Vengo de aquí
El crujir de las tablas de madera del Kaiser Panzer se mezclaba con los golpes de las olas del mar. Su avance era imparable, su forma de surcar las olas era imponente, y la dirección que el navío tomaba era el destino que había ansiado en cinco años: Foodvalten, la residencia de Nitolo Ilime.
No importaba la cantidad de soldados que tuviera, ni la calidad de los mismos. No me importaba las defensas que poseyese ni la capacidad ofensiva que pudiera emitir contra nosotros. Nada de eso tenía valor en la balanza del ahora para mi. Había pasado dos años soñando con este momento. Dos años obsesionado con terminar los preparativos perfectos para poder dar el paso con la mayor seguridad posible. Dos años completamente loco por perfeccionar todo al mejor de los niveles antes de poder avanzar. Porque el siguiente paso, no era un paso normal. Era el paso por excelencia. Era el gran salto.
Sin saberlo estaba siguiendo el mismo camino que mi genética me habría llevado a tomar: El poder, el control, el dinero y la ambición. Se podía decir que era un digno hijo de mi padre... pero pretendía ser más que él. Ningún Tenryuubito sería mi igual, si podía convertirme en el hombre más fuerte del mundo.
Lustig se chupaba sus propios testículos mientras yo me colocaba a mi mismo el guante en la mano izquierda - algo que había aprendido a hacer colocando el guante entre las rodillas, durante estos dos años - y me vestía con soltura pese a sólo tener una única mano. Los trabajos de Shoto en mi prótesis tendrían que esperar un poco más, y me había hablado del componente de recuperación de la cirugía, así que prefería descansar en mi nueva casa: Esa isla. Por lo tanto, el término de mi perfección aun tardaría un poco más en llegar. Pero no importaba.
Nada importaba realmente ante la oportunidad frente a nuestros ojos, y colocando la capa emplumada de color púrpura oscuro sobre mis hombros, abrí la puerta de mi camarote y salí dejando ahí a mi pulgoso acompañante, descansando. Prefería que Lustig tuviera la comodidad de mi camarote a los riesgos de la batalla que estaba por suceder, porque si, fuera mayor o menor su resistencia sería una batalla. Dudaba que se rindieran y nos dejasen hacer lo que quisiésemos, así que había que acabar con todos y cada uno de ellos para asegurarse el éxito más rotundo y aplastante posible. Y Lustig no podía estar ahí para ser una moneda de chantaje hacia mi.
Chasqueé la lengua mientras el sonido de mis pasos resonaba en mi propio avance hacia la cubierta — Oe oe — susurré mientras caminaba por el pasillo hasta llegar a la puerta que daba a mi destino, donde, al llegar y recibir el tímido abrazo del sol tras los orificios de mi yelmo, pude ver a Viktor y a Shoto esperándome — ¡Caballeros! — dije saludándoles caminando hacia su lado, sonriendo tras el casco — Hoy vamos a terminar de dar el primer paso de nuestra empresa — sentencié y miré hacia la isla, frente a nosotros. Entonces Viktor me preguntó por órdenes, a lo que clavé mis ojos en él antes de responder. El brillo dorado de mis retinas centellaba de emoción tras los agujeros de mi casco — El rumbo está establecido de frente. Vamos a entrar ahí, vamos a matar a absolutamente todo el mundo que nos encontremos, y vamos a reclamar esta tierra, y este negocio como propios — apreté el puño y sonreí enormemente tras el yelmo — El infierno tiene un nuevo dueño, y soy yo — di dos pasos mas y apoyé la manos sobre el hombro de Viktor — Así que sin contenerse amigo — le dije, dándole una instrucción sencilla, y pasando a mirar a Shoto — Sé que ahora eres mucho más capaz, así que llévate a Lustig contigo mientras analizas el terreno... y avísame si algo no deberíamos romperlo — le ordené, haciendo que priorizase su integridad y el análisis y nos dejase el jaleo a nosotros.
Solté mi unica mano del hombro del peliblanco y caminé hacia estribor, apoyando el pie en el pasamanos y la mano sobre la rodilla. Chaqueé la lengua — ¡Lustig, cuida del chico! — grité con una orden seca y directa, y la hiena obedeció y se colocó al flanco derecho del genio científico.
Foodvalten... el verdadero comienzo de mi historia. Y sin decir nada más, mientras la olas nos empujaban hacia la isla obviando el puerto... comencé a reír.
— ¡¡ WRYYY HA HA HA !! —
Resumen
Inventario
Bélico

![[Imagen: mz3XEoL.png]](https://i.imgur.com/mz3XEoL.png)