11-08-2025, 03:49 PM
—Berry... es un nombre muy bonito, jirorororo. Yo me llamo Lan Lunas, matriarca de esta pequeña tribu nómada. —Los nómadas se sorprendieron por la forma tan curiosa mediante la cual devorabas la comida del plato. Ellos usaban utensilios corrientes para la carne, pero no les importunó de ninguna manera tu forma de comer. Es más, lo debieron interpretar como una señal de disfrute alimentario, porque varios nómadas, los que se encargaban de cocinar la carne, te dedicaron sonrisas y señales que sólo podían interpretarse de manera positiva. —Me alegro de que te guste la comida, Berry. —Comenta la matriarca a tu lado. Ella come menos que los demás, quizás por los achaques de la edad que, entre otras cosas, a veces parecen reducir el tamaño del estómago y el apetito. Sin embargo, el tono jocoso del desayuno pronto se convierte en un silencio sepulcral cuando hablas de cómo podrías ir a enfrentarte con los piratas. —Cielos Berry, no es recomendable enzarzarse con delincuentes así, ¡son peligrosos! —La tensión es palpable. La mayor parte de los nómadas, gente pacífica por naturaleza, no se sienten cómodos con el tema de conversación. Otros como Lara y Leo, sin embargo, asienten con la cabeza con seriedad. —Podríamos luchar. Berry dice que se ha enfrentado a más piratas ¡y aquí está! ¡Debe de ser muy fuerte! —Lara es la primera en intervenir, y Leo parece a punto de manifestarse para apoyarla, pero la matriarca hace un gesto con la mano y el muchacho guarda silencio. —Es un gesto admirable por vuestra parte, pero sois muy jóvenes y no sabéis a qué os enfrentáis. Somos nómadas, no guerreros... —Entonces busca la mirada de la mink zorro. Trata de sopesar cuan fuerte puede ser realmente. —No podemos pedirte que arriesgues tu vida por nosotros, pero tampoco podemos impedírtelo, Berry. Si es cierto que esos piratas tienen al perro longaniza y tú lo rescatas... Estaremos en deuda contigo para siempre. —Según el desayuno se va terminando, la mayor parte de los nómadas se dispersan. Regresan a las tareas que tienen encomendadas y contigo se quedan Leo, Lara, Lan Lunas y dos de los cocineros que ya han terminado sus labores hasta la hora de comer.
—Los piratas se encuentran en lo que podría denominarse la isla décima, aunque en realidad Long Ring Long Land es una sola isla, como puede apreciarse cuando la marea baja una vez al año. Nosotros estamos en la isla segunda, bastante lejos. —Lan Lunas se encarga de darte una pequeña clase magistral acerca del funcionamiento de la isla. Lo más seguro es que no recuerdes absolutamente nada de todos los detalles que te está regalando, pero por el momento te servirán para ubicarte. —Nuestra tribu no tiene uso para las embarcaciones, pues viajamos a pie. Pero tenemos algunas barcas para cuando necesitamos pescar algo y por si fuera necesario acudir urgentemente a una isla cercana. ¿Sabes navegar? Si no es así, permitiré a Leo que te acompañe, que es el que más sabe de navegación, pero sólo hasta isla décima y luego él se pondrá a salvo. No puedo permitir que el zagal se aventure demasiado y ponga su vida en peligro. —Mientras la matriarca habla, le hace un gesto a uno de los cocineros y éste va rápidamente a una de las carretas más grandes. De su interior extrae un bote de remos que levanta con ambas manos sobre su cabeza. El bote no parece demasiado pesado ni resistente, pero debería ser suficiente como para navegar por las aguas interiores de la propia isla.
—Los piratas se encuentran en lo que podría denominarse la isla décima, aunque en realidad Long Ring Long Land es una sola isla, como puede apreciarse cuando la marea baja una vez al año. Nosotros estamos en la isla segunda, bastante lejos. —Lan Lunas se encarga de darte una pequeña clase magistral acerca del funcionamiento de la isla. Lo más seguro es que no recuerdes absolutamente nada de todos los detalles que te está regalando, pero por el momento te servirán para ubicarte. —Nuestra tribu no tiene uso para las embarcaciones, pues viajamos a pie. Pero tenemos algunas barcas para cuando necesitamos pescar algo y por si fuera necesario acudir urgentemente a una isla cercana. ¿Sabes navegar? Si no es así, permitiré a Leo que te acompañe, que es el que más sabe de navegación, pero sólo hasta isla décima y luego él se pondrá a salvo. No puedo permitir que el zagal se aventure demasiado y ponga su vida en peligro. —Mientras la matriarca habla, le hace un gesto a uno de los cocineros y éste va rápidamente a una de las carretas más grandes. De su interior extrae un bote de remos que levanta con ambas manos sobre su cabeza. El bote no parece demasiado pesado ni resistente, pero debería ser suficiente como para navegar por las aguas interiores de la propia isla.
Resumen
