11-08-2025, 07:26 PM
Seguía apoyado en la barandilla del barco, escuchando como Sohem primeramente se dirigía hacia Vik y luego, como fijo sus ojos en mí. Su tono, una mezcla de picardía y razonamiento frío, me dejó una sensación totalmente dulce. Una orden extraña viniendo de él. Llevarnos a Lustig y analizar el terreno. Pero no acabo ahí... Si no que iba a ser su máquina de contar billetes. Dos años dan para mucho y más cuando si en todo ese tiempo se ha cargado cosas de un valor incalculable. - Seré su conciencia avariciosa, jefe - Respondí, asintiendo antes de volver a colocarme mirando al frente.
Mientras surcábamos el mar y nos acercábamos a la isla, una voz femenina resonó a través de un Den Den Mushi con altavoz. Nos invitó amablemente a dar la vuelta y no entrar a puerto. - Esta pobre infeliz no sabe aún lo que se le va a venir encima y no hablo precisamente de las fórmulas del calor. Durante el aviso, observe a Viktor claramente tomar nuestra vanguardia, sin necesidad de decir una sola palabra. La cubierta era totalmente suya, dando una sensación de paz y de control máxima. Su plan era sencillo, su mueca bastó para entender su siguiente movimiento. - El dinero es dinero, socio. - Le contesté. Un instante después, Viktor hizo una demostración de su virtuosismo con una de sus katanas al saltar hacia el puerto, él solo, no le hizo falta mucho la verdad, un simple movimiento y los cuerpos empezaron a caer uno tras otro.
Yo seguí realizando mis tareas donde pude comenzar a distinguir, una vez que estábamos más cerca, unos pequeños Den Den Mushi, colocados en puntos estratégicos, moviendo sus ojos y girándose ellos mismos para seguirnos. No era la primera vez que veía este tipo de caracoles, ya en su día en Marineford, nos sentíamos igual de vigilados. - Genial... Ahora nos vigilan hasta las pestañas... - Murmuré mientras sacudía la cabeza y me ponía en movimiento. El barco necesitaba estar listo para atracar en una plataforma algo rara y a pesar de no ser un marinero experto, vivir con estos dos me había valido lo suficiente para sacarme un máster exprés, además de no ser un estorbo en la embarcación.
Camine hacia proa esquivando las posibles cajas y barriles que teníamos en ella, vi la disposición de las cuerdas y el espacio posible de atraque en el "muelle", una parte de mí me pedía reducir algo la velocidad para facilitar la maniobra. Volví hacia la zona de las velas y de un salto en el mástil más alto, empecé a recoger una de las velas mayores. A la velocidad que íbamos no interesaba que chocáramos bruscamente contra el muelle, un golpe podría ser desastroso para el barco. Con las mismas volví a proa y posicioné unas pequeñas defensas, desarrolladas gracias a los marines. Simplemente, eran unos cilindros duros por fuera, pero rellenos de una especie de goma flexible y moldeable por dentro. Esto evitaban daños en la embarcación cuando se atracaba de forma rápida. Mientras realizaba todo esto, los Den Den Mushi no se despegaban de todas nuestras acciones, así que cuando acabe con las maniobras de atraque. Me quedé saludando a la cámara con mi siniestra, como si de un robot tratara. - Que me pillen con mi perfil bueno, al menos. - Dije mientras sonreía.
El resto era esperar la señal del jefe para bajar, tenía todo listo, equipo listo, mente despejada y Lustig preparado. - Ven aquí chico. - Le llamé a mi lado, preparado para lo que viniera.
Mientras surcábamos el mar y nos acercábamos a la isla, una voz femenina resonó a través de un Den Den Mushi con altavoz. Nos invitó amablemente a dar la vuelta y no entrar a puerto. - Esta pobre infeliz no sabe aún lo que se le va a venir encima y no hablo precisamente de las fórmulas del calor. Durante el aviso, observe a Viktor claramente tomar nuestra vanguardia, sin necesidad de decir una sola palabra. La cubierta era totalmente suya, dando una sensación de paz y de control máxima. Su plan era sencillo, su mueca bastó para entender su siguiente movimiento. - El dinero es dinero, socio. - Le contesté. Un instante después, Viktor hizo una demostración de su virtuosismo con una de sus katanas al saltar hacia el puerto, él solo, no le hizo falta mucho la verdad, un simple movimiento y los cuerpos empezaron a caer uno tras otro.
Yo seguí realizando mis tareas donde pude comenzar a distinguir, una vez que estábamos más cerca, unos pequeños Den Den Mushi, colocados en puntos estratégicos, moviendo sus ojos y girándose ellos mismos para seguirnos. No era la primera vez que veía este tipo de caracoles, ya en su día en Marineford, nos sentíamos igual de vigilados. - Genial... Ahora nos vigilan hasta las pestañas... - Murmuré mientras sacudía la cabeza y me ponía en movimiento. El barco necesitaba estar listo para atracar en una plataforma algo rara y a pesar de no ser un marinero experto, vivir con estos dos me había valido lo suficiente para sacarme un máster exprés, además de no ser un estorbo en la embarcación.
Camine hacia proa esquivando las posibles cajas y barriles que teníamos en ella, vi la disposición de las cuerdas y el espacio posible de atraque en el "muelle", una parte de mí me pedía reducir algo la velocidad para facilitar la maniobra. Volví hacia la zona de las velas y de un salto en el mástil más alto, empecé a recoger una de las velas mayores. A la velocidad que íbamos no interesaba que chocáramos bruscamente contra el muelle, un golpe podría ser desastroso para el barco. Con las mismas volví a proa y posicioné unas pequeñas defensas, desarrolladas gracias a los marines. Simplemente, eran unos cilindros duros por fuera, pero rellenos de una especie de goma flexible y moldeable por dentro. Esto evitaban daños en la embarcación cuando se atracaba de forma rápida. Mientras realizaba todo esto, los Den Den Mushi no se despegaban de todas nuestras acciones, así que cuando acabe con las maniobras de atraque. Me quedé saludando a la cámara con mi siniestra, como si de un robot tratara. - Que me pillen con mi perfil bueno, al menos. - Dije mientras sonreía.
El resto era esperar la señal del jefe para bajar, tenía todo listo, equipo listo, mente despejada y Lustig preparado. - Ven aquí chico. - Le llamé a mi lado, preparado para lo que viniera.
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