04-08-2025, 07:02 PM
Si algo había aprendido durante todos sus viajes el bueno de Kisuke Kageyama, era que no había travesía marina sin sorpresas o complicaciones, y mucho más cuando se trataba de surcar el Grand Line. Por eso, desde que dejaron atrás la última tormenta tras emerger en las aguas del Nuevo Mundo, el Gran Lider mandó a descansar a sus compañeros en la puesta de sol para que repusiesen fuerzas y estuviesen listos para la siguiente vicisitud que se presentase durante su viaje a la isla de Mogaro. Aún les quedaban varios días de viaje y era preferible que estuviesen en la mejor de las condiciones para cuando se presentasen los problemas.
"Veremos a ver cuanto dura esta calma... No esperaba una navegación tranquila tan duradera en el Nuevo Mundo."
Los Toros Negros estaban descansando desde hacía un par de horas, mientras Kisuke sujetaba con firmeza el timón siguiendo el eternal log Pose que les llevaría al destino de su misión. Como estaba él solo en cubierta, tenía activo en su máximo radio de acción el haki de visión para poder detectar cualquier presencia que pudiese poner en peligro a la tripulación, puesto que la noche era oscura, y no podía confiar únicamente en su sentido de la vista, por muy aguda que fuese esta. Por eso, se tensó cuando su haki le advirtió de una presencia que se sentía como un iceberg, como la nieve fría de la más alta cumbre a unos 500 metros de distancia, donde se podía intuir una sombra enorme.
"Esta sensación... no puede ser..."
Un escalofrío recorrió su espalda al sentir aquella presencia. Podía sentir cerca de esta otras dos auras, pero mostraban claramente los signos de estar descansando, puesto que su actividad era mínima. No podía asegurarlo pero aquella presencia helada le traía recuerdos e inconscientemente se llevo la mano a la cadera donde tenía sus katanas prendidas. No sabía que hacer. Si su percepción con el haki no era errónea, se trataba de alguien muy poderoso, y no estaba seguro de si debía meter al escuadrón en una refriega contra alguien así estando de camino para una misión tan importante para el Ejército Revolucionario. Pero había algo más que tiraba de él hacia aquella sombra que ya estaba a apenas doscientos metros y ya se podía adivinar, que se trataba de un barco. Podía sentir algo que había allí que le estaba llamando, como una voz resonando dentro de su cabeza; una voz que había dejado de escuchar hacía mucho tiempo.
"Aunque se trate de alguien poderoso, tendré que lidiar yo con esto... De todas maneras ya no hay forma de huir... Tiene que habernos sentido desde al menos cuando yo lo hice."
Maniobró ligeramente con su nuevo galeón para poner en paralelo su borda de estribor con la borda de babor del otro barco y se fue acercando hacia la zona iluminada de la cubierta del otro barco, hasta que, al fin y después de tanto tiempo pudo ver a la persona que emitía aquella aura invernal.
"Mierda... si era él... "
Una sonrisa siniestra se dibujó en el rostro de Kisuke. Tenía ante si al hombre que le quitó su katana en Chisi, hacía ya tanto tiempo... El cazarrecompensas de pelo blanco. No esperaba encontrarse con él todavía, pero el destino los había cruzado de nuevo. Con lo que podía percibir a través del haki, sabía que el espadachín albino seguía siendo bastante más poderoso que él, a pesar de todo lo que había mejorado Kisuke desde su anterior encuentro, pero estaba claro que él no había estado de brazos cruzados. Echó el ancla tras recoger las velas mientras el barco terminaba de situarse al lado del otro, y se dirigió hacia la baranda de estribor dirigiendo la mirada hacia el hombre albino. Encendió un cigarro dando una calada antes de decirle:
-Ha pasado mucho tiempo, señor peliblanco... Espero que hayas cuidado bien de mi katana...
No sabía que podía surgir de aquella situación, pero al menos esperaba que sus compañeros acabasen indemnes.
"Veremos a ver cuanto dura esta calma... No esperaba una navegación tranquila tan duradera en el Nuevo Mundo."
Los Toros Negros estaban descansando desde hacía un par de horas, mientras Kisuke sujetaba con firmeza el timón siguiendo el eternal log Pose que les llevaría al destino de su misión. Como estaba él solo en cubierta, tenía activo en su máximo radio de acción el haki de visión para poder detectar cualquier presencia que pudiese poner en peligro a la tripulación, puesto que la noche era oscura, y no podía confiar únicamente en su sentido de la vista, por muy aguda que fuese esta. Por eso, se tensó cuando su haki le advirtió de una presencia que se sentía como un iceberg, como la nieve fría de la más alta cumbre a unos 500 metros de distancia, donde se podía intuir una sombra enorme.
"Esta sensación... no puede ser..."
Un escalofrío recorrió su espalda al sentir aquella presencia. Podía sentir cerca de esta otras dos auras, pero mostraban claramente los signos de estar descansando, puesto que su actividad era mínima. No podía asegurarlo pero aquella presencia helada le traía recuerdos e inconscientemente se llevo la mano a la cadera donde tenía sus katanas prendidas. No sabía que hacer. Si su percepción con el haki no era errónea, se trataba de alguien muy poderoso, y no estaba seguro de si debía meter al escuadrón en una refriega contra alguien así estando de camino para una misión tan importante para el Ejército Revolucionario. Pero había algo más que tiraba de él hacia aquella sombra que ya estaba a apenas doscientos metros y ya se podía adivinar, que se trataba de un barco. Podía sentir algo que había allí que le estaba llamando, como una voz resonando dentro de su cabeza; una voz que había dejado de escuchar hacía mucho tiempo.
"Aunque se trate de alguien poderoso, tendré que lidiar yo con esto... De todas maneras ya no hay forma de huir... Tiene que habernos sentido desde al menos cuando yo lo hice."
Maniobró ligeramente con su nuevo galeón para poner en paralelo su borda de estribor con la borda de babor del otro barco y se fue acercando hacia la zona iluminada de la cubierta del otro barco, hasta que, al fin y después de tanto tiempo pudo ver a la persona que emitía aquella aura invernal.
"Mierda... si era él... "
Una sonrisa siniestra se dibujó en el rostro de Kisuke. Tenía ante si al hombre que le quitó su katana en Chisi, hacía ya tanto tiempo... El cazarrecompensas de pelo blanco. No esperaba encontrarse con él todavía, pero el destino los había cruzado de nuevo. Con lo que podía percibir a través del haki, sabía que el espadachín albino seguía siendo bastante más poderoso que él, a pesar de todo lo que había mejorado Kisuke desde su anterior encuentro, pero estaba claro que él no había estado de brazos cruzados. Echó el ancla tras recoger las velas mientras el barco terminaba de situarse al lado del otro, y se dirigió hacia la baranda de estribor dirigiendo la mirada hacia el hombre albino. Encendió un cigarro dando una calada antes de decirle:
-Ha pasado mucho tiempo, señor peliblanco... Espero que hayas cuidado bien de mi katana...
No sabía que podía surgir de aquella situación, pero al menos esperaba que sus compañeros acabasen indemnes.
resumen
karma
haki
