06-08-2025, 09:38 AM
Los lobos rodeaban al grupo del mink y los dos aprendices. Sin dejar espacio a fugas, sin fisuras, pero sin agresividad. Krysser permaneció firme, el miedo no corría por sus venas, hoy no. Conocía bien los comportamientos de aquellos animales y tras observarlos supo que no estaban allí para atacarles.
El silencio invadió el camino; parecía que ni las respiraciones hacían ruido, o puede que alguno de ellos ni se atreviera a hacerlo. Solo el mink tenía valor para romper aquel silencio. Indicó a sus acompañantes que no hicieran ningún movimiento, él sabía bien que no los atacarían. Al menos si no les daban una razón.
Krysser llenó sus pulmones, profundo, como si pretendiese captar toda partícula en el aire, cualquier cosa que indicase las intenciones de la manada. Los lobos permanecían tensos, con desconfianza, pero sin ira, sin la furia de la caza.
El mink se agachó con movimientos cautos. Los lobos parecían reticentes al acercamiento. Uno de ellos mostró algo más sus colmillos, pero el mink no perdió la compostura. Krysser agachó sus orejas, en un claro signo de respeto. Y los lobos respondieron a su actitud. No compartían idioma. Pero compartían algo más interno, algo que surge incluso antes del nacimiento de uno mismo; su instinto.
Krysser llenó sus pulmones, profundo, como si pretendiese captar toda partícula en el aire, cualquier cosa que indicase las intenciones de la manada. Los lobos permanecían tensos, con desconfianza, pero sin ira, sin la furia de la caza.
El mink se agachó con movimientos cautos. Los lobos parecían reticentes al acercamiento. Uno de ellos mostró algo más sus colmillos, pero el mink no perdió la compostura. Krysser agachó sus orejas, en un claro signo de respeto. Y los lobos respondieron a su actitud. No compartían idioma. Pero compartían algo más interno, algo que surge incluso antes del nacimiento de uno mismo; su instinto.
La tensión de los músculos de los integrantes de la manada se fue diluyendo, como azúcar que cae en un café caliente, mejorando el entorno. El rabo del animal que adoptaba una postura de superioridad adquirió una postura más relajada, agitándose de lado a lado como si intentase disipar la tensión que estaban liberando. Pronto, el resto de la manada aflojó sus posturas imitando a su líder. Olisqueaban a los aprendices y frotaban el lomo por sus piernas. Comenzaron a tener una actitud más juguetona. Casi parecían más unos perros amaestrados que la horda de lobos salvajes que había aparecido unos instantes atrás.
Entonces una nueva sombra surgió en el camino. Imponente. Irrumpió con fuerza.
[spoilier="Maestro Toshi"]
[/spoiler]
[/spoiler]El hombre dio un grito de guerra y adoptó una pose de combate, la típica postura de un guerrero de artes marciales de las películas.
—¡KYAAAA! ¿Quién eres tú? Mis alumnos me han contado todo lo ocurrido. Yo soy el encargado de estos chicos. Mi deber es forjar el camino de estos chicos.
Su cuerpo se tensó. Juntó los puños en frente de su pecho. Con dureza. Con sentimiento. Parecía concentrarse y...
Se inclinó.
—Debo agradecerte la gran lección que les has impartido. Además veo que también has dado buen trato a nuestros guardianes —dijo señalando a los lobos—. Estoy en deuda contigo. Como agradecimiento, te invito formalmente al Estadio Ki, si es que deseas probar tus fuerzas con otros guerreros en algún momento. Sería un honor para nosotros tu presencia. Y una gran ayuda para estos estudiantes tan necios.
¿¡Qué?! ¿Una invitación? ¿Cómo reaccionará Krysser a esto? ¿A dónde le llevará su camino?
Info
