[Pasado] Conversación con mi yo pasado
#6
Sentí la mano de Yojimbo posarse con firmeza sobre mi cabeza, un gesto pesado, casi torpe por la fuerza que siempre lo caracterizaba, pero que en ese momento se sintió extrañamente cálido. Alcé la mirada despacio, como si me costara reunir el valor de enfrentar sus ojos, y allí estaba: mi capitán, con esa expresión entre severa y burlona, con la sombra de la capa aún ondeando en su espalda y la seguridad de quien jamás duda de sus palabras. Entonces habló, y cada sílaba resonó con la fuerza de un juramento. Me dijo que esta tripulación éramos las alas de la libertad, y añadió algo que perforó directo la coraza de dudas que me envolvía: que nuestros nakamas eran los más fuertes que él conocía. No porque todos tuviéramos músculos como acero o poderes capaces de arrasar islas, sino porque nuestra verdadera fuerza residía en algo mucho más profundo: que jamás abandonábamos a los nuestros. Nunca. Me quedé callado un instante, sintiendo cómo esas palabras se hundían en mi pecho, removiendo toda la culpa que llevaba arrastrando. Noté que mis labios temblaban, pero los forcé a dibujar una leve sonrisa. Era pequeña, casi tímida, pero era sincera. Lo busqué con la mirada, buscando anclarme en la seguridad que irradiaba, como un faro en medio de una tormenta. Y allí, bajo ese cielo estrellado que parecía escucharlo todo, entendí que aunque hubiese caído, aunque la derrota me hubiera dejado cicatrices en el alma, no estaba solo. Yojimbo me lo recordaba con su mano firme y sus palabras, como si me dijera sin decirlo: levántate, porque aquí siempre tendrás un lugar.

Tras apartar la mano de mi cabeza, Yojimbo giró el rostro hacia el mar, como si las olas fueran un libro abierto en el que encontraba siempre las respuestas. Su silueta parecía fundirse con la noche, y su voz, cuando volvió a hablar, tenía esa mezcla de firmeza y calma que lo hacía sonar como un hombre que había visto demasiado, pero que aún conservaba la certeza de su camino. Me dijo que Aspros se había quedado en Momoiro porque había encontrado su propio rumbo, porque la vida de un nakama no se mide únicamente por permanecer siempre al lado de la tripulación, sino también por tener el valor de seguir aquello que lo llama. Y entonces añadió algo que me dejó clavado: como capitán, él no iba a permitir que nadie en el Alas Negras se hundiera solo por pensar que no era suficiente. Sentí que mi ceño se fruncía, no de rabia sino de pura confusión. Las palabras de Yojimbo eran como esas olas que rompen una y otra vez contra la orilla: sencillas, contundentes, pero difíciles de atrapar con las manos. ¿Cómo podía no ser culpa mía? ¿Cómo podía no tener nada que ver con mi debilidad? Bajé la mirada un segundo, intentando ordenar los pensamientos, y después la levanté hacia el mismo horizonte al que él se aferraba. Allí estaba el mar, inmenso, interminable, y me obligué a respirar hondo, siguiendo su ejemplo. No lo entendía del todo, pero había algo en la forma en que hablaba, en esa convicción inquebrantable, que me hacía querer creerle. Y mientras mis ojos se perdían en la línea que separaba el cielo del océano, una idea empezó a abrirse paso dentro de mí: tal vez ser pirata no era solo pelear, ganar o perder… tal vez también era aprender a confiar, incluso cuando no comprendes del todo.

Solté un suspiro largo, como si de pronto me hubieran quitado un peso de encima que llevaba arrastrando desde la pelea. Sentí mis hombros un poco más ligeros, y aunque la duda seguía ahí, pude dejar escapar una sonrisa genuina. -Menos mal que Aspros no se fue por mí…- Dije finalmente, dejando que las palabras fluyeran como si por fin pudieran respirar. -Me alegro de que haya encontrado su camino en Momoiro.- Guardé silencio un momento, observando cómo el viento jugueteaba con la capa de Yojimbo. Su figura, inmóvil frente al mar, parecía la de alguien que nunca titubeaba. Me quedé mirándole fijamente, y sin pensarlo demasiado, solté lo que llevaba un rato dándome vueltas en la cabeza. -Oye… ¿cómo puedes estar tan tranquilo?- Pregunté, y noté que mi voz sonaba más curiosa que desafiante. Dudé, rascándome la nuca con cierta torpeza, como solía hacer cuando me costaba ordenar lo que quería decir. -Quiero decir… la Marina nos sigue siempre, tienes un wanted gigantesco, y parece que todo te da igual.- Las imágenes vinieron solas a mi mente: yo corriendo por callejones, apretando la gorra contra mi cabeza, con bigotes falsos pegados de mala manera y pelucas ridículas que me picaban el cuero cabelludo. Todo para pasar desapercibido, todo para que nadie me reconociera como si fuera algún criminal de verdad. -Yo solía disfrazarme.- Añadí, soltando una risa nerviosa que se perdió en el viento. -Me ponía pelucas, bigotes falsos… hasta intentaba cambiar la voz.- Lo miré con atención, con la esperanza de encontrar una respuesta en sus ojos, un secreto que solo un hombre como él podría darme. Porque, en el fondo, lo que quería no era solo entender cómo se las arreglaba Yojimbo con un precio tan alto sobre su cabeza… sino descubrir cómo podía estar tan en paz consigo mismo mientras el mundo entero lo perseguía.
[Imagen: oSgdXs8.png]
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RE: [Pasado] Conversación con mi yo pasado - por Kenzo D. Fujiwara - 28-08-2025, 09:42 PM

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