[Aventura T4 - Presente absoluto] En busca de una criatura legendaria
#17
Tras recibir toda la información pertinente del dúo de piñatas circenses que te estaba apoyando en esta empresa, decides acercarte al barco sigilosamente para llevar a cabo tu plan maestro: animar al perro longaniza a defenderse. Recorres una distancia de 180 metros en tu desplazamiento, tratando de mantener un perfil bajo a lo largo del camino. Te escondes entre la maleza y los árboles. Esperas cuando alguien va a pasar y continúas tu camino hasta el objetivo. Te sitúas a 20 metros de la embarcación, en medio de todo el bullicio piratesco, sin ser detectada como una intrusa. Tu estrategia es simple. Catapultas de una patada, aunque lo cierto es que no te hace falta, la carne que te regalaron los nómadas contra la espalda del contramaestre, que se encuentra en estos momentos a unos cinco metros de ti. La carne describe un levísimo arco en su trayectoria antes de impactar con fuerza contra su morena espalda, empujándole hacia delante por la potencia del impacto y tirándole al suelo. La carne rebota contra su cuerpo y cae en la arena a sus pies, justo al lado del capitán. —¡Pero qué demonios! —Jaime Halcón se levanta inmediatamente hecho una furia y se da la vuelta, látigo en ristre, sólo para encontrarse con un trozo de carne oloroso lleno de arena a sus espaldas. El capitán Juan Plata el Largo se gira hacia todos lados, alertado por el ataque. Como medida preventiva, alarga su mano derecha hacia la lanza que reposaba clavada a menos de un metro de él y la empuña con ambas manos, apuntándola a la dirección a la que mira según se va girando para buscar al culpable de todo esto. Los piratas han detenido su trabajo momentáneamente, mirando con una mezcla de curiosidad y miedo lo que acaba de suceder. Si por algún casual alguno de sus compañeros se acaba de rebelar, todos los pagarán caro. —¡Buscad a los culpables ahora mismo! —Los piratas se movilizaron inmediatamente para organizar un perímetro de búsqueda en las inmediaciones a espaldas del contramaestre.

Se abrieron cajas, se tumbaron barriles y se patearon arbustos, pero en ninguno de esos lugares pudieron encontrar rastro de Berry, que con su extrema agilidad se había escondido antes de que nadie pudiera siquiera percibirla. Todos, por su propio bien y de forma casi desesperada, buscaban a alguien que no perteneciera a la tripulación pirata con tal de que no se supusiera la posibilidad de un motín por parte de la tripulación. Paralelamente, mientras la búsqueda se sucedía, la carne especiada hacía su trabajo y expandía su potente olor por toda la playa. El viento se encargó de llevar este olor poco a poco hasta la cubierta del barco, donde el agotado y famélico perro longaniza pudo percibir su delicioso olor. —Rrrarrmmm —Un rugido semigutural se originó en su garganta y se propagó como el alquitrán por las inmediaciones del navío. Con un esfuerzo supernatural, el perro empezó a agitar sus patitas delanteras, pero lo que verdaderamente le estaba ayudando a moverse era la poderosa musculatura, similar a la de las serpientes, que poseía a lo largo de todo su cuerpo. Poco a poco, la cabeza del animal fue descendiendo hacia la cubierta. Su nariz emitía un estruendoso sonido de aspiración intermitente, evidenciando que el animal estaba buscando un rastro que acababa de encontrar. —¡Eh, el perro! ¡CAPITÁN EL PERRO! —Pero el movimiento no había pasado desapercibido para nadie. La bestia es, sencillamente, demasiado grande como para que pase desapercibida. Al tiempo que la alerta se daba, el mástil central del navío cedió finalmente ante este último movimiento del cánido y se resquebrajó en la base del palo, propiciando su derrumbe. El cuerpo del perro cayó con él, haciéndose algo de daño, pero esto le proporcionó libertad para moverse y sacar la cabeza de la embarcación, buscando la carne con desesperación. —¡Jaime, encárgate de la bestia! ¡Vosotros, encontrad al culpable o esta noche pasaré por la quilla a tres de vosotros aleatoriamente! —Esta vez era el capitán el que hablaba, con una voz rasgada que bien pudiera indicar una afonía crónica. Jaime Halcón se lanzó hacia el perro longaniza y lanzó un potente latigazo en su dirección, impactando en una caja cercana. El restallido partió la caja por la mitad y provocó un sonido que hizo que la bestia se replegase y se echase hacia atrás. Se movía con dificultades, como si las fuerzas le faltasen por todas partes. Lo que una vez debió de ser un animal prodigioso, capaz de pelear y de defenderse, ahora mismo era una pobre alimaña al borde del colapso.

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RE: [Aventura T4 - Presente absoluto] En busca de una criatura legendaria - por Max D. Bambú - 24-08-2025, 08:52 PM

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