28-08-2025, 08:50 PM
OST
Los forajidos parecían contentos, casi aliviados podríamos decir ante la perspectiva que los revolucionarios se hiciesen cargo del punto crítico del plan, el arsenal. No le dieron muchos detalles, lamentablemente del terreno en el que tendrían que actuar, así que, como venía siendo habitual, tendrían que improvisar algo. Había aprendido durante su estancia en la isla Gyojin, y porque su nuevo rango exigía que tuviese algo de planificación, a desarrollar estrategias en multitud de circunstancias, como aquella que tenían una información algo pobre del terreno que tenían que asaltar. Los detalles marcaban la diferencia, pero Kisuke a fin de cuentas, se había convertido sin quererlo en un superviviente. Había enfrentado multitud de problemas desde que saliese de Ballywood, por lo que enfrentarse a adversidades inesperadas no le resultaba algo desconocido. Ciertamente confiaba en su capacidad de improvisación y en su juicio a la hora de tomar decisiones, puesto que eso había hecho la diferencia en muchas ocasiones. La experiencia es un grado, y eso se notaba. Rápidamente, mientras Rob les explicaba vagamente como era la zona del arsenal, tuvo una idea viendo las capacidades de sus compañeros, y jugando con el factor sorpresa, podrían tomar buena ventaja al inicio de la escaramuza. Después, hablarían sus habilidades como guerreros del Ejército Revolucionario. Cuando el forajido terminó sus explicaciones, Kisuke se dirigió a sus compañeros.
-Bien con la información de la que disponemos, lo mejor será que a unos doscientos metros del arsenal, usemos nuestras habilidades de usuarios. Al llegar a la puerta, Beto saldrá para hacer de señuelo con los guardias de las puertas y la posible muralla, y tanto Panda como yo nos colaremos dentro, el bajo tierra, y yo con mi forma de hollín. Decíais que alguien conoce su punto débil y que tiene miedo, ¿a qué os referís?¿Tiene más información que pueda sernos útil?
Dio un par de caladas más sopesando la situación. Si podían conseguir un poco más de información y averiguar un punto flaco en las defensas del arsenal, sería clave para tomar aquel baluarte de la manera más eficiente y rápida. Había que intentarlo, al fin y al cabo. Rob también había mencionado atacar al alba, y Kisuke frunció el ceño observando el mapa. Aquello podría ser bueno para ellos.
-La hora me parece adecuada, puede suponer una desventaja para los tiradores de la guarnición si asaltamos desde el este, teniendo en cuenta que está situado en el oeste de la ciudad. Así que llegaremos desde ahí. Hay que tomar toda la ventaja que nos sea posible para suplir nuestra inferioridad numérica.
Por último, Rob mencionó una vez más al tal Jamonada, y soltó algo que le pareció clave a Kisuke para afrontar el enfrentamiento a futuro. Resulta que aquel tipo era lancero, manejaba la lanza. Aquello era malo, puesto que su alcance era mayor que el de Panda y él mismo, así que tendrían que ser cuidadosos y jugar bien con las distancias en ese enfrentamiento. Aquello le hizo hervir la sangre al recordar por un instante a Oxxy y se llevó instintivamente a la empuñadura de su querida y recién recuperada Yamigiri.
"Pronto... pronto volveremos a bailar juntos en el campo de batalla..."
Tras la reunión, Rob los llevó para presentarles ante la gente que estaba allí refugiada. Kisuke podía ver rostros incrédulos, algunos de esperanza, otros de admiración, pero, ante todo, el antiguo pescador podía leer en las auras de todos ellos, el sufrimiento que habían padecido en todo aquel tiempo y como habían necesitado que alguien como ellos apareciese para darles una oportunidad, solo eso anhelaban, lo sabía muy bien porque lo había visto en muchos otros sitios oprimidos por gobernantes déspotas. Kisuke escuchó las palabras de Rob y sintió una punzada de rabia al sentir que aquella gente les necesitaba desde hacía mucho tiempo, y ellos habían tardado, quizá demasiado. Escuchó taciturno a Rob y vio como las trillizas se le llevaban a descansar a su cabaña y el sobrino de este se acercaba a ellos para comunicarles que las pertenencias de Oxxy estaban a resguardo y estaba listo todo para su funeral. También les comentó que podían coger cualquier cosa que necesitasen de su "armería" o de sus suministros.
Antes de llevar a cabo el funeral, el antiguo pescador se fijó en el largo bastón de dos metros que había allí. Se le había ocurrido una idea así que lo tomó y se lo cruzó en la espalda. También tomó un par de tiras de carne seca (aperitivos) que podrían serle útil si la misión se alargaba en exceso para recuperar un poco y un paquete de vendas. No había usado nunca algo así, pero quizá le sería útil teniendo en cuenta que su enemigo más problemático usaba una lanza. Sería buena idea tener alternativas, aunque aún no había cobrado forma la idea que tenía en su cabeza.
Después de cenar, se encaminaron a la zona donde se llevarían a cabo las exequias de Oxxy Coon, Capitán del Ejército Revolucionario. Como su superior y compañero de escuadrón, Kisuke tomó una antorcha y se encaminó a la pira, prendiéndola en los cuatro puntos cardinales, y lanzando luego la tea al centro, como símbolo de los cuatro Blues y el Grand Line que tenían que liberar. Como miembro del Ejército del West Blue, su cabeza estaba orientada al oeste, puesto que allí es a donde debía regresar su alma, para velar por los revolucionarios que allí seguían combatiendo el opresivo sistema con acciones que iban desde sabotear a comerciantes corruptos a derrocar reinos, todo esfuerzo suma.
Mientras veía como las llamas se extendían por toda la pira un par de lágrimas rodaron por sus mejillas, aunque su rostro seguía impertérrito, pero los sentimientos de culpabilidad y de arrepentimiento se acumulaban en su pecho. Y entonces, como si desde el más allá le empujasen junto al crepitar de las llamas y lo que había estado viendo, no solo en aquella isla, si no en todas las que había visitado durante su viaje, algo estaba despertando en el interior de Kisuke, alzó el puño y se giró a la multitud que estaba allí presentando sus respetos a su compañero caído, que estaba siendo consumido por las llamas a su espalda, y por primera vez sintió que podía pasar la llama de la revolución que ardía en él a otras personas, y su cargo requería que aprendiese a hacer esas cosas.
-Gentes de Mogaro, lo primero que quiero decir es pediros disculpas por no haber sido conscientes antes de lo que aquí ocurría y haber hecho vuestro sufrimiento menor. Estoy seguro que todos habéis perdido mucho en este tiempo en el que no hemos venido, así que lo primero de todo es pediros perdón en nombre del Ejército Revolucionario.
Hizo una pequeña pausa antes de continuar.
-Ahora estamos aquí, y lucharemos a vuestro lado, sangraremos con vosotros y recuperaremos la libertad que os ha sido arrebatada, porque haremos de esta isla un ejemplo a seguir de lo que quiere hacer el Ejército Revolucionario, un lugar liberado, igualitario y donde todas las personas tengan una vida mejor y ante todo, digna.
Por último, había una cosa que le preocupaba y es que pensasen que esto era una conquista, así que quiso dejar algo claro.
-Y tened una cosa clara... No estamos aquí para quitar a un tirano y poner a otro. Vosotros seréis los que elijáis quien queréis que sea vuestro dirigente, así debe ser, la soberanía es del pueblo y vosotros seréis los encargados de decidir quien será quien os guíe en el futuro. La llama de la revolución no quema a quienes añoran la libertad porque viven oprimidos así que ¡alzaos!¡Alzaos y recuperad lo que es vuestro!¡Salud y revolución!
No estaba acostumbrado a dirigirse a tanta gente a la vez así que quizá solo había hecho una estupidez, quizá había hecho el ridículo, pero su fama, su rango y su responsabilidad para con sus compañeros y para con la gente que quería proteger y liberar, requerían de cosas de ese estilo.
-Bien con la información de la que disponemos, lo mejor será que a unos doscientos metros del arsenal, usemos nuestras habilidades de usuarios. Al llegar a la puerta, Beto saldrá para hacer de señuelo con los guardias de las puertas y la posible muralla, y tanto Panda como yo nos colaremos dentro, el bajo tierra, y yo con mi forma de hollín. Decíais que alguien conoce su punto débil y que tiene miedo, ¿a qué os referís?¿Tiene más información que pueda sernos útil?
Dio un par de caladas más sopesando la situación. Si podían conseguir un poco más de información y averiguar un punto flaco en las defensas del arsenal, sería clave para tomar aquel baluarte de la manera más eficiente y rápida. Había que intentarlo, al fin y al cabo. Rob también había mencionado atacar al alba, y Kisuke frunció el ceño observando el mapa. Aquello podría ser bueno para ellos.
-La hora me parece adecuada, puede suponer una desventaja para los tiradores de la guarnición si asaltamos desde el este, teniendo en cuenta que está situado en el oeste de la ciudad. Así que llegaremos desde ahí. Hay que tomar toda la ventaja que nos sea posible para suplir nuestra inferioridad numérica.
Por último, Rob mencionó una vez más al tal Jamonada, y soltó algo que le pareció clave a Kisuke para afrontar el enfrentamiento a futuro. Resulta que aquel tipo era lancero, manejaba la lanza. Aquello era malo, puesto que su alcance era mayor que el de Panda y él mismo, así que tendrían que ser cuidadosos y jugar bien con las distancias en ese enfrentamiento. Aquello le hizo hervir la sangre al recordar por un instante a Oxxy y se llevó instintivamente a la empuñadura de su querida y recién recuperada Yamigiri.
"Pronto... pronto volveremos a bailar juntos en el campo de batalla..."
Tras la reunión, Rob los llevó para presentarles ante la gente que estaba allí refugiada. Kisuke podía ver rostros incrédulos, algunos de esperanza, otros de admiración, pero, ante todo, el antiguo pescador podía leer en las auras de todos ellos, el sufrimiento que habían padecido en todo aquel tiempo y como habían necesitado que alguien como ellos apareciese para darles una oportunidad, solo eso anhelaban, lo sabía muy bien porque lo había visto en muchos otros sitios oprimidos por gobernantes déspotas. Kisuke escuchó las palabras de Rob y sintió una punzada de rabia al sentir que aquella gente les necesitaba desde hacía mucho tiempo, y ellos habían tardado, quizá demasiado. Escuchó taciturno a Rob y vio como las trillizas se le llevaban a descansar a su cabaña y el sobrino de este se acercaba a ellos para comunicarles que las pertenencias de Oxxy estaban a resguardo y estaba listo todo para su funeral. También les comentó que podían coger cualquier cosa que necesitasen de su "armería" o de sus suministros.
Antes de llevar a cabo el funeral, el antiguo pescador se fijó en el largo bastón de dos metros que había allí. Se le había ocurrido una idea así que lo tomó y se lo cruzó en la espalda. También tomó un par de tiras de carne seca (aperitivos) que podrían serle útil si la misión se alargaba en exceso para recuperar un poco y un paquete de vendas. No había usado nunca algo así, pero quizá le sería útil teniendo en cuenta que su enemigo más problemático usaba una lanza. Sería buena idea tener alternativas, aunque aún no había cobrado forma la idea que tenía en su cabeza.
Después de cenar, se encaminaron a la zona donde se llevarían a cabo las exequias de Oxxy Coon, Capitán del Ejército Revolucionario. Como su superior y compañero de escuadrón, Kisuke tomó una antorcha y se encaminó a la pira, prendiéndola en los cuatro puntos cardinales, y lanzando luego la tea al centro, como símbolo de los cuatro Blues y el Grand Line que tenían que liberar. Como miembro del Ejército del West Blue, su cabeza estaba orientada al oeste, puesto que allí es a donde debía regresar su alma, para velar por los revolucionarios que allí seguían combatiendo el opresivo sistema con acciones que iban desde sabotear a comerciantes corruptos a derrocar reinos, todo esfuerzo suma.
Mientras veía como las llamas se extendían por toda la pira un par de lágrimas rodaron por sus mejillas, aunque su rostro seguía impertérrito, pero los sentimientos de culpabilidad y de arrepentimiento se acumulaban en su pecho. Y entonces, como si desde el más allá le empujasen junto al crepitar de las llamas y lo que había estado viendo, no solo en aquella isla, si no en todas las que había visitado durante su viaje, algo estaba despertando en el interior de Kisuke, alzó el puño y se giró a la multitud que estaba allí presentando sus respetos a su compañero caído, que estaba siendo consumido por las llamas a su espalda, y por primera vez sintió que podía pasar la llama de la revolución que ardía en él a otras personas, y su cargo requería que aprendiese a hacer esas cosas.
-Gentes de Mogaro, lo primero que quiero decir es pediros disculpas por no haber sido conscientes antes de lo que aquí ocurría y haber hecho vuestro sufrimiento menor. Estoy seguro que todos habéis perdido mucho en este tiempo en el que no hemos venido, así que lo primero de todo es pediros perdón en nombre del Ejército Revolucionario.
Hizo una pequeña pausa antes de continuar.
-Ahora estamos aquí, y lucharemos a vuestro lado, sangraremos con vosotros y recuperaremos la libertad que os ha sido arrebatada, porque haremos de esta isla un ejemplo a seguir de lo que quiere hacer el Ejército Revolucionario, un lugar liberado, igualitario y donde todas las personas tengan una vida mejor y ante todo, digna.
Por último, había una cosa que le preocupaba y es que pensasen que esto era una conquista, así que quiso dejar algo claro.
-Y tened una cosa clara... No estamos aquí para quitar a un tirano y poner a otro. Vosotros seréis los que elijáis quien queréis que sea vuestro dirigente, así debe ser, la soberanía es del pueblo y vosotros seréis los encargados de decidir quien será quien os guíe en el futuro. La llama de la revolución no quema a quienes añoran la libertad porque viven oprimidos así que ¡alzaos!¡Alzaos y recuperad lo que es vuestro!¡Salud y revolución!
No estaba acostumbrado a dirigirse a tanta gente a la vez así que quizá solo había hecho una estupidez, quizá había hecho el ridículo, pero su fama, su rango y su responsabilidad para con sus compañeros y para con la gente que quería proteger y liberar, requerían de cosas de ese estilo.
datos
