28-08-2025, 06:18 AM
Ese hombre no solo era guapo, su rostro ,la marca de su frente, decía mas cosas de las que él mismo creía, aunque sus expresiones... Eso era un enigma que tendría que desvelar por mi propia cuenta. su monólogo fue limitado y misterioso, como si en su mente tuviera una conversación con su yo interior y solo exteriorizara algunos fragmentos, pero sea como fuere, parecía que su amabilidad era grande.
Tras unos segundos meditándolo me ofreció asiento y me retó a comer mas que él, incluso había un premio si lograba ganarle. Además no parecía que quisiera nada de mi si me vencía "Jejejeje... me tocó el premio gordo" Me senté en el lugar que me ofreció y acerqué la silla a la mesa para estar en posición de comensal.-Vaya, que magnánimo por su parte, señor.- Incliné mi cabeza en señal de gratitud y respeto, no quería ser un mal educado con una persona que me invitaba a cenar. Volví a atar la flauta en mi cinturón y me froté las manos al ver llegar el camarero, no pude ocultar mi sonrisa de satisfacción ante tal situación. -Empecemos por algo suave, un buen tazón de ramen de miso.- Tras ordenar la comanda miré de nuevo a mi benefactor, lo sonreí de forma amistosa y algo aniñada y observé su rostro por unos segundos antes de empezar a hablar, sus expresiones podían decirme algo mas de como era realmente. -Dígame su nombre por favor, necesito saber el nombre del hombre que hoy me salvó del calvario del hambre.- Procuré sonar agradecido y pacífico, no quería ofenderlo, y también podía comprender que quisiera pasar la velada en silencio, aunque eso solo la haría mas aburrida.
Mientras llegaba la comanda observé el poco movimiento que había en el lugar y comencé a recordar como era realmente ese lugar cuando era un niño y el negocio prosperaba. No pude evitar cierto aire de tristeza y melancolía en mi rostro y mi gesto corporal, echándome sobre el respaldo de la silla con derrotismo. -¿Sabes? hace años este sitio era muy visitado, todos querían comer aquí.- Quizás recordar viejos tiempos hacia que el tipo soltara la lengua, o tal vez no, la verdad es que no necesitaba voz ajena para llenar el silencio con charlatanería, me bastaba muy bien solo.
Tras unos segundos meditándolo me ofreció asiento y me retó a comer mas que él, incluso había un premio si lograba ganarle. Además no parecía que quisiera nada de mi si me vencía "Jejejeje... me tocó el premio gordo" Me senté en el lugar que me ofreció y acerqué la silla a la mesa para estar en posición de comensal.-Vaya, que magnánimo por su parte, señor.- Incliné mi cabeza en señal de gratitud y respeto, no quería ser un mal educado con una persona que me invitaba a cenar. Volví a atar la flauta en mi cinturón y me froté las manos al ver llegar el camarero, no pude ocultar mi sonrisa de satisfacción ante tal situación. -Empecemos por algo suave, un buen tazón de ramen de miso.- Tras ordenar la comanda miré de nuevo a mi benefactor, lo sonreí de forma amistosa y algo aniñada y observé su rostro por unos segundos antes de empezar a hablar, sus expresiones podían decirme algo mas de como era realmente. -Dígame su nombre por favor, necesito saber el nombre del hombre que hoy me salvó del calvario del hambre.- Procuré sonar agradecido y pacífico, no quería ofenderlo, y también podía comprender que quisiera pasar la velada en silencio, aunque eso solo la haría mas aburrida.
Mientras llegaba la comanda observé el poco movimiento que había en el lugar y comencé a recordar como era realmente ese lugar cuando era un niño y el negocio prosperaba. No pude evitar cierto aire de tristeza y melancolía en mi rostro y mi gesto corporal, echándome sobre el respaldo de la silla con derrotismo. -¿Sabes? hace años este sitio era muy visitado, todos querían comer aquí.- Quizás recordar viejos tiempos hacia que el tipo soltara la lengua, o tal vez no, la verdad es que no necesitaba voz ajena para llenar el silencio con charlatanería, me bastaba muy bien solo.
