[Pasado. Privado] Peace, training and a small talk
#5
Con cada jadeo que soltaba su cuerpo por el entrenamiento, más la incertidumbre se alojaba en su mente ¿Qué podía hacer para ser más fuerte? Tenía técnica, tenía experiencia luchando, y sus músculos estaban en forma. Aun así, se sentía débil, como si sólo se hubiese dedicado a un aspecto de su poder y no más, pero ¿Cómo lograrlo? En su vida había sufrido derrotas que le habían entregado grandes conocimientos, y con ello logró dar con maestros que le ayudaron a pulir su técnica. 

Sin embargo, sentía que de esta forma no lograba explotar más de lo que era capaz. Hacía que un sentimiento de frustración naciera desde lo más profundo de su pecho, pero en vez de dejarse llevar por ello, cerraba sus ojos e intentaba enfocar esa emoción en sus golpes.

El árbol recibió su fuerza, partiéndolo en dos: Tal vez para algunos eso sería una hazaña de fuerza, pero sabía que en realidad eso era absolutamente nada. Que en el mundo, en mares más lejanos, había personas mucho más hábiles que él. Las que ansiaba conocer para ponerse a prueba, y poder aprender de ellos tanto como fuese posible.

La Guan Dao volvió a encontrarse con el suelo desde su pomo, ahora en una posición de descanso mientras Zhongli Quan soltaba un suspiro pesado, cargado de dudas que le carcomía, pero que no tenían respuesta. Quizás hoy no, pero ya mañana la historia podía dictar algo nuevo.

Recorrió su arma con la mirada, repasando la hoja ornamentada hasta la empuñadura, donde las marcas de sus dedos se podían notar sobre la madera y el acero con el pasar de los años, de tantas posturas sostenidas por horas y de tantos golpes propinados con brutalidad digna de los Oni de raza pura. Alzó esta vez la mirada al cielo, enfocándose en las nubes que se movían lentamente hacia nuevos horizontes, donde los guerreros de los que tantas veces había escuchado hablar. Los que imaginaba con la misma fascinación desde que era un niño, así como cada una de las leyendas sobre combates con armas cubiertas de una esencia oscura, incapaz de ser explicada por alguien normal, de hombres cuyos cuerpos eran duros como el titanio, pero ligeros como una pluma.

De espadachines que, con un arco de sus filos, cortaban embarcaciones completas y sin el menor esfuerzo posible, con una naturalidad que sólo el poder y la técnica podían entregar. Les admiraba, aunque jamás pudo conocer a alguno de ellos, pero también envidiaba su fuerza, sintiéndose débil y sin un objetivo claro.

Aun así, ello en vez de frustrarle más, servía como una motivación poderosa para él, pues sabía que, si seguía demostrando de lo que era capaz, tal vez llegaría a ese punto algún día.

Bajó su mirada, y esta vez buscó a la mujer que se había acercado más hacia él. Le recibió con el ceño fruncido, una expresión de pocos amigos, pero sin intenciones hostiles. 

Atendió a sus palabras con el respeto que se les entrega a los desconocidos, uno más de cordialidad que de consideración real. Notó a la pequeña criatura que se posaba en su hombro, dedicándose a recorrerla ¿Una serpiente? Parecía serlo, sí. 

— No tengo dudas sobre mi precisión o mi fuerza. Pero tampoco tengo dudas de que son imperfectas. Mediocres y que son fácilmente superables — Frunció el ceño. Un insulto, pero no para ella, sino para sí mismo. Apretó la asta del arma con fuerza hasta que sus dedos crujieron, soltando de golpe con un suspiro pesado.

— Es una observación dedicada, y certera la que me das — Decidió ceder un poco, buscando un respiro. En su postura de descanso sólo se dedicó a observarle — El problema es qué dejar fuera, y cómo hacerlo. Blandir esta arma requiere fuerza para sobrellevar su propio peso. Destreza para que los movimientos sean fluidos cual cauce. Mi propio cuerpo requiere resistencia para portarla y no ceder por la fatiga de cargarla, y una voluntad infranqueable para lograr todo eso ¿Qué se puede hacer si nada de eso se puede dejar de lado? Considero que no se trata de dejar solamente, sino de complementar con algo que aún no poseo, y no sé cómo obtener.

Tomó de si cintura una calabaza llena de agua, de la que bebió dos tragos largos para luego volver a colocar el corcho en un extremo, recuperando el aliento. 

— ¿Qué te ha traído a este lugar? Los dojos están más allá. Sigue el camino principal. No tardarás en encontrarlos.
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RE: [Pasado. Privado] Peace, training and a small talk - por Zhongli Quan - 15-08-2025, 07:59 PM

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