26-08-2025, 06:08 PM
La seguridad convierte a los más poderosos en presas.
Aunque Ugubugu había superado con creces a sus dos rivales, había algo que no entraba en sus planes. El había visto como absorbía la bolsa de felpa que ahora quedaba en el suelo de nuevo, pero no sabía con claridad que era aquel poder que estaba usando. Es cierto, que las frutas del diablo eran un conocimiento común entre los soldados y él, en su calidad de contramaestre, comprendía que había diferentes tipos y que Cao bien podía ser de uno de ellas, pero aún así, no se preocupó lo más mínimo de que eso pasase.
El barro, que antes había sido su aliado lo envolvió como una crisálida hasta que... Cuando estuvo cubriendo la totalidad del cuerpo del gyojing se lo trago como si no hubiera sido posible que ugubugu existiera.
Han, quién se encontraba de frente al marine, pudo ver como este intentaba zafarse de los horrendos poderes de su compañero, pero que no era capaz de esquivar la trampa mortal en la que se había visto envuelto.
- Señor Fuguwu - Don - fue lo último que alcanzó a decir antes de que fuera completamente tragado por los curiosos poderes del Hombre pantano, mientras que con su mano intentaba agarrar a Han, lo cual le fue imposible.
Dentro de Cao, Ugubugu sintió la oscuridad. No comprendió lo que pasaba, para él aquello ero lo más parecido a la muerte que había sentido, por mucho que simplemente se estuviera ahogando y agonizando lentamente...
Pero lo que más le dolía no era la presión del barro destruyendo sus huesos, ni siquiera la presión de sus pulmones que solo podían tragar litros y litros de barro... Lo que más le dolía era que no había sido lo suficientemente fuerte como para conocer a su héroe Fuguwu y no había sido lo suficientemente capaz como para recuperar el dinero robado. La frustración le inundó al igual que sus pulmones se inundaban de barro con cada inhalación.
Allí, dentro de la oscuridad que le había tragado, solo y sin nadie que lo acompañase, el gyojing recordó por todo lo que había luchado. Había sido un ser justo, solo buscaba hacer el bien como él sabía, solo había sido con los demás como a él le habría gustado que los demás le tratasen. Ese dinero no era de esos hombres, por mucho que lo quisieran usar para dárselo a los pobres esa no era la manera en la que se hacían las cosas. Apretó con fuerza sus nudillos y sintió como una débil lágrima caía de sus ojos... Le había fallado, había fallado a su héroe y había fallado a su raza, sin él las tropas gyojing de la marina volvían a decrecer, el racismo seguiría aumentando.
Cao y Han no lo sabía, pero el egoísmo que acababan de demostrar retrasaban y penalizaban todos los avances que Ugubugu había conseguido en su base, ya no sería capaz de seguir mejorando la imagen de los gyojin, ya no podría seguir ayudando a su héroe Fuguwu en el cometido por un mundo mejor para sus hermanos y todo... Todo por el simple hecho de que 2 hombres habían decidido que el dinero de otro, el dinero que otro había ganado, debía ser repartido con los que no habían colaborado de ninguna manera en el esfuerzo con el que él dinero había sido conseguido. Todo... Por puro egoísmo.
Y con todo eso en su mente, Ugubugu quién había seguido la inspiración del océano, quién había encontrado el coraje que le faltaba en Fuguwu se enfrentó a sus últimos momentos en la oscuridad y la soledad que el interior de Cao le proporcionaba.
Aunque Ugubugu había superado con creces a sus dos rivales, había algo que no entraba en sus planes. El había visto como absorbía la bolsa de felpa que ahora quedaba en el suelo de nuevo, pero no sabía con claridad que era aquel poder que estaba usando. Es cierto, que las frutas del diablo eran un conocimiento común entre los soldados y él, en su calidad de contramaestre, comprendía que había diferentes tipos y que Cao bien podía ser de uno de ellas, pero aún así, no se preocupó lo más mínimo de que eso pasase.
El barro, que antes había sido su aliado lo envolvió como una crisálida hasta que... Cuando estuvo cubriendo la totalidad del cuerpo del gyojing se lo trago como si no hubiera sido posible que ugubugu existiera.
Han, quién se encontraba de frente al marine, pudo ver como este intentaba zafarse de los horrendos poderes de su compañero, pero que no era capaz de esquivar la trampa mortal en la que se había visto envuelto.
- Señor Fuguwu - Don - fue lo último que alcanzó a decir antes de que fuera completamente tragado por los curiosos poderes del Hombre pantano, mientras que con su mano intentaba agarrar a Han, lo cual le fue imposible.
Dentro de Cao, Ugubugu sintió la oscuridad. No comprendió lo que pasaba, para él aquello ero lo más parecido a la muerte que había sentido, por mucho que simplemente se estuviera ahogando y agonizando lentamente...
Pero lo que más le dolía no era la presión del barro destruyendo sus huesos, ni siquiera la presión de sus pulmones que solo podían tragar litros y litros de barro... Lo que más le dolía era que no había sido lo suficientemente fuerte como para conocer a su héroe Fuguwu y no había sido lo suficientemente capaz como para recuperar el dinero robado. La frustración le inundó al igual que sus pulmones se inundaban de barro con cada inhalación.
Allí, dentro de la oscuridad que le había tragado, solo y sin nadie que lo acompañase, el gyojing recordó por todo lo que había luchado. Había sido un ser justo, solo buscaba hacer el bien como él sabía, solo había sido con los demás como a él le habría gustado que los demás le tratasen. Ese dinero no era de esos hombres, por mucho que lo quisieran usar para dárselo a los pobres esa no era la manera en la que se hacían las cosas. Apretó con fuerza sus nudillos y sintió como una débil lágrima caía de sus ojos... Le había fallado, había fallado a su héroe y había fallado a su raza, sin él las tropas gyojing de la marina volvían a decrecer, el racismo seguiría aumentando.
Cao y Han no lo sabía, pero el egoísmo que acababan de demostrar retrasaban y penalizaban todos los avances que Ugubugu había conseguido en su base, ya no sería capaz de seguir mejorando la imagen de los gyojin, ya no podría seguir ayudando a su héroe Fuguwu en el cometido por un mundo mejor para sus hermanos y todo... Todo por el simple hecho de que 2 hombres habían decidido que el dinero de otro, el dinero que otro había ganado, debía ser repartido con los que no habían colaborado de ninguna manera en el esfuerzo con el que él dinero había sido conseguido. Todo... Por puro egoísmo.
Y con todo eso en su mente, Ugubugu quién había seguido la inspiración del océano, quién había encontrado el coraje que le faltaba en Fuguwu se enfrentó a sus últimos momentos en la oscuridad y la soledad que el interior de Cao le proporcionaba.
información de la aventura
![[Imagen: 51pnN8x.png]](https://imgur.com/51pnN8x.png)

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