31-08-2025, 04:54 PM
Narrador / María Merlot
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¿Realmente es una prisionera?
Algún día podré responder esa pregunta.
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¿Realmente es una prisionera?
Algún día podré responder esa pregunta.
Las palabras del hombre dichas frente a la celda fueron el reflejo de una idea generalizada por el buen trato que recibía por parte del Capitán. ¿Por qué? Ni ella lo sabía, porque a veces, otros capitanes, le ofrecían favores a cambio de los suyos, muchas veces sin su consentimiento… por eso, seguía como un cachorro perdido al Fantasma, porque hasta ahora… había sido decente.
¿Jensen Valentine?
¿Qué impresión tenemos de él?
¿Qué impresión tenemos de él?
La mujer celeste solo le sonreía a sus breves palabras serenas, parecía no inmutarse por el vaivén vertiginoso de sus palabras desbocadas y atropelladas. Muchos perdían la paciencia al primer momento, pero el sujeto lo estaba llevando bien. Ella solo caminaba hacia delante, y de un lado a otro, no sabía hacia dónde, no tenía un destino definido. ¿Él sí? Tampoco parecía querer liderar el paseo.
Las palabras del sujeto ser perdian entre las divagaciones de la dama pero eso no significaba que ella no lo escuchara e internalizara.
Las palabras del sujeto ser perdian entre las divagaciones de la dama pero eso no significaba que ella no lo escuchara e internalizara.
“No voy a venderte, eso es de gente malvada, uno no vende a los amigos y presiento que tú y yo podemos ser grandes amigos”
Cuando le dijo eso, la dama se detuvo en seco, fijó sus orbes ámbar sobre el moreno. ¿Amigos? ¿Podrían ser realmente amigos? Los ojos de María brillaron con emoción indescriptible y le devolvió la sonrisa mucho más amplia y encantadora como para cegarlo, después de todo, la mujer era bella con su largo cabello celeste y piel de porcelana, lo único negativo es que no tenía los patitos de su cabeza en fila.
“Tu secreto está a salvo conmigo”
La verdad, se trataba de un secreto a voces, que la joven adoraba el agua pero que él masculino dijera con tanta solemnidad que guardaría su secreto la hizo sentir escuchada y tomada en cuenta ¿Acaso eso era ser amigos? Podría descubrirlo esta noche. Además, reitero con paciencia que no la vendería, otros explotaban con la sola repetición de algún comentario. Se volvía mejor y mejor ese paseo, y más aún cuando desvarío sobre las rocas y él también tomó una, una con una hermosa forma de corazón… ¿él acaso entendía su manera de ver el mundo?
— ¿Sellar su amor? — repitió luego de Jensen cuando se refirió a Maki ¿Acaso ellos dos eran pareja? ¡Había una relación amorosa dentro de la tripulación! Es una información desconocida y que resultaba muy interesante, el amor siempre lo era y más en los largos viajes marinos. Antes de poder indagar, cómo la cotilla que era, él propuso tomar algo, avanzando rumbo a una taberna.
La puerta de la taberna fue abierta y ambos ingresaron. El lugar era pintoresco como mínimo, ruidoso y lleno de vida. Con el olor a licor y la desinhibición llenando cada minúsculo espacio. En un rincón, un grupo de músicos tocaba melodías alegres con un violín desafinado, un acordeón y un tambor. La luz de las ¿velas? parpadeaban, proyectando sombras bailarinas que hacian que el lugar pareciera aún más misterioso y animado.
María sintió un par de miradas sobre ellos pero no les hizo caso agarrándose del brazo de Jensen — Hacía alla, hacía alla… — le dijo señalando una mesa vacía cercana a la banda y arrastrándolo hasta alla — Blacky, debes contarme más, mucho más… ¿Cómo se conocieron? ¿Quién se confesó primero? ¿Van a casarse? ¿Cuántos hijos tienen planeado tener? ¿Puedo ser la madrina del segundo? Porque el primero siempre lo ofrecen como sacrificio a algún pirata o Dios marino y no quiero ser la madrina de un muerto… — empezó a disparar sin respirar al tiempo que se sentaba pero muy cerca de Jensen, tanto que seguro estaba invadiendo su espacio personal.
— Bienvenidos ¿Que les puedo ofrecer? ¿Qué les apetece? — una voluptuosa muchacha, camarera del lugar se acercó por sus órdenes.
— ¡Agua! — contestó con alegría inmediatamente la joven, ella quería agua — … en un tarro así… — señaló la mesa de al lado donde habían tres enormes hombres tomando cervezas en vasos de madera toscos — … con todo y burbujas, y una pajita de color burdeos, señorita, gracias y por favor... — finalizo con una enorme y feliz sonrisa que desconcerto a la camarera.
— Okeeeeeeey — paso de ella y poso sus orbes sobre el hermoso hombre de cabellos negros — Y tu, guapo, que quieres de mi — sus palabras escondian un doble sentido que su mirada delato inmediatamente.
— ¿Sellar su amor? — repitió luego de Jensen cuando se refirió a Maki ¿Acaso ellos dos eran pareja? ¡Había una relación amorosa dentro de la tripulación! Es una información desconocida y que resultaba muy interesante, el amor siempre lo era y más en los largos viajes marinos. Antes de poder indagar, cómo la cotilla que era, él propuso tomar algo, avanzando rumbo a una taberna.
La puerta de la taberna fue abierta y ambos ingresaron. El lugar era pintoresco como mínimo, ruidoso y lleno de vida. Con el olor a licor y la desinhibición llenando cada minúsculo espacio. En un rincón, un grupo de músicos tocaba melodías alegres con un violín desafinado, un acordeón y un tambor. La luz de las ¿velas? parpadeaban, proyectando sombras bailarinas que hacian que el lugar pareciera aún más misterioso y animado.
María sintió un par de miradas sobre ellos pero no les hizo caso agarrándose del brazo de Jensen — Hacía alla, hacía alla… — le dijo señalando una mesa vacía cercana a la banda y arrastrándolo hasta alla — Blacky, debes contarme más, mucho más… ¿Cómo se conocieron? ¿Quién se confesó primero? ¿Van a casarse? ¿Cuántos hijos tienen planeado tener? ¿Puedo ser la madrina del segundo? Porque el primero siempre lo ofrecen como sacrificio a algún pirata o Dios marino y no quiero ser la madrina de un muerto… — empezó a disparar sin respirar al tiempo que se sentaba pero muy cerca de Jensen, tanto que seguro estaba invadiendo su espacio personal.
— Bienvenidos ¿Que les puedo ofrecer? ¿Qué les apetece? — una voluptuosa muchacha, camarera del lugar se acercó por sus órdenes.
— ¡Agua! — contestó con alegría inmediatamente la joven, ella quería agua — … en un tarro así… — señaló la mesa de al lado donde habían tres enormes hombres tomando cervezas en vasos de madera toscos — … con todo y burbujas, y una pajita de color burdeos, señorita, gracias y por favor... — finalizo con una enorme y feliz sonrisa que desconcerto a la camarera.
— Okeeeeeeey — paso de ella y poso sus orbes sobre el hermoso hombre de cabellos negros — Y tu, guapo, que quieres de mi — sus palabras escondian un doble sentido que su mirada delato inmediatamente.
Karma Fanático: Hyakinthos.
![[Imagen: mmocheja.png]](https://i.ibb.co/WNPnSwH9/mmocheja.png)
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