a darle forma. Era aplanada, pero dejando espacio dentro, para así, supuse, poder rellenarlo con todos los demás ingredientes por una apertura horizontal - Así se hace, no misterio alguno - Dijo riéndose, y una vez más, una palmada - ¡NADLOR! - El crio entró de nuevo corriendo a la cocina, esta vez con una bandeja de horno y varios de esos panes que estaba haciendo, pero ya horneados y listos para rellenar - Ya decir yo, no tener mucho tiempo, tener todo preparado ¿ah? - Dijo mientras cogía la bandeja y el muchacho volvió a salir de allí como una centella. Parecía que la receta estaba ya terminada, un par de golpes con la espátula a las dos sartenes con carnes, la cual ya estaba perfectamente hecha, sin llegar a quemarse.

- Ahora mucho ojo - Ameg comenzó a rellenar aquellos panes con todos los demás ingredientes, estaba en lo cierto. Era como una especie de bocadillo pero, diferente, no sabía decir, pero tenía una pinta estupenda, mezclando todo entre aquel pan, se podía notar el calor que desprendía la carne. Al terminar, lo puso en un plato, como si de una obra de arte se tratara, y lo puso en el centro de la mesa donde todos podíamos verlo. Nos miró de nuevo - Pero falta toque mágico - De repente, de ambos de sus bolsillos del pantalón, como si de un vaquero se tratase, se sacó dos botes: Uno blanco y uno rojo, y comenzó, empezando por el blanco, a echar una especie de salsa - Salsa blanca es salsa yogurt con ajo, zumo limón, pimienta negra, comido y otras especias al gusto, fácil de hacer y rica - Luego, agarró la roja e hizo el mismo procedimiento, hasta que se paró en seco y volvió a mirarnos a todos de manera muy seria - Esta salsa no poder decir que lleva, es un secreto que pocos conocen, es la que da... TOQUE, a nuestro plato, difícil de hacer - Sentenció, finalizando así su plato. Me miró fijamente a mi a los ojos - Joestar, toma, prueba - Dijo mientras me acercaba un poco más el plato por la mesa. Me adelanté sin decir nada y agarré aquel manjar. Olía que daba gusto, era difícil de explicar pero era asombroso. Sin media palabra, procedí y le pegué un bocado, manchándome la barba de aquellas salsas, pero... me daba igual. Aquello estaba buenísimo, no podía contener la alegría - Ameg... Esto está increíble... - Dije mientras degustaba cada uno de los sabores, y en especial, aquella salsa roja la cual no quiso decirnos. Pero, creo que pude descifrar que es lo que llevaba, me moría de ganas de decirlo y ver su reacción, pero preferí callarme, y cuando estuviera en una cocina yo solo, poder intentar replicarla. Volví a dejarlo en el plato y me eché hacia atrás.

- Aquí terminar mi clase, se que ser muy rápida, pero creo que quedar claro como hacer uno de los mejores platos. Ahora os toca a vosotros. Eso es todo. Adiós y gracias - Y tras esto, como quien no quiere la cosa, se fue sin más, como si aquí nada hubiera pasado. Puede que fuera un hombre bastante ocupado o que tuviera poco tiempo, pero bastante descortés por su parte. Por mi parte, yo salí de la cocina lentamente, pensando y analizando los sabores que aún estaban por todo mi paladar - Esta receta la haré... Y la mejoraré... - Pensé, casi como si fuera un desafío indirecto a Ameg, aunque era algo más como propósito personal que otra cosa.

Estos dos últimos años han sido raros, pero al menos, he conseguido avanzar como persona y como Marine. Y ahora, nos íbamos a un nuevo destino, y nada más y nada menos que, por fin, en nuestro propio barco. Esta tarea se la encargué expresamente a Apolo, ya que el era quien iba a navegar por los mares, y también que pudiera coger un poco de energías tras todo lo vivido. Y bueno... el resultado fue lo menos esperado. Un barco super exótico, colorido, muy "Apolo". Quizás no era lo más acertado para una División de la Marina pero... me daba igual. Todo aquello que hicieran mis compañeros, me parecía bien y lo iba a aceptar sin problema, y si a Apolo le gustó este barco, a mi también. Quizás no no venga mal algo de alegría para arrancar otra vez, esta vez, dirección el Nuevo Mundo.

Y nuestra primera parada, era una isla llamada Mystoria. Un isla totalmente salvaje, llena de todo tipo de fauna, y aislada y deshabitada por humanos. Según nos íbamos acercando, se podía notar el calor que hacía allí, pues como se podía divisar a lo lejos, un enorme volcán era la guinda del pastel de aquel sitio. Nos estábamos adentrando a lo desconocido, y a un nuevo mundo que no iba a ser amable. Pero, nos hemos vuelto más fuertes, todos y cada uno de nosotros estábamos más que preparados para afrontar lo que se nos pusiera por delante. De momento, teníamos un plan para hacer en esta isla, pero primero habría que investigarla bien, saber que nos íbamos a encontrar por allí, la idea de que por la isla anden sueltas bestias de todo tipo no era muy tranquilo que digamos, y eso de que estaba totalmente deshabitada por humanos tampoco me convencía demasiado, mejor prevenir, para que no nos pillase por sorpresa nada. Apolo atracó el galeón perfectamente a la isla, para que pudiéramos bajar sin problema alguno. Toqué tierra tras varios días navegando, era el momento.

- División 17, en marcha -

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[FIC - Salto Temporal] - Menú completo - por Joe - 03-08-2025, 11:40 AM

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