¡Ataque en Whisky Peak! ¡Los Kogane no Kiba! [AVENTURA T4] [PRESENTE ABS.]
#4
No lo dudo ni un solo segundo más. Con todo el subidón y la promesa de una batalla digna, cargo sin vacilar por la primera calle por la que veo salir piratas enemigos. Si me siguen o no, es cosa de ellos. Aunque las consecuencias por deserción las cobraría más tarde. Avanzo tan rápido como puedo, tosco y desbalanceado, aunque con paso sólido y arrollador. Completamente distinto a mi compañero, Magnus, que me toma la delantera sin mucha dificultad. Como un relámpago y cargado de una sed de sangre y violencia que no había visto hasta ahora en él, arremete contra varios enemigos, matándolos en el acto con un solo movimiento de su espada. -¡Cabronazo, me has robado la primera sangre! ¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!!-  Me río, mientras lo veo desaparecer entre las tropas enemigas, como si fuera una serpiente en un nido de ratones. Ágil, preciso, letal... Yo no pienso ser menos, no soporto quedarme atrás. Y con un estilo de combate totalmente opuesto al del líder de los Soles púrpura, choco como una bola de demolición contra el muro de piratas que se interpone en mi camino. Toca ser feliz. 

La primera línea enemiga sale volando en todas direcciones al impactar con mi hombro en carrera. Arremeto contra ellos como si fuera un jugador de rugby a punto de marcar un tanto. Rompo todo tipo de formación que pudieran estar organizando, abriéndome paso en una estampida titánica. Los que no son capaces de apartarse, sin atropellados sin piedad bajo mis pies o empujados por el cielo con fuerza.
Me detengo en mitad de la multitud, cansado de que mi hombro derecho se lleve todo el protagonismo. Para que descanse, cargo a Yggdrasil a una mano con la izquierda, en un alarde de habilidad ambidiestra y demostrando que puedo manejar con fluidez un arma de 3 metros y medio de alto como si fuera una navaja pequeña. -¡Vamos, hijos de puta! A ver de que pasta estáis hechos los hombrecillos de Stern.- me mofo mientras volteo sobre mi propio eje con los brazos extendidos en cruz, con la barbilla bien alta y mostrando mis indomables abdominales como si fueran esculpidos por dioses. Alardeo de cuerpo, a la espera del primer insensato que se lance a por mi. Y también aprovecho para analizar bien el terreno. Me he metido en una calle para nada estrecha, capaz de permitirme circular a mí sin dificultad y a una decena de hombres por lado. Los edificios están derruidos y el humo se filtra por los recovecos. Un almacén cercano está en llamas, proyectando mi sombra sobre el terreno, como un presagio de muerte inminente y absoluta. Me encuentro rodeado de decenas de enemigos, todos y cada uno de ellos, con su lista de crímenes como para cumplir tres vidas en Impel Down. ¿Acaso no es una fantasía de escenario
El primer valiente no tarda en actuar. Se lanza de forma suicida buscando la gloria eterna o un final rápido. Dicho y hecho. Como quien se rasura la barba con la cuchilla, los filos de Yggdrasil cercenan cuerpos por la mitad según van apareciendo. No hay siquiera resistencia durante el corte. Con un barrido de izquierda a derecha, una decena de hombres pasan a formar parte de la pila de cadáveres que llevo durante el día, que probablemente sean más de 100. Ni tan mal. Los piratas, traicioneros como ellos solo, aprovechan que les doy la espalda y me atacan por los flancos en donde no presto atención. O eso creen ellos. Escuchando que se aproximan por detrás, levanto la rodilla derecha hasta el pecho, acompañado de un pequeño salto. Cuando caigo, descargo toda la fuerza en una posada apoteósica, que hace temblar el  suelo a mi alrededor y levanta varios escombros unos metros del suelo. El pequeño tambaleo es suficiente como para tomar la iniciativa mientras varios se levantan o mantienen el equilibrio. Todo para empezar a girar sobre mi propio eje y ejecutar diferentes ataques circulares en todas direcciones y a diferentes alturas, convirtiéndome por unos segundos en un huracán de destrucción. Es ahí cuando la verdadera naturaleza de los piratas sale a flote. Muchos temen y huyen, rompiendo la formación y traicionando a su banda. Otros se obcecan todavía más, creyéndose capaces de detenerme y encontrando un final prematuro.

Pero hay una voz que se alza por encima del caos. Una voz autoritaria que pide paso. No es una voz conocida, así que presumo que es del enemigo. Alguien con poder, deos que hablaba Magnus antes. O quizás el mismísimo capitán a decidido dar la cara sin esconderse tras sus secuaces. Sea quien sea, detengo mi movimiento y me posiciono en dirección al ruido. -¡Ya lo habéis escuchado! Abrid paso a vuestro jefe. Por fin alguien me va a dar un poco de espectáculo.- Sonrío arrogante. Agarro a Yggdrasil con ambas manos de vuelta y arqueo un poco la espalda hacia delante, preparado para la ofensiva en cualquier momento. El verdadero desafío comienza ahora. Que Magnus se encargue de las turba incendiarias. Yo me encargo de cortarle la cabeza a la serpiente.

En efecto, cajita feliz
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2918 + 0 = 2918
Energia: 1959 - 400 = 1559
Espiritu: 675 + 0 = 675


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RE: ¡Ataque en Whisky Peak! ¡Los Kogane no Kiba! [AVENTURA T4] [PRESENTE ABS.] - por Sigurd Haakon - 06-08-2025, 05:47 AM

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