27-08-2025, 06:37 AM
No veía demasiado bien, entre el lagrimeo del tabique roto y la conmoción del golpe previo no me permitía ver con claridad, pero, aún así, mis oídos funcionaban a la perfección. Pude escuchar sus agónicos sonidos, como chapoteaba en el fango para huir sin lograrlo, como pedía perdón a alguien. No mentiré, fue duro, muy duro, escucharlo, pero no era un niño desvalido, había vivido en la calle desde crío, no iba a arrugarme por eso, además, ahora tenía cosas de las que preocuparme.
Cuando dejé de escuchar al agente y escuché un gráfico "GLUP" relajé mi postura y me tambaleé por el dolor y el golpe, me llevé las manos a la nariz y sentí como chocaba la bolsa de oro sobre mi torso y cayendo al suelo después. -Jolín, que daño...- Di un torpe paso hacia donde había caído la bolsa y me agaché con dificultad para agarrarla y mirar el interior como Cao me había pedido. .-Y todo por qué, ¿por vil metal?.- Agarré la bolsa con una mano y con la otra me sostenía la nariz, menudo testarazo me dio ese tipo, tenía una fuerza comparable con un elefante. Abrí la bolsa y conté la cantidad que había dentro. -Hay XXXX berries. Espero que, al menos, haya valido la pena.-
Cao comentaba que no podría soltar al marine, pues si seguía consciente nuestros destinos serían aciagos, puede incluso que llegase a matarnos, era innegable la gravedad del asunto. Quedé callado un segundo para analizar la información que me dio mi acompañante ¿Realmente iba a tolerarlo? Terminé encogiendo los hombros mientras intentaba mirarlo a la cara y guardaba la bolsa de oro.-Yo no soy quien para juzgar tus actos Cao. En aquella fiesta prometí seguir tu camino para ver a donde nos llevaba y cumpliré mi promesa hasta que no pueda caminar.- Me acerqué hacia Cao, tambaleándome, dando pasos en falso y siguiendo un rumbo mas largo que la línea recta y sacaba un pequeño botiquín que había comprado en el puesto de antes, sabía que me haría falta.
Me puse una cura rápida en la nariz y tomé una pastilla para bajar la inflamación y un poco el dolor de cabeza. -Vayámonos, no me gustaría estar aquí cuando vengan a buscar a esa mala bestia.- Miré el suelo, observando el claro rastro que habíamos dejado. -Oye, Cao ¿Podrías ocultar nuestro rastro borrando todo con tu fango?- La pregunta tenía un motivo obvio, si este era el primero que venía y ya me había dejado la cara como un cuadro incomprensible, no quería imaginarme como sería el segundo o el tercero que viniera.
Cuando dejé de escuchar al agente y escuché un gráfico "GLUP" relajé mi postura y me tambaleé por el dolor y el golpe, me llevé las manos a la nariz y sentí como chocaba la bolsa de oro sobre mi torso y cayendo al suelo después. -Jolín, que daño...- Di un torpe paso hacia donde había caído la bolsa y me agaché con dificultad para agarrarla y mirar el interior como Cao me había pedido. .-Y todo por qué, ¿por vil metal?.- Agarré la bolsa con una mano y con la otra me sostenía la nariz, menudo testarazo me dio ese tipo, tenía una fuerza comparable con un elefante. Abrí la bolsa y conté la cantidad que había dentro. -Hay XXXX berries. Espero que, al menos, haya valido la pena.-
Cao comentaba que no podría soltar al marine, pues si seguía consciente nuestros destinos serían aciagos, puede incluso que llegase a matarnos, era innegable la gravedad del asunto. Quedé callado un segundo para analizar la información que me dio mi acompañante ¿Realmente iba a tolerarlo? Terminé encogiendo los hombros mientras intentaba mirarlo a la cara y guardaba la bolsa de oro.-Yo no soy quien para juzgar tus actos Cao. En aquella fiesta prometí seguir tu camino para ver a donde nos llevaba y cumpliré mi promesa hasta que no pueda caminar.- Me acerqué hacia Cao, tambaleándome, dando pasos en falso y siguiendo un rumbo mas largo que la línea recta y sacaba un pequeño botiquín que había comprado en el puesto de antes, sabía que me haría falta.
Me puse una cura rápida en la nariz y tomé una pastilla para bajar la inflamación y un poco el dolor de cabeza. -Vayámonos, no me gustaría estar aquí cuando vengan a buscar a esa mala bestia.- Miré el suelo, observando el claro rastro que habíamos dejado. -Oye, Cao ¿Podrías ocultar nuestro rastro borrando todo con tu fango?- La pregunta tenía un motivo obvio, si este era el primero que venía y ya me había dejado la cara como un cuadro incomprensible, no quería imaginarme como sería el segundo o el tercero que viniera.
resumen
