16-08-2025, 06:27 PM
(Última modificación: 17-08-2025, 04:52 PM por Sigurd Haakon.)
El ataque desciende con violencia. No solo pretendo hacerle daño al uso, sino que busco el desarme por completo y amputar su mano. Sumar uno más a la inmensa lista de muertos que llevo hoy. Pero no todo sale como lo espero. Para mí sorpresa, el hombrecillo hace uso de una fuerza y destreza indescriptibles, alzando su espada con entereza y consigue detener mi corte brutal. La magnitud de la proeza me deja estupefacto. Nadie en mucho tiempo había sido capaz de sobrevivir a uno solo de mis golpes. ¿Pero frenarlo en seco? Sin duda me encuentro frente a un oponente más que digno. Su maestría bélica supera por mucho mis expectativas. Si este no es el capitán, ¿que tanto poder tendrá Jhon Stern? Estoy ansioso por medir fuerzas con él. En mi cara no solo se dibuja la sorpresa. Si no que refleja una satisfacción y felicidad genuinas. Esa sensación agradable de beberte tu primera cerveza, acostarte con una mujer por primera vez o cuando le quitas la vida a un hombre. Todo lo que había deseado desde que desembarqué en la Gran Line se encuentra por fin frente a mi. Un desafío digno de un orgulloso Bucanero como yo.
Mientras esto sucede, la mujer aprovecha para atacarme por la espalda. No la veo cuando lo hace, pues le doy la espalda por completo. Tan solo puedo sentir la potencia del impacto. Me golpea con un bastonazo descendente en la coronilla, por detrás. Pica como su puta madre, pero podría aguantar a varios así sin problema. Es como el típico capón que te pega tu padre cuando haces algo más. Nada a lo que prestarle atención por el momento. Que se lo pase bien golpeándome como una rata por la espalda. no le voy a dar importancia a esta mujer mientras tenga un oponente digno en frente.
Sin perder más tiempo y centrado en mi duelo singular con el calvo barbudo, el único que me planta cara de verdad, retomamos el combate. Veo como intenta desenvainar su segunda espada. Lejos de detenerlo o aprovechar el momento de vulnerabilidad, le dejo sacarla sin interrupciones. Tan solo proyecto un ansia irrefrenable de acción, dolor y sangre. Una vez parece estar preparado, recupero la iniciativa y descargo un primer golpe en perfecto vertical, muy similar al anterior, pero está vez como si quisiera partir leña. Agarro a Yggdrasil con ambas manos en el mango, una lo más cercana a la hoja y la otra al pomo, para maniobrar en cortas distancias por la enorme diferencia de tamaños. Y es ahí cuando lo ejecuto. -¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!! ¿QUE TAL ESTO?- De las doce a las seis. Quiero comprobar qué tan diestro es y si no ha sido una mera casualidad. Quiero saber que la felicidad va a durar un poco más, por muy efímera que sea la pelea. Tras la primera "talada" viene una segunda. Hermana de la anterior. Golpes descendentes que buscan provocar sus mejores movimientos. Quiero que lo dé todo, comprobar sus límites humanos. Eso, o hasta que se canse de recibirlos. Yo no puedo hacer más que disfrutar. A la vez que ataco con frenesí, no puedo evitar reírme alegremente y a pleno pulmón. -¡VAMOS HOMBRECILLO, AGUANTA Y LANZAME TU MEJOR GOLPE!-
Mientras esto sucede, la mujer aprovecha para atacarme por la espalda. No la veo cuando lo hace, pues le doy la espalda por completo. Tan solo puedo sentir la potencia del impacto. Me golpea con un bastonazo descendente en la coronilla, por detrás. Pica como su puta madre, pero podría aguantar a varios así sin problema. Es como el típico capón que te pega tu padre cuando haces algo más. Nada a lo que prestarle atención por el momento. Que se lo pase bien golpeándome como una rata por la espalda. no le voy a dar importancia a esta mujer mientras tenga un oponente digno en frente.
Sin perder más tiempo y centrado en mi duelo singular con el calvo barbudo, el único que me planta cara de verdad, retomamos el combate. Veo como intenta desenvainar su segunda espada. Lejos de detenerlo o aprovechar el momento de vulnerabilidad, le dejo sacarla sin interrupciones. Tan solo proyecto un ansia irrefrenable de acción, dolor y sangre. Una vez parece estar preparado, recupero la iniciativa y descargo un primer golpe en perfecto vertical, muy similar al anterior, pero está vez como si quisiera partir leña. Agarro a Yggdrasil con ambas manos en el mango, una lo más cercana a la hoja y la otra al pomo, para maniobrar en cortas distancias por la enorme diferencia de tamaños. Y es ahí cuando lo ejecuto. -¡¡¡JARUL JUL JUL JUL...!!! ¿QUE TAL ESTO?- De las doce a las seis. Quiero comprobar qué tan diestro es y si no ha sido una mera casualidad. Quiero saber que la felicidad va a durar un poco más, por muy efímera que sea la pelea. Tras la primera "talada" viene una segunda. Hermana de la anterior. Golpes descendentes que buscan provocar sus mejores movimientos. Quiero que lo dé todo, comprobar sus límites humanos. Eso, o hasta que se canse de recibirlos. Yo no puedo hacer más que disfrutar. A la vez que ataco con frenesí, no puedo evitar reírme alegremente y a pleno pulmón. -¡VAMOS HOMBRECILLO, AGUANTA Y LANZAME TU MEJOR GOLPE!-
En efecto, cajita feliz
