23-08-2025, 07:34 PM
Salí de la plaza central, o eso me parecía para adentrarme entre dos edificios que parecían formar la entrada a una calle estrecha y, por fin, sin demasiada gente. Al fondo, parecía haber algo de ruido de nuevo. Parecía una zona de conexión entre dos zonas populares a estas horas, pero extrañamente poco transitada. Las paredes de los edificios eran de color gris y tendría unos noventa metros de largo. De repente me di cuenta de que llevaba casi dos minutos de pie, sin moverme, pensando en lo que tenía ante el hocico. Meneé la cabeza para espabilarme y retomé la marcha. Esperaba poder preguntar a alguien más la ubicación del puerto, pero los apenas cinco viandantes que se encontraban, agacharon la cabeza y aceleraron el paso. Cobardes, podía oler su miedo. No eran más que gente inútil que no merecía estar en este mundo. No merecían vivir para ver como los piratas Mushoku se convertían en la mayor amenaza a nivel mundial. Ni siquiera los más altos cargos de la marina podrían con la fuerza aplastante de nuestro capitán.
Al salir de aquel extraño paso la gente volvió a arremolinarse en torno a mí sin prestarme, aparentemente, atención. Miraba a un lado y al otro. Desde luego, el olor era completamente distinto al de la otra plaza. Vi por encima de la multitud un par de cabezas que también destacaban. Uno era horriblemente feo, con una especie de colmillos saliendo de la parte inferior de su mandíbula. Ese tipo podría indicarme. Mientras me acercaba, a unos veinte metros del individuo, el cual ya me había echado una mirada, pero continuando con sus labores, fueran las que fueran. Activé el haki de observación que Ashura me había enseñado. Noté que el tipo en cuestión era bastante más fuerte que el resto. Además estaba alerta, en tensión. Me di cuenta que que iba extremadamente limpio , sobre todo teniendo en cuenta que el tono moreno de su piel resaltaba con el blanco de su camisa. Realmente no le pegaba nada el atuendo que portaba. Me volvió a mirar, esta vez algo más fijamente, pero volvió a bajar rápidamente su cabeza. Los pelos negros, lisos y anchos cayeron por encima de sus orejas al hacerlo. Los hombros eran anchos y parecía encorvado. Realmente podría medir casi medio metro más que yo mismo. Seguí mi camino hasta encontrarme a diez metros de él. - Oye, tú. ¿Podrías indicarme por donde está el puerto? Lo huelo, pero entre la gente y la comida no soy capaz de orientarme. Además, quiero un puesto como pescador. - No levantó la cabeza, aunque estoy seguro de que me había oído, pues escuchaba perfectamente los ronquidos que generaba al respirar. Menudo feo, maleducado y prepotente. Estiré la mano. Volvió a verme otra vez. Sabía que apuntaba hacia él, pero que estaba demasiado lejos para tocarlo. Aunque podría haber apuntado con la pistola, lo hice con la mano. Mi dedo meñique se levantó mientras el sujeto me miraba. Con frialdad, levanté el índice para dejar escapar de la punta del resto que estaban pegados, un rayo morado el cual impactó de lleno en la boca del asombrado... ser. acabé de acercarme al tipo, el cual apenas se movía. Entre la gente, la cual nos miraban de soslayo, nadie advirtió, o nadie pareció advertir que le daba un puñetazo en el estómago, mientras le decía al oído, con un tono profundo y tranquilo, con un volumen que cualquiera que estuviera cerca me podría haber escuchado - No me ignores, hijo de puta. - Acto seguido, sin que se pudiera apreciar que le había hecho nada al enorme tipo, caminé, esta vez más rápido que antes y salí de nuevo de aquella plaza.
Al salir de aquel extraño paso la gente volvió a arremolinarse en torno a mí sin prestarme, aparentemente, atención. Miraba a un lado y al otro. Desde luego, el olor era completamente distinto al de la otra plaza. Vi por encima de la multitud un par de cabezas que también destacaban. Uno era horriblemente feo, con una especie de colmillos saliendo de la parte inferior de su mandíbula. Ese tipo podría indicarme. Mientras me acercaba, a unos veinte metros del individuo, el cual ya me había echado una mirada, pero continuando con sus labores, fueran las que fueran. Activé el haki de observación que Ashura me había enseñado. Noté que el tipo en cuestión era bastante más fuerte que el resto. Además estaba alerta, en tensión. Me di cuenta que que iba extremadamente limpio , sobre todo teniendo en cuenta que el tono moreno de su piel resaltaba con el blanco de su camisa. Realmente no le pegaba nada el atuendo que portaba. Me volvió a mirar, esta vez algo más fijamente, pero volvió a bajar rápidamente su cabeza. Los pelos negros, lisos y anchos cayeron por encima de sus orejas al hacerlo. Los hombros eran anchos y parecía encorvado. Realmente podría medir casi medio metro más que yo mismo. Seguí mi camino hasta encontrarme a diez metros de él. - Oye, tú. ¿Podrías indicarme por donde está el puerto? Lo huelo, pero entre la gente y la comida no soy capaz de orientarme. Además, quiero un puesto como pescador. - No levantó la cabeza, aunque estoy seguro de que me había oído, pues escuchaba perfectamente los ronquidos que generaba al respirar. Menudo feo, maleducado y prepotente. Estiré la mano. Volvió a verme otra vez. Sabía que apuntaba hacia él, pero que estaba demasiado lejos para tocarlo. Aunque podría haber apuntado con la pistola, lo hice con la mano. Mi dedo meñique se levantó mientras el sujeto me miraba. Con frialdad, levanté el índice para dejar escapar de la punta del resto que estaban pegados, un rayo morado el cual impactó de lleno en la boca del asombrado... ser. acabé de acercarme al tipo, el cual apenas se movía. Entre la gente, la cual nos miraban de soslayo, nadie advirtió, o nadie pareció advertir que le daba un puñetazo en el estómago, mientras le decía al oído, con un tono profundo y tranquilo, con un volumen que cualquiera que estuviera cerca me podría haber escuchado - No me ignores, hijo de puta. - Acto seguido, sin que se pudiera apreciar que le había hecho nada al enorme tipo, caminé, esta vez más rápido que antes y salí de nuevo de aquella plaza.
![[Imagen: 6BbPnnH.png]](https://i.imgur.com/6BbPnnH.png)
