03-08-2025, 01:19 PM
Reino de Ilisia, corta abandonada de las Minas.
7:00 a.m. Dia 68 de Primavera del año 16.
7:00 a.m. Dia 68 de Primavera del año 16.
OST
El sargento Ninel estaba nervioso. Como reclutador del Ejército Revolucionario, el éxito de sus antiguos reclutas le llenaba de orgullo, pero no dejaba de sentir esa preocupación cada vez que mandaba a un nuevo recluta a su primera misión. Y eso era lo que ocurría en aquella ocasión. Llevaba en Ilisia, y más concretamente en Akarui, mucho tiempo, desde los tiempos de la misión fallida de acabar con Griffith, aunque aquella situación había terminado con cuatro Cipher Pol muertos. Apenas pudieron sacar de la isla a tiempo a aquellos que habían participado en aquella escaramuza, pero ahora había surgido otra alma que podía ser valiosa para la Revolución. Un joven, muy joven, gigante que, a juicio del sargento, podría aportar mucho a la gloriosa misión del Ejército Revolucionario. Siendo sinceros, ¿cómo no iba a aportar a la Revolución un gigante?
Hacía varios días, había contactado con el muchacho para proponerle una misión. Había quedado con él con el despertar del día en las inmediaciones de la mina de Ilisia, en una corta que ya había sido explotada y había sido abandonada hacía un tiempo, no quedaba allí más que las paredes verticales de dos metros escalonadas en tres niveles que se habían esquilmado, un enorme montículo antinatural con bastante matorral y maleza que debía corresponder con los escombros de la explotación, y una balsa de color turquesa bastante insano, donde se almacenaban los lodos del procesado de la roca para extraer los valiosos materiales que allí se encontraban.
"Seguramente el chaval se esté preguntando que tendrá que hacer... Habrá que ser claro para que entienda la importancia de la misión."
Según la información que había recopilado Ninel, la población no humana de la isla se había reducido drásticamente en los últimos dos años. Aquello era sospechoso, porque, aunque Ilisia era un reino humano siempre había sido más o menos abierto a otras razas, a pesar de que el racismo era algo inherente al ser humano y había cierta discriminación, pero siempre había habido cierta cordialidad y buen hacer entre las diferentes razas que coexistían en aquel rincón del West Blue. Coincidiendo con este cambio en la demografía del reino, había surgido una organización algo extraña que, según lo que anunciaban ellos mismos, ayudaban a las familias desfavorecidas y que tenían problemas para llevar un plato de comida a sus casas. Lo más llamativo de esto es que solo acudían a ellos familias que no eran íntegramente humanas. Es decir, familias de otras razas o mestizas.
"Es posible que esos cabrones estén usando la caridad como tapadera para hacer una "purga"...
Y coincidiendo con el inicio de la actividad de esta organización, llamada COSMOS, había comenzado a desaparecer gente no humana, y los humanos que pertenecían a aquellas familias mestizas, tampoco daban señales de vida. Al parecer esa gente era bastante asquerosa y ni siquiera con los propios humanos tenían piedad si tenían una relación con alguien de otra raza. Ese pensamiento tan extremo le resultaba vomitivo al Sargento Ninel. Sin duda, aquella organización semisectaria y seguidora del pensamiento de la pureza de la raza eran un objetivo del Ejército Revolucionario, y acabarían con ellos antes de que siguiesen con su cacería. No podían permitir que creciesen y se extendiesen a más islas. Harían del West Blue un lugar un poquito mejor.
Prendió un cigarro y dio una calada mirando alrededor, hasta que vio la enorme silueta del joven gigante a lo lejos acercándose lentamente. Esbozó una media sonrisa pensando en lo que podría hacer con esa gentuza ese chico si sabía lo que se hacía; iba a borrarlos del mapa.
-Buenos días, recluta Kelvin. Te explicaré lo que vamos a hacer.-dijo a modo de saludo.
El sargento estaba dispuesto a depositar aquella misión en los hombros de aquel joven gigante y aunque el veterano revolucionario sabía que no tenía apenas experiencia, no dudaba del potencial del chico, por eso había puesto sus ojos en él para incorporarlo. La andadura del joven Kelvin Einstein Nagumo en el Ejército Revolucionario estaba por comenzar, ya fuese para gloria o desastre el tiempo lo dirá.
Sargento Ninel
Hacía varios días, había contactado con el muchacho para proponerle una misión. Había quedado con él con el despertar del día en las inmediaciones de la mina de Ilisia, en una corta que ya había sido explotada y había sido abandonada hacía un tiempo, no quedaba allí más que las paredes verticales de dos metros escalonadas en tres niveles que se habían esquilmado, un enorme montículo antinatural con bastante matorral y maleza que debía corresponder con los escombros de la explotación, y una balsa de color turquesa bastante insano, donde se almacenaban los lodos del procesado de la roca para extraer los valiosos materiales que allí se encontraban.
"Seguramente el chaval se esté preguntando que tendrá que hacer... Habrá que ser claro para que entienda la importancia de la misión."
Según la información que había recopilado Ninel, la población no humana de la isla se había reducido drásticamente en los últimos dos años. Aquello era sospechoso, porque, aunque Ilisia era un reino humano siempre había sido más o menos abierto a otras razas, a pesar de que el racismo era algo inherente al ser humano y había cierta discriminación, pero siempre había habido cierta cordialidad y buen hacer entre las diferentes razas que coexistían en aquel rincón del West Blue. Coincidiendo con este cambio en la demografía del reino, había surgido una organización algo extraña que, según lo que anunciaban ellos mismos, ayudaban a las familias desfavorecidas y que tenían problemas para llevar un plato de comida a sus casas. Lo más llamativo de esto es que solo acudían a ellos familias que no eran íntegramente humanas. Es decir, familias de otras razas o mestizas.
"Es posible que esos cabrones estén usando la caridad como tapadera para hacer una "purga"...
Y coincidiendo con el inicio de la actividad de esta organización, llamada COSMOS, había comenzado a desaparecer gente no humana, y los humanos que pertenecían a aquellas familias mestizas, tampoco daban señales de vida. Al parecer esa gente era bastante asquerosa y ni siquiera con los propios humanos tenían piedad si tenían una relación con alguien de otra raza. Ese pensamiento tan extremo le resultaba vomitivo al Sargento Ninel. Sin duda, aquella organización semisectaria y seguidora del pensamiento de la pureza de la raza eran un objetivo del Ejército Revolucionario, y acabarían con ellos antes de que siguiesen con su cacería. No podían permitir que creciesen y se extendiesen a más islas. Harían del West Blue un lugar un poquito mejor.
Prendió un cigarro y dio una calada mirando alrededor, hasta que vio la enorme silueta del joven gigante a lo lejos acercándose lentamente. Esbozó una media sonrisa pensando en lo que podría hacer con esa gentuza ese chico si sabía lo que se hacía; iba a borrarlos del mapa.
-Buenos días, recluta Kelvin. Te explicaré lo que vamos a hacer.-dijo a modo de saludo.
El sargento estaba dispuesto a depositar aquella misión en los hombros de aquel joven gigante y aunque el veterano revolucionario sabía que no tenía apenas experiencia, no dudaba del potencial del chico, por eso había puesto sus ojos en él para incorporarlo. La andadura del joven Kelvin Einstein Nagumo en el Ejército Revolucionario estaba por comenzar, ya fuese para gloria o desastre el tiempo lo dirá.
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