24-09-2023, 10:49 AM
Antes de que Minato pudiese contestarme una mano, le sujeto evitando que este pudiese comenzar el vuelo, si es aun hubiese sido su intención. Llevaba una máscara blanca con agujeros, acababa de ver ese "rostro" en el periódico, se trataba del otro cazarrecompensas Sohem. Este para hacer entrar a mi compañero en razón le pidió que pensara con la cabeza y analizase que podría pasar realmente antes de alcanzar a su objetivo, ya que a los piratas no se les enfrenta, se les cazaba. Al parecer las dos nuevas promesas del East estaban en nuestro barco y aunque me diera rabia que los focos se centrasen en dos individuos que se saltaban las leyes cuáles piratas, sin que tuviesen castigo alguno, contando también que iban con aires de prepotencia tratándonos como a niños a su lado, les tenía que agradecer que en esta ocasión consiguieran calmar a mis dos histéricos amigos.
Según íbamos acercándonos a la entrada a la Grand Line el oleaje se intensificaba poco a poco, tampoco es que estuviese muy violento, pero muchas de las personas que se encontraban en cubierta, asomaban sus cabezas por la borda para echar todo lo que hubiesen ingerido esta mañana. Era una estampa normal en personas que no acostumbraban a viajar en barco, o que nunca habían sufrido de oleajes fuertes en sus viajes, a todo se acostumbraba el cuerpo.
Aún seguíamos acompañados de los cazarrecompensas, cuando llegamos a la entrada de la Reverse Mountain no podía dejar de contemplar la belleza natural de algo, que no tenía explicación posible y desafiaba a todo lo conocido, La entrada se encontraba en una pequeña apertura en una pared de roca tan grande que no se veía la cima, resguardada con marcos de piedra decorados con dibujos extraños que seguían el cauce de un "río", que subía la montaña en vez de bajarla. Esto era la corriente ascendente, un fenómeno único en el mundo.
El navío comenzó a subir la corriente, pero esta era tan fuerte, que el barco se chocaba contra las paredes. -¡Sepárense de la borda! Grité con la esperanza de que todos los que estuviesen en cubierta me escuchasen. Miré a mis compañeros y los dos individuos que se nos habían unido y les dije. No es momento de seguir con esto. Necesitamos de un alguien que sepa controlar el barco en esta corriente, un navegante que evite que sigamos chocando contra las paredes y que el barco acabe hundido o moriremos todos en el acto ¿Hay alguno entre nosotros? Pregunté con la esperanza de que hubiese alguno entre nosotros. Mientras necesitaré de la ayuda de los demás para evitar que las personas de abordo resulten heridas. Y corriendo me separé del grupo para salvar a dos niños que jugaban en cubierta, a los cuales se les precipitaba una roca, que se había desprendido de la montaña por el roce del barco con esta.
Según íbamos acercándonos a la entrada a la Grand Line el oleaje se intensificaba poco a poco, tampoco es que estuviese muy violento, pero muchas de las personas que se encontraban en cubierta, asomaban sus cabezas por la borda para echar todo lo que hubiesen ingerido esta mañana. Era una estampa normal en personas que no acostumbraban a viajar en barco, o que nunca habían sufrido de oleajes fuertes en sus viajes, a todo se acostumbraba el cuerpo.
Aún seguíamos acompañados de los cazarrecompensas, cuando llegamos a la entrada de la Reverse Mountain no podía dejar de contemplar la belleza natural de algo, que no tenía explicación posible y desafiaba a todo lo conocido, La entrada se encontraba en una pequeña apertura en una pared de roca tan grande que no se veía la cima, resguardada con marcos de piedra decorados con dibujos extraños que seguían el cauce de un "río", que subía la montaña en vez de bajarla. Esto era la corriente ascendente, un fenómeno único en el mundo.
El navío comenzó a subir la corriente, pero esta era tan fuerte, que el barco se chocaba contra las paredes. -¡Sepárense de la borda! Grité con la esperanza de que todos los que estuviesen en cubierta me escuchasen. Miré a mis compañeros y los dos individuos que se nos habían unido y les dije. No es momento de seguir con esto. Necesitamos de un alguien que sepa controlar el barco en esta corriente, un navegante que evite que sigamos chocando contra las paredes y que el barco acabe hundido o moriremos todos en el acto ¿Hay alguno entre nosotros? Pregunté con la esperanza de que hubiese alguno entre nosotros. Mientras necesitaré de la ayuda de los demás para evitar que las personas de abordo resulten heridas. Y corriendo me separé del grupo para salvar a dos niños que jugaban en cubierta, a los cuales se les precipitaba una roca, que se había desprendido de la montaña por el roce del barco con esta.
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