28-08-2025, 08:27 PM
El pequeño mink a pesar de su estatura y su desdén, hizo una pequeña reverencia para presentarse y advertirnos de los posibles peligros que nos podíamos encontrar en el camino hacia Nitobo. Primeramente, hizo hincapié en los habitantes de Foodvalten. Según su información era gente que ya vivía allí y que a base de billetes termino comprándoles como si fueran mercenarios, lo que me dio por pensar que aparte de que Nitobo los pagara tenía que haber alguien detrás manejándolos y dándoles educación marcial para que fueran parte activa del ejército. A priori eran gente pacífica totalmente preparada para defenderse de invasiones. - Está claro que nosotros somos el lobo y ellos nuestra presa... - Así que irán con todo... - Dije mientras comentaba el pequeño mink el número aproximado del ejército terrestre.
A continuación el mink dejo caer la siguiente información crucial, la señorita Reh Wansoh, tenemos a uno de los caballeros del mar como rival, una Shicibukai al servicio del gobierno mundial, se supone que estos tienen libre albedrío para poder realizar cualquiera de sus acciones, ya que a costa de sus servicios actualmente tienen congelada su recompensa o eso nos comentaron en la base del G-1. De hecho, ahora que lo recuerdo apenas nos dieron información de los Shichibukai más allá de los nombres.... - Oye... ¿Alguno recuerda haber visto su recompensa en el periódico? - Pregunte de forma directa a Viktor, ya que bueno, al final era el otro de los tres que más caso hacía las noticias globales. Todo esto me llevo a preguntarme que nos podría pasar si por casualidad un Shichibukai desaparecía del mapa. Tendríamos esa carta blanca conseguida en cierta manera por la marina, o nos pondría en el disparador todo aquello. Volví en sí cuando el pequeño mapache se dirigió a mí. El pequeño mink nos dio una valiosa información acerca de un túnel que le permitiría salir y entrar de la isla sin ser visto, una ruta de escape que podría estar en su despacho o en su habitación. Es imperativo inutilizar ese túnel o esa red de túneles y apuesto que esa entrada tendrá que estar oculta a través de mecanismos complejos. - La parte de la ruta de escape me encargo yo. - Dije afirmando con la cabeza, mientras me recolocaba el pelo.
Tras terminar las conversaciones nos dirigimos hacia la casa del mink, pudimos disfrutar de las vistas y de la geografía de la isla que cada vez se iba imponiendo más hacia arriba. - Menos mal que los entrenamientos que he hecho en estos años han valido para que ahora esto no me canse tanto como antes. - Pensé, mientras seguía al dúo y al mink más o menos a unos pasos por detrás. De vez en cuando ponía el oído sobre el mapache y sus vivencias pasadas cuando era un trabajador más al servicio de Nitobo, pero es que no callaba, era una barbaridad, solo habla baba de lo bueno que era y lo mucho que le había hecho ganar dinero. Mis pensamientos intrusivos me hacían imaginar un sin fin de posibilidades, siendo la más divertida la de convertirle en canica y jugar con Lustig a tirársela y que me la trajera, que, por cierto, no se separaba del mink.
Alrededor de media hora más tarde, Viktor empezó a percibir diferentes presencias, las cuales nos empezó a detallar en profundidad. Tres escuadrones preparados para la batalla nos iban a hacer frente. Ahora bien, la información iba llegando a medida que íbamos avanzando y cada vez me perturbaba más... - No puede ser que esté usando a niños..... Esta batalla no va con ellos... - No puedo... - Mi cara era un poema a medida que comentaba cuantas personas había en cada uno de los escuadrones. - Chicos, no sé si os lo he dicho, pero mi ética y mi moralidad por muy cazarrecompensas que sea es que no voy a atacar a niños ni ancianos. - No podemos acabar con la totalidad de un pueblo por un tirano montado en los berries. - Comenté apretando los puños y los dientes.
Una vez llegados al punto de inflexión, tome una posición defensiva con las manos cerca de mis útiles en la gabardina por si era necesario actuar. Tomás hizo una reflexión con cierta retórica que en otra ocasión hubiera contestado, pero sinceramente lo que más me importaba en este enfrentamiento, era poder tratar a los heridos, podría pensar en estrategias, pero sé que Sohem va a ir con todo y le va a dar igual si son niños, ancianos, perros o moribundos...
A continuación el mink dejo caer la siguiente información crucial, la señorita Reh Wansoh, tenemos a uno de los caballeros del mar como rival, una Shicibukai al servicio del gobierno mundial, se supone que estos tienen libre albedrío para poder realizar cualquiera de sus acciones, ya que a costa de sus servicios actualmente tienen congelada su recompensa o eso nos comentaron en la base del G-1. De hecho, ahora que lo recuerdo apenas nos dieron información de los Shichibukai más allá de los nombres.... - Oye... ¿Alguno recuerda haber visto su recompensa en el periódico? - Pregunte de forma directa a Viktor, ya que bueno, al final era el otro de los tres que más caso hacía las noticias globales. Todo esto me llevo a preguntarme que nos podría pasar si por casualidad un Shichibukai desaparecía del mapa. Tendríamos esa carta blanca conseguida en cierta manera por la marina, o nos pondría en el disparador todo aquello. Volví en sí cuando el pequeño mapache se dirigió a mí. El pequeño mink nos dio una valiosa información acerca de un túnel que le permitiría salir y entrar de la isla sin ser visto, una ruta de escape que podría estar en su despacho o en su habitación. Es imperativo inutilizar ese túnel o esa red de túneles y apuesto que esa entrada tendrá que estar oculta a través de mecanismos complejos. - La parte de la ruta de escape me encargo yo. - Dije afirmando con la cabeza, mientras me recolocaba el pelo.
Tras terminar las conversaciones nos dirigimos hacia la casa del mink, pudimos disfrutar de las vistas y de la geografía de la isla que cada vez se iba imponiendo más hacia arriba. - Menos mal que los entrenamientos que he hecho en estos años han valido para que ahora esto no me canse tanto como antes. - Pensé, mientras seguía al dúo y al mink más o menos a unos pasos por detrás. De vez en cuando ponía el oído sobre el mapache y sus vivencias pasadas cuando era un trabajador más al servicio de Nitobo, pero es que no callaba, era una barbaridad, solo habla baba de lo bueno que era y lo mucho que le había hecho ganar dinero. Mis pensamientos intrusivos me hacían imaginar un sin fin de posibilidades, siendo la más divertida la de convertirle en canica y jugar con Lustig a tirársela y que me la trajera, que, por cierto, no se separaba del mink.
Alrededor de media hora más tarde, Viktor empezó a percibir diferentes presencias, las cuales nos empezó a detallar en profundidad. Tres escuadrones preparados para la batalla nos iban a hacer frente. Ahora bien, la información iba llegando a medida que íbamos avanzando y cada vez me perturbaba más... - No puede ser que esté usando a niños..... Esta batalla no va con ellos... - No puedo... - Mi cara era un poema a medida que comentaba cuantas personas había en cada uno de los escuadrones. - Chicos, no sé si os lo he dicho, pero mi ética y mi moralidad por muy cazarrecompensas que sea es que no voy a atacar a niños ni ancianos. - No podemos acabar con la totalidad de un pueblo por un tirano montado en los berries. - Comenté apretando los puños y los dientes.
Una vez llegados al punto de inflexión, tome una posición defensiva con las manos cerca de mis útiles en la gabardina por si era necesario actuar. Tomás hizo una reflexión con cierta retórica que en otra ocasión hubiera contestado, pero sinceramente lo que más me importaba en este enfrentamiento, era poder tratar a los heridos, podría pensar en estrategias, pero sé que Sohem va a ir con todo y le va a dar igual si son niños, ancianos, perros o moribundos...
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