14-08-2025, 04:08 PM
OST
Koganehiko era incapaz de acertar a aquel diestro muchacho que bloqueaba una y otra vez sus movimientos, y no solo eso, además estaba desgastándole poco a poco con sus ataques, que quiza no eran muy potentes para lo que se esperaría de un gigante, pero si eran certeros y diestros. Al menos, pensaba el oni del garrote, su hermano había sido capaz de asestarle un golpe, aunque eso no había impedido que el cabrón del niñato gigante le asestase un nuevo golpe a Koganehiko. Shiroganehiko no era estúpido, pese a lo que Oleanna pudiese pensar, sabía de sobra que la mujer no iba a regresar y que había sido un pretexto para salir de allí por piernas. Lo tenía asumido, los humanos son la raza más cobarde que existe, pero eso no impedía que iban a acabar con ese tipo por su propio orgullo de Oni.
"Esa perra que nos trataba como esclavos no va a volver... Pero esto no va a quedar así..."
Shiroganehiko había conseguido impactar al gigantón, aunque no había hecho mucho daño en realidad y no había podido evitar que aquel crío atacase a su hermano de nuevo. Aquel tipo enorme estaba siendo un tremendo dolor de huevos y por su culpa habían sido abandonados a su suerte. En realidad no le importaba lo que pasase con los prisioneros; le daba igual si eran liberados o no, total, ya no tenían como sacar rédito de sus miserables vidas. Pero lo que no estaba dispuesto es a que aquel mocoso los dejase en evidencia y su por su honor como Oni no iba a permitirlo. Su sangre empezaba a bullir por la batalla y pensó en un rápido plan para tratar de sorprender al joven. No le hacía falta decírselo a su hermano, se entendían a la perfección.
Los hermanos se miraron un momento y tras asentirse mutuamente con un gesto, Koganehiko se dirigió hacia la izquierda del joven gigante, mientras que Shiroganehiko se fue a la derecha, lanzando el primero un golpe con su garrote a la rodilla izquierda del gigante, mientras que Shiroganehiko hizo lo propio buscando el codo derecho del joven, demostrando la perfecta sincronía de los gemelos al asestar los golpes al mismo tiempo.
-Serás muy grande pero seguimos siendo dos, niñato...
-Veremos hasta donde eres capaz de llegar, pipiolo...
Los gemelos esperaban que al ser uno más poder reconducir el curso del combate y ganar al gigante por desgaste. Contra un enemigo de ese tamaño, con semejante habilidad y resistencia, debería de ser lo más óptimo, pero ambos oni sabían que las batallas se deciden por los pequeños detalles, y que podían cambiar de un momento a otro, sin tiempo para reaccionar. Tenían que estar alerta y mantener la cabeza fría, si querían mantener su orgullo. Mientras una sombra observaba desde detrás de unas rocas, interesado en lo que estaba viendo.
"Esa perra que nos trataba como esclavos no va a volver... Pero esto no va a quedar así..."
Shiroganehiko había conseguido impactar al gigantón, aunque no había hecho mucho daño en realidad y no había podido evitar que aquel crío atacase a su hermano de nuevo. Aquel tipo enorme estaba siendo un tremendo dolor de huevos y por su culpa habían sido abandonados a su suerte. En realidad no le importaba lo que pasase con los prisioneros; le daba igual si eran liberados o no, total, ya no tenían como sacar rédito de sus miserables vidas. Pero lo que no estaba dispuesto es a que aquel mocoso los dejase en evidencia y su por su honor como Oni no iba a permitirlo. Su sangre empezaba a bullir por la batalla y pensó en un rápido plan para tratar de sorprender al joven. No le hacía falta decírselo a su hermano, se entendían a la perfección.
Los hermanos se miraron un momento y tras asentirse mutuamente con un gesto, Koganehiko se dirigió hacia la izquierda del joven gigante, mientras que Shiroganehiko se fue a la derecha, lanzando el primero un golpe con su garrote a la rodilla izquierda del gigante, mientras que Shiroganehiko hizo lo propio buscando el codo derecho del joven, demostrando la perfecta sincronía de los gemelos al asestar los golpes al mismo tiempo.
-Serás muy grande pero seguimos siendo dos, niñato...
-Veremos hasta donde eres capaz de llegar, pipiolo...
Los gemelos esperaban que al ser uno más poder reconducir el curso del combate y ganar al gigante por desgaste. Contra un enemigo de ese tamaño, con semejante habilidad y resistencia, debería de ser lo más óptimo, pero ambos oni sabían que las batallas se deciden por los pequeños detalles, y que podían cambiar de un momento a otro, sin tiempo para reaccionar. Tenían que estar alerta y mantener la cabeza fría, si querían mantener su orgullo. Mientras una sombra observaba desde detrás de unas rocas, interesado en lo que estaba viendo.
resumen de turno
Información Bélica
siguiente turno
