03-09-2025, 04:39 PM
Podía ver que Garnet ponía todo el empeño posible por aprender, aunque todavía se le viera un poco verde en lo que a hortalizas se refería. Nadie dijo que sería fácil aprender en unas horas lo que a todo un árbol genealógico le costó años de práctica en el campo. Con que se quedara con la idea principal y lograra tener los frutos, ya nos podíamos dar todos con un canto en los dientes. Aunque ahora no fuera más que un simple conejillo distraído mientras el halcón hambriento le acechaba desde el cielo, sabía que con un poco más de esfuerzo y tiempo terminaría siendo el oso que descansa en la cueva sin miedo a que ningún depredador le arrastre fuera.
Escuché con interés y atención las preguntas que tenía Garnet para mí. Me rasqué la barbilla lentamente y esperé unos segundos antes de responder. La Calabaza de Oro era un codiciado premio que se ganaba al presentar la mejor hortaliza del festival. Toda una cosecha de preparación, para que tres pelagatos con bandas en el pecho se lo dieran al mismo vecino cada año. Yo sabía de primera mano que muchos de los participantes metían plomo para aumentar el peso de sus cultivos o endulzaban sus frutos a propósito. Pero tú te cuelas en el granero del vecino o te haces pasar por su espantapájaros durante semanas, y la loca eres tú. — ¿Que si gané alguna vez el premio Calabaza de Oro? — me encogí de hombros despreocupadamente. — ¿Acaso la cabra no se tumba bajo la sombra del árbol? Con otra pequeña pausa dramática, continué. — Técnicamente no tengo el trofeo colgado en la pared, pero alguna vez lo tuve entre mis manos — dije sosteniendo en alto un trofeo invisible. — Pero justo después de haberlo tocado, se formó una revuelta entre los vecinos y lo perdí de vista — apreté mis manos haciendo que el trofeo se esfumara como cuando se te escurre una trucha recién pescada. Al parecer, no sentó muy bien que me intentara llevar mi merecido trofeo por la fuerza. ¿Y qué importaba si algunas de mis hortalizas tenían pequeños agujeros de bala? Esas balas habían entrado y salido limpiamente. — Fue una verdadera tragedia, pero digo más. Antes de que me lo arrebataran, me dio tiempo a morderlo y me di cuenta de que el trofeo era de chapa. No lo querrían ni los cuervos.
Carraspeé un instante y escupí atinando al cubo de la esquina del camarote. — Son muy buenas preguntas, amigo mío. Y déjame decirte que la tierra tiene vida propia, pero no esperes nada de ella sin darle primero algo a cambio. Incliné mi cuerpo hacia el pelirrojo y comencé a susurrar. — He hecho sacrificios, sí... algunos de los que me avergüenzo. Pero es pronto para llegar a esa lección. Todavía inclinada miré hacia los lados y metí el dedo índice dentro del tarro con el mejunje que estaba usando Garnet para apuntar mis enseñanzas. Sin decir nada más, me acerqué hacia la pared más cercana al camarote sintiendo cómo Jimba se movía a mi paso, y comencé a garabatear sobre la madera.
— ¿Sabes lo que es esto, Garnet? Te presento a tu mejor aliado — dije señalando al espantapájaros. — Voy a empezar enseñándote a distinguir entre amigos y aliados para que tus tomates sobrevivan. Una vez terminé de mi representación, comencé a andar de un lado para otro, esta vez delante de los garabatos. — Bien... Es media noche y escuchas un alboroto en el huerto, así que decides asomarte para ver lo que está pasando. Todo está bastante oscuro, pero la luna ilumina lo suficiente como para ver que, por el lado izquierdo, una horda de ratones salvajes y hambrientos van directos a por tus tomates. Por el lado derecho, un puñado de topos bebés, casi recién nacidos, han empezado a cavar un laberinto de túneles muy cerca de las raíces. Para su desgracia, no se han dado cuenta de que un búho les acecha sigilosamente desde el cielo intentando darles caza. Pero la cosa no acaba aquí — dije mirando fijamente al pelirrojo. — Justo en el centro, se encuentra la hija mayor del panadero. El espantapájaros ha caído sobre ella y ahora pide auxilio. La pobre muchacha nunca destacó en nada, ni siquiera cuando se apuntó al coro del pueblo porque alguien le dijo alguna vez que cantaba muy bien el "cumpleaños feliz". Ahora que lo ha dejado con Jackson, se rumorea que se pasa las noches en huertos ajenos.
Di un golpe en la pared del camarote con mi mano impregnada en mejunje. — ¡Rápido! El tiempo corre en tu contra y solo puedes ir hacia un lado. ¿Qué es lo que haces? Recuerda que distinguir entre amigo y aliado no es tan fácil como parece.
Escuché con interés y atención las preguntas que tenía Garnet para mí. Me rasqué la barbilla lentamente y esperé unos segundos antes de responder. La Calabaza de Oro era un codiciado premio que se ganaba al presentar la mejor hortaliza del festival. Toda una cosecha de preparación, para que tres pelagatos con bandas en el pecho se lo dieran al mismo vecino cada año. Yo sabía de primera mano que muchos de los participantes metían plomo para aumentar el peso de sus cultivos o endulzaban sus frutos a propósito. Pero tú te cuelas en el granero del vecino o te haces pasar por su espantapájaros durante semanas, y la loca eres tú. — ¿Que si gané alguna vez el premio Calabaza de Oro? — me encogí de hombros despreocupadamente. — ¿Acaso la cabra no se tumba bajo la sombra del árbol? Con otra pequeña pausa dramática, continué. — Técnicamente no tengo el trofeo colgado en la pared, pero alguna vez lo tuve entre mis manos — dije sosteniendo en alto un trofeo invisible. — Pero justo después de haberlo tocado, se formó una revuelta entre los vecinos y lo perdí de vista — apreté mis manos haciendo que el trofeo se esfumara como cuando se te escurre una trucha recién pescada. Al parecer, no sentó muy bien que me intentara llevar mi merecido trofeo por la fuerza. ¿Y qué importaba si algunas de mis hortalizas tenían pequeños agujeros de bala? Esas balas habían entrado y salido limpiamente. — Fue una verdadera tragedia, pero digo más. Antes de que me lo arrebataran, me dio tiempo a morderlo y me di cuenta de que el trofeo era de chapa. No lo querrían ni los cuervos.
Carraspeé un instante y escupí atinando al cubo de la esquina del camarote. — Son muy buenas preguntas, amigo mío. Y déjame decirte que la tierra tiene vida propia, pero no esperes nada de ella sin darle primero algo a cambio. Incliné mi cuerpo hacia el pelirrojo y comencé a susurrar. — He hecho sacrificios, sí... algunos de los que me avergüenzo. Pero es pronto para llegar a esa lección. Todavía inclinada miré hacia los lados y metí el dedo índice dentro del tarro con el mejunje que estaba usando Garnet para apuntar mis enseñanzas. Sin decir nada más, me acerqué hacia la pared más cercana al camarote sintiendo cómo Jimba se movía a mi paso, y comencé a garabatear sobre la madera.
Dibujo de Jolyne
— ¿Sabes lo que es esto, Garnet? Te presento a tu mejor aliado — dije señalando al espantapájaros. — Voy a empezar enseñándote a distinguir entre amigos y aliados para que tus tomates sobrevivan. Una vez terminé de mi representación, comencé a andar de un lado para otro, esta vez delante de los garabatos. — Bien... Es media noche y escuchas un alboroto en el huerto, así que decides asomarte para ver lo que está pasando. Todo está bastante oscuro, pero la luna ilumina lo suficiente como para ver que, por el lado izquierdo, una horda de ratones salvajes y hambrientos van directos a por tus tomates. Por el lado derecho, un puñado de topos bebés, casi recién nacidos, han empezado a cavar un laberinto de túneles muy cerca de las raíces. Para su desgracia, no se han dado cuenta de que un búho les acecha sigilosamente desde el cielo intentando darles caza. Pero la cosa no acaba aquí — dije mirando fijamente al pelirrojo. — Justo en el centro, se encuentra la hija mayor del panadero. El espantapájaros ha caído sobre ella y ahora pide auxilio. La pobre muchacha nunca destacó en nada, ni siquiera cuando se apuntó al coro del pueblo porque alguien le dijo alguna vez que cantaba muy bien el "cumpleaños feliz". Ahora que lo ha dejado con Jackson, se rumorea que se pasa las noches en huertos ajenos.
Di un golpe en la pared del camarote con mi mano impregnada en mejunje. — ¡Rápido! El tiempo corre en tu contra y solo puedes ir hacia un lado. ¿Qué es lo que haces? Recuerda que distinguir entre amigo y aliado no es tan fácil como parece.

![[Imagen: a1wxCMJ.png]](https://i.imgur.com/a1wxCMJ.png)