[Pasado] Thats Wonderful Honey [Abierto]
#3
¿Cuántas ciudades había visitado ya a lo largo de las últimas semanas? En varias de ellas había pasado desapercibida como un don y en otras tantas había procurado que de verdad pasase desapercibida. Tanto es así que en más de una ocasión alguien creyó haberle visto garrapatas a sus perros. Tontos. Ingenuos. Sin quererlo, en más de una ocasión me encontraba preguntándome si así se sentían los ratoncitos atravesando una metrópolis. A lo largo de mi corta vida, había aprendido a esquivar piernas gigantes, suelas de zapatos, mesas que se mueven, adoquines enormes rotos y el barullo constante de la civilización, siempre buscando el camino más prudente, aunque también frustrándome con mucha facilidad y soltando improperios. En más de algún bajo de ropas había acabado colgándome para acelerar el paso, pero como todos bien sabemos, las prisas son muy malas: acabo en lugares que para nada esperaba tener que transitar.

Me sentí sumamente tentada a colgarme de la capa negra de una mujer transeúnte que paseaba por la calle; tenía tantas cicatrices en el cuerpo como de alta me parecía, y un cabello de un color que no sabría describir bien: una extraña mezcla entre negro y verde. Parecía tener bastante mal humor y sabía que en caso de que me descubriese, la historia podría no acabar muy bien. Me toqueteé un mechón del cabello mientras reflexionaba sobre las posibles consecuencias de hacer aquello. Hasta el momento poca gente había descubierto mi presencia entre sus ropas, y de aquellos que lo habían hecho, algunos me habían confundido con un muñeco; otros, del susto, acababan tirándome al pensarse que era un insecto. ¿Para mí? Momentos perfectos para huir.

Maldición. Una no puede distraerse ni un momento, de lo contrario ya se puede encontrar con un gato tentado a comerte. Adoro a los animales, no me malentiendan, pero eso de que me vean como comida y no como amiga, no termina de ser de mi agrado. 

¡Y hablando de animales! ¿Dónde diantres se ha metido la peliverde? Ah, claro, discutiendo con cualquiera que se le cruce según parece. Si se dedica a discutir con absolutamente todo el mundo, lo pone bastante sencillo para ubicarla, de la misma forma que su mal genio la puede hacer bastante susceptible a distraerse con cualquier cosa y eso, chicos, juega a mi favor. Si va más pendiente de cómo la gente la admire, a mí no me prestará atención.

Aprovechando la presencia del gato y me subí a su lomo. Una vez que me dejan de ver como comida, todo resulta más sencillo: guiarles, mantener el rumbo, y por fin colgarme de la capa. Siempre era una aventura… ¿así se sentirán los pájaros al volar? Para mí, esa sensación era simplemente maravillosa. Cuando ya estamos cerca de la mujer, me deslizo desde el lomo del gato hasta la capa de la peliverde y entro pegada a ella a un bar. 

Excelente elección de víctima. Acabamos en un bar. Si bien no adoraba las multitudes, en un bar siempre hay límite de aforo; en las calles, por el contrario, es más difícil de controlar. Las mesas y sus patas actuaban como refugio. Alguna migaja caída en el suelo podía ser mi comida del día. Y de hecho, así fue. Me dejé caer de su capa para buscar migajas por el suelo. Me resultaba triste y desolador que mi vida se hubiese transformado en eso. Sin embargo, luego mi vida se tornaba alegre y divertida cuando podía dedicarme a lo que de verdad me gustaba. Nunca puede llover a gusto de todos, supongo.

Y ahí estaba de nuevo la peliverde, de nuevo, discutiendo. La miré de reojo desde el suelo mientras mis pensamientos empezaban a inundar mi cabeza hasta que una vez bastante más estridente y molesta captó mi atención. Y creía que había venido montada en un espectáculo de persona… Pues aún no estaba preparada para lo que se venía. “Pirata”. Miré fugazmente a la mesera y a la chica de las cicatrices, quienes cotilleaban acerca de la tercera persona.

Me escabullí entre las mesas, botas y botines de las personas como si bailara una coreografía perfectamente ensayada. Si yo tuviera el tamaño de aquella gente tan escandalosa, ya les habría lanzado una jarra de agua fría para que se callasen. Por fortuna (o desgracia) había nacido con el don de pasar desapercibida, al contrario que aquellas personas que venían pisando fuerte allá por donde iban. Bufé por lo bajo y, con cierto malestar, escalé por las patas de las sillas hasta llegar a una altura más decente como para enterarme mejor de la conversación que mantuvieran.
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RE: [Pasado] Thats Wonderful Honey [Abierto] - por Alana Sahiba - 19-08-2025, 12:22 PM

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