31-08-2025, 07:13 PM
El ascensor hecho migajas al fondo del precipicio, y con las amenazas pertinentes de Viktor hacia el mapache, este respondió y se acercó a mi, comenzando a hablar en su idioma raro, de lo que sólo comprendí que los que nos íbamos a encontrar en el pueblo sabían pelear. Sonreí sin mirarle. — Eso espero... — dije, y chasqueé la lengua. No quería hacer una masacre indiscriminada con todos los presentes en la isla, de hecho, quería conservar a cuantos más mejor. Los caídos en el puerto eran necesarios, eran parte de un mensaje... una excepción, pero de ahí en adelante todo el mundo tendría una oportunidad de rendirse y unirse, o morir peleando.
El mink continuó hablando diciendo que además del pueblo, había un grupo supuestamente de élite, llamado Los Globos de Fullsartén. Unos quinientos tios. La verdad es que con ese nombre no me esperaba gran cosa... cuando yo tomase el control de esto, cambiaría el nombre a Wandenreich o algo así. El Imperio Invisible. Eso sí que tenía gancho y poder.
Pero finalmente las palabras del mink empezaron a interesarme: Nindogo tenía contratado a un Shichibukai. Según el mink, era una tal Glenn la Acaparadora — ¡Wryy ha ha ha! — reí, sin girarme — La cabeza de un Shichibukai es una buena declaración de intenciones, ¿eh Vik? — pregunté al aire, sin necesidad de respuesta realmente, mientras aceleraba un poco la marcha ignorando de nuevo las palabras ininteligibles del nuevo y animalesco aliado, quien continuó hablando durante un rato más para quien quisiera escucharle y pudiera entenderle.
Con la continuación de nuestra marcha acabamos llevando nuestros pies hacia la ciudad que había más adelante y que era el único obstáculo entre nosotros y el tal Milobo, pudiendo observar un grupo de personas preparadas y pertrechadas para un conflicto bélico, parecido a una guerrilla desesperada. Aproximadamente y a ojo podían ser un par de cientos.
Paré mis pasos en seco y me quedé observándolos, dispuestos a defender su tierra de los peligros que la amenazaban. Parecían gente sencilla, no guerreros, y desde luego tenían coraje. Debían de saber perfectamente que algunos podrían morir si se enfrentaban a quienes habían derrotado a sus guardias, pero aun así tenían el valor de plantarse para luchar y morir por lo que era suyo. Mirando en derredor aprecié un grupo de niños, temblorosos y asustados, también armados, dispuestos a pelear. Esa clase de niño es la que se convierte en un guerrero excepcional en el futuro. Sonreí, e iba a hablar cuando Shoto se acercó y nos dijo que él no era capaz de hacer daño a niños o ancianos. Alcé la mano levemente en su dirección para que se calmase y le pedí con el gesto que estuviera tranquilo, y después avancé tres pasos hacia delante, acercándome a la línea frontal de los que llevaban escudos.
El viento agitó mi capa emplumada hacia la derecha, mostrando la manga recogida y doblada de mi uniforme plegada hasta el muñón. Viktor, Shoto, Lustig y Tomás estaban detrás de mi.
— ¡Buenos días! — dije con alegría y alzando en paralelo mi único brazo — Mi nombre es Sohem Burnedead. Soy el líder del Gremio de Cazadores de Recompensa, Magna, y los caballeros a mi espalda son los oficiales de mi Jagdarmee, los Sternritter. Viktor Evans, Shoto Data y Lustig Hyäne — nos presenté, girando un poco sobre mi mismo para señalarles con el brazo, sin dilatar mucho el tiempo — Desde este momento soy el nuevo dueño de esta isla y vuestro nuevo jefe — dije bajando el brazo a mi cadera, haciendo una pausa para que asimilasen esas palabras, y chaqueé la lengua — Hemos venido a tomar Fulbolteam de las manos de Endongo y a hacer de este lugar la capital de mi nuevo Imperio. La pieza central de comercio del nuevo mundo — mientras miraba a todos desde la parte interna de los agujeros de mi yelmo — Un lugar próspero, con rutas comerciales, con riquezas de todos los mares y sobre todas las cosas... un lugar seguro para vosotros — ahí liberé mi haki del conquistador para que sintieran que lo que estaba diciendo no era una broma. Era alguien perfectamente capaz de matarlos a todos y de hacerme con este lugar por las malas... si ellos querían.
Alcé el brazo para señalarlos a ellos con un barrido de lado a lado — En mi Imperio las personas son el recurso más valioso. Los niños son el recurso más valioso — dije mirando hacia ellos haciendo incapié en la propia palabra que los referenciaba — ¡Mis trabajadores no tendrán que salir a luchar y morir contra un invasor! ¡Yo en persona derrotaré a quien ose poner un pie en esta isla con intención de haceros el mínimo daño, y no tendréis que depender de la ayuda de nadie externo movido por la codicia y no por la lealtad! — maticé explicándoles la idea que había en mi cabeza, dando otro paso al frente — Trabajaréis vuestras tierras, vuestras aguas, vuestros negocios, cuidaréis de vuestras familias, prosperaréis como isla y como civilización, vuestros hijos e hijas crecerán con la ambición de superar vuestra generación, ¡¡y lo haréis al amparo de mi sombra!! — dije, gritando lo último, apretando el puño y llevándomelo al pecho — Juro por mi honor que, quien quiera caminar a mi lado en el futuro que voy a construir, tendrá la mejor de las historias que contar a sus nietos y situaciones como las de hoy le parecerán un mal sueño lejano — moví el puño al frente, aun apretado — Y quien se oponga a mi y quiera detenerme, verá por última vez los rayos del sol en esta preciosa mañana — dije, realmente amenazando a quien no estuviera de acuerdo, y retiré mi Haoshoku al momento, volviendo a chasquear la lengua.
— Voy a llegar a ese palacio, voy a matar a todas las personas que quieran continuar con el gobierno de Nigodo y se opongan a mi, y voy a arrastrarle a él hasta aquí para que quien haya sufrido alguna vez por su culpa pueda cobrarse la deuda en persona — y ahí alcé la mano al cielo — ¡Y mañana, cuando el día sea nuevo y esto haya quedado atrás, las arcas dejarán de estar repletas de un oro acumulado sin motivo para que ese se empiece a usar en construir un Conguantes de todos y para todos! ¡¡Un lugar mejor!! ¡¡Mañana, cuando yo gobierne en esta tierra!! — grité, haciendo que mi voz resonase en las inmediaciones mientras volvía a bajar el brazo al paralelo de mi cintura — ¡La era de Endongo ha terminado. Ha llegado el tiempo de Burnedead! —
La pregunta quedó en el aire esperando la respuesta de los habitantes de Foodvalten, sabiendo que si todos decidían pelear podríamos matarlos en poco tiempo y aunque supusiera un gasto económico más adelante teniendo que contratar tropas no sería un problema ni mucho menos. Pero si escuchaban mis palabras y creían lo que les estaba diciendo... todas estas personas iban a tener el mejor futuro que hubieran podido imaginar en toda su vida. De este modo, los siguientes minutos serían cruciales para determinar cómo íbamos a avanzar en esta conquista.
El mink continuó hablando diciendo que además del pueblo, había un grupo supuestamente de élite, llamado Los Globos de Fullsartén. Unos quinientos tios. La verdad es que con ese nombre no me esperaba gran cosa... cuando yo tomase el control de esto, cambiaría el nombre a Wandenreich o algo así. El Imperio Invisible. Eso sí que tenía gancho y poder.
Pero finalmente las palabras del mink empezaron a interesarme: Nindogo tenía contratado a un Shichibukai. Según el mink, era una tal Glenn la Acaparadora — ¡Wryy ha ha ha! — reí, sin girarme — La cabeza de un Shichibukai es una buena declaración de intenciones, ¿eh Vik? — pregunté al aire, sin necesidad de respuesta realmente, mientras aceleraba un poco la marcha ignorando de nuevo las palabras ininteligibles del nuevo y animalesco aliado, quien continuó hablando durante un rato más para quien quisiera escucharle y pudiera entenderle.
Con la continuación de nuestra marcha acabamos llevando nuestros pies hacia la ciudad que había más adelante y que era el único obstáculo entre nosotros y el tal Milobo, pudiendo observar un grupo de personas preparadas y pertrechadas para un conflicto bélico, parecido a una guerrilla desesperada. Aproximadamente y a ojo podían ser un par de cientos.
Paré mis pasos en seco y me quedé observándolos, dispuestos a defender su tierra de los peligros que la amenazaban. Parecían gente sencilla, no guerreros, y desde luego tenían coraje. Debían de saber perfectamente que algunos podrían morir si se enfrentaban a quienes habían derrotado a sus guardias, pero aun así tenían el valor de plantarse para luchar y morir por lo que era suyo. Mirando en derredor aprecié un grupo de niños, temblorosos y asustados, también armados, dispuestos a pelear. Esa clase de niño es la que se convierte en un guerrero excepcional en el futuro. Sonreí, e iba a hablar cuando Shoto se acercó y nos dijo que él no era capaz de hacer daño a niños o ancianos. Alcé la mano levemente en su dirección para que se calmase y le pedí con el gesto que estuviera tranquilo, y después avancé tres pasos hacia delante, acercándome a la línea frontal de los que llevaban escudos.
El viento agitó mi capa emplumada hacia la derecha, mostrando la manga recogida y doblada de mi uniforme plegada hasta el muñón. Viktor, Shoto, Lustig y Tomás estaban detrás de mi.
— ¡Buenos días! — dije con alegría y alzando en paralelo mi único brazo — Mi nombre es Sohem Burnedead. Soy el líder del Gremio de Cazadores de Recompensa, Magna, y los caballeros a mi espalda son los oficiales de mi Jagdarmee, los Sternritter. Viktor Evans, Shoto Data y Lustig Hyäne — nos presenté, girando un poco sobre mi mismo para señalarles con el brazo, sin dilatar mucho el tiempo — Desde este momento soy el nuevo dueño de esta isla y vuestro nuevo jefe — dije bajando el brazo a mi cadera, haciendo una pausa para que asimilasen esas palabras, y chaqueé la lengua — Hemos venido a tomar Fulbolteam de las manos de Endongo y a hacer de este lugar la capital de mi nuevo Imperio. La pieza central de comercio del nuevo mundo — mientras miraba a todos desde la parte interna de los agujeros de mi yelmo — Un lugar próspero, con rutas comerciales, con riquezas de todos los mares y sobre todas las cosas... un lugar seguro para vosotros — ahí liberé mi haki del conquistador para que sintieran que lo que estaba diciendo no era una broma. Era alguien perfectamente capaz de matarlos a todos y de hacerme con este lugar por las malas... si ellos querían.
Alcé el brazo para señalarlos a ellos con un barrido de lado a lado — En mi Imperio las personas son el recurso más valioso. Los niños son el recurso más valioso — dije mirando hacia ellos haciendo incapié en la propia palabra que los referenciaba — ¡Mis trabajadores no tendrán que salir a luchar y morir contra un invasor! ¡Yo en persona derrotaré a quien ose poner un pie en esta isla con intención de haceros el mínimo daño, y no tendréis que depender de la ayuda de nadie externo movido por la codicia y no por la lealtad! — maticé explicándoles la idea que había en mi cabeza, dando otro paso al frente — Trabajaréis vuestras tierras, vuestras aguas, vuestros negocios, cuidaréis de vuestras familias, prosperaréis como isla y como civilización, vuestros hijos e hijas crecerán con la ambición de superar vuestra generación, ¡¡y lo haréis al amparo de mi sombra!! — dije, gritando lo último, apretando el puño y llevándomelo al pecho — Juro por mi honor que, quien quiera caminar a mi lado en el futuro que voy a construir, tendrá la mejor de las historias que contar a sus nietos y situaciones como las de hoy le parecerán un mal sueño lejano — moví el puño al frente, aun apretado — Y quien se oponga a mi y quiera detenerme, verá por última vez los rayos del sol en esta preciosa mañana — dije, realmente amenazando a quien no estuviera de acuerdo, y retiré mi Haoshoku al momento, volviendo a chasquear la lengua.
— Voy a llegar a ese palacio, voy a matar a todas las personas que quieran continuar con el gobierno de Nigodo y se opongan a mi, y voy a arrastrarle a él hasta aquí para que quien haya sufrido alguna vez por su culpa pueda cobrarse la deuda en persona — y ahí alcé la mano al cielo — ¡Y mañana, cuando el día sea nuevo y esto haya quedado atrás, las arcas dejarán de estar repletas de un oro acumulado sin motivo para que ese se empiece a usar en construir un Conguantes de todos y para todos! ¡¡Un lugar mejor!! ¡¡Mañana, cuando yo gobierne en esta tierra!! — grité, haciendo que mi voz resonase en las inmediaciones mientras volvía a bajar el brazo al paralelo de mi cintura — ¡La era de Endongo ha terminado. Ha llegado el tiempo de Burnedead! —
— ¡¿Quién está conmigo?! —
La pregunta quedó en el aire esperando la respuesta de los habitantes de Foodvalten, sabiendo que si todos decidían pelear podríamos matarlos en poco tiempo y aunque supusiera un gasto económico más adelante teniendo que contratar tropas no sería un problema ni mucho menos. Pero si escuchaban mis palabras y creían lo que les estaba diciendo... todas estas personas iban a tener el mejor futuro que hubieran podido imaginar en toda su vida. De este modo, los siguientes minutos serían cruciales para determinar cómo íbamos a avanzar en esta conquista.
Resumen
Inventario
Bélico

![[Imagen: mz3XEoL.png]](https://i.imgur.com/mz3XEoL.png)